La solución de María Jesús y sus vecinas para ir a trabajar.

Una historia real de cómo ahorrar tiempo y dinero, compartiendo coche en los desplazamientos al trabajo, gracias a la app DedoCar

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Se pusieron de acuerdo para ahorrar tiempo y dinero.

 

Os contaré la historia de mi amiga María Jesús. Es una mujer luchadora e inteligente que vive en Fuenlabrada y trabaja en Madrid.

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Al principio pensaba (como creemos la mayoría) que sólo tenía dos maneras de ir a trabajar:

  • En transporte público;
    Tendría que hacer varios transbordos y perdería cada día más de una hora de ida y otra de vuelta;
  • O coger el coche familiar.
    Como su marido no lo usa, porque está en paro, María Jesús podría cogerlo para tardar menos; pero (como buen ama de casa que es) echó cuentas y vio que no podía permitírselo, porque ir en coche le costaría más de 200€ al mes (además de tener que alquilar una plaza de aparcamiento cerca del trabajo).

Cualquiera de estas alternativas tenía serios inconvenientes; así que María Jesús no utiliza ninguna de ellas.
¡Es una chica lista, y encontró otra salida!

Sí, amigos. Las mujeres son unos seres maravillosos, con una gran virtud: ¡Hablan y hablan a todas horas!
En serio. Hacen lo que nunca hacemos los hombres (por lo menos yo, que me da corte hasta preguntar el camino cuando me pierdo). Hablan entre ellas continuamente, se interesan por los problemas de las demás y se preguntan unas a otras ¿y tú cómo haces…?

María Jesús encontró la solución por casualidad:
Varias madres de compañeros de colegio, estaban charlando en un cumpleaños, cuando se dieron cuenta de que casi todas tenían unas necesidades de transporte similares: Muchas tenían que ir cada día a trabajar a  Madrid, y entre ellas había cinco amigas con horarios similares.

Vieron que les convenía a todas, y enseguida se pusieron de acuerdo para ir las cinco juntas, en el coche de una de ellas.
La que trabaja más lejos, sigue yendo en su coche pero, en vez de ir sola, ahora recoge a sus compañeras en el barrio y luego las va dejando por Madrid, mientras ella sigue de camino a su trabajo. Una de ellas se queda en el intercambiador de transportes de la Plaza Elíptica (para seguir hasta su trabajo en transporte público) y las otras se van bajando del coche cuando cada una va llegando cerca del suyo.

Al llevar un solo coche, el gasto de viaje es menor; y se lo dividen entre todas. Cada una de las pasajeras devuelve a  la conductora una parte de lo que cuesta mover el coche, y así les sale más barato que el abono transporte.

Las que antes iban en transporte público, ahora ahorran mucho tiempo; y las que iban cada una en su propio coche, ahora gastan mucho menos. Y todas viajan juntas cómodamente, mientras hacen lo que mas les gusta: charlar.

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María Jesús y sus amigas encontraron la mejor solución, porque tuvieron la suerte de conocerse y de hablar sobre sus problemas.

Pero… ¿Cuántos casos similares existen todavía por resolver?

El caso de María Jesús y sus amigas, nos sirve de modelo para solucionar los problemas de millones de personas.

Gracias a nuevas aplicaciones en los móviles, pronto podremos ponernos en contacto con otras personas para solucionar nuestros problemas comunes del día a día.

Ir por la ciudad cada uno en su propio coche, significa provocar atascos de tráfico, quemar combustible, contaminar el aire, desperdiciar asientos libres y tirar dinero cada día.

Cuando tantos millones de personas tenemos que ir a trabajar a la vez, no tiene sentido que cada uno vaya en un coche, solamente porque no conoce a  los que van en su misma dirección. Fácilmente podríamos compartir nuestros viajes en coche con otras personas, para movernos por la ciudad de una forma más económica, más eficiente y más sostenible.

Creemos que te puede servir cualquier coche que vaya en tu misma dirección y que lleve una plaza libre. En realidad, ¿Necesitas ser amigo de alguien para compartir con él unos minutos en coche, durante la ida al trabajo o la vuelta a casa?

Por eso, estamos desarrollando una comunidad de viajeros que usen una app que localiza a personas con recorridos compatibles (como María Jesús y sus amigas) para que se puedan ayudar mutuamente.

La hemos llamado DedoCar. ¡Apúntate a compartir viajes en coche!

Ante el cierre de la línea 1 del Metro de Madrid, podemos utilizar Dedocar para compartir los asientos libres de nuestros coches.

DedoCar, el autostop asistido por smartphone del siglo XXI, puede solucionar los problemas que ocasiona el cierre de la línea 1 del Metro de Madrid, compartiendo los asientos libres de los coches particulares, para ahorrar gastos de viaje.

Buena parte de la línea 1 del Metro no se podrá utilizar durante un año, ya que estará cerrada por obras. Los autobuses alternativos podrían no ser suficientes y el transporte de superficie se resentirá. Más de 300.000 personas se verán afectadas en sus viajes cotidianos.

Para ayudar a solucionar estos problemas, podemos poner en marcha el sistema que hemos diseñado para desplazarse por la ciudad compartiendo viajes en los coches particulares.

Se trata de aprovechar mejor millones de plazas que llevan libres los coches que circulan por Madrid, y que hasta ahora se desperdiciaban, porque la mayoría de los coches van sólo con el conductor. Ir cada uno en su propio coche (aparte de salir más caro de lo que pensamos) provoca un exceso de contaminación y ocasiona atascos de tráfico y dificultades de aparcamiento.

Los conductores que iban a trabajar (o de vuelta a casa) llevando asientos libres en sus coches, ahora podrán compartirlos con algunos pasajeros que vayan en la misma dirección. A cambio de que les lleven, los pasajeros contribuirán a pagar los gastos del viaje, que se dividen entre todos los ocupantes del coche. Cuantos más viajen juntos, a menos tocan en el reparto de gastos, y más se ahorran todos.

Un conductor que lleve cuatro pasajeros podría ahorrar más del 75% de sus gastos, y quienes vayan con él de pasajeros disfrutarán de una comodidad y rapidez similares a la de un taxi, pero a precio de autobús.

 

El sistema es una especie de Blablacar urbano, organizado en tiempo real, o el auto-stop asistido por smartphone del siglo XXI.
Por eso lo hemos llamado DedoCar.

Logo DedoCar para Web

¿Cómo funciona?

Sales a la calle y, en vez de bajar al metro (que no funciona), solicitas en la app de tu móvil una plaza libre para el sitio donde quieres ir.
Acude a recogerte el primer coche que va a seguir una ruta parecida a la tuya y te deja en tu punto destino, o lo bastante cerca como para que puedas llegar andando (siempre a una distancia menor que la tolerancia de entrega que tú mismo indicas).
La app del conductor, una vez que indica su destino y el número de plazas libres que ofrece, le va guiando durante el recorrido a los puntos donde puede recoger a los pasajeros que tienen trayectos compatibles con el suyo, y luego a los puntos donde deberá dejarlos.

En realidad, la app presenta al conductor y al pasajero una foto del respectivo compañero con el que le propone viajar, así como una indicación del nivel de reputación que se ha ganado (como buen conductor o como buen pasajero) gracias a las valoraciones de sus compañeros de viajes anteriores.
El pasajero, además, ve una foto del coche e información de cómo viene de lleno.
Al conductor también se le dice la longitud del trayecto del pasajero.
Si ambos aceptan al compañero propuesto, viajarán juntos. En caso contrario, habrán de esperar a que el sistema les encuentre la siguiente coincidencia de trayectos.

 

No se trata de ganar dinero, sino de hacer un reparto justo de los gastos de viaje

Cada vez que sube un pasajero al coche, comienza un nuevo tramo del recorrido, en el que los gastos se dividen entre el nuevo número de ocupantes (incluido el conductor, que nunca puede ganar dinero). Cada vez que se baja un pasajero, el sistema calcula automáticamente su parte proporcional de los gastos por el trayecto que ha recorrido, y se la cobra utilizando su medio de pago preferido. Cuando el conductor llega a su propio destino, el sistema le reembolsa las aportaciones de todos los pasajeros que ha ido recogiendo y entregando a lo largo de su ruta, sin desviarse más de lo que él mismo permite, porque le caían prácticamente de camino.

Para sufragar los gastos de puesta en marcha y mantenimiento de este servicio de coordinación de viajeros, bastaría con una pequeña cuota (de unos 10 céntimos de Euro por viaje) que se añadiría automáticamente a lo aportado por cada pasajero.
Aparte de la comodidad de ir en el coche de otro, este coste del servicio siempre sería mucho menor de lo que el pasajero se ahorraría, comparado con desplazarse en su propio coche. También merecería la pena por el tiempo que ganaría, en caso de que tuviera que encadenar varios medios de transporte.