¿Por qué la paradoja de Jevons no aplica al carpooling?

En 1865, el economista británico William Jevons hizo un hallazgo contra intuitivo: cuando las máquinas de vapor se volvieron más eficientes y consumieron menos carbón por unidad de energía, el consumo total de carbón no cayó, sino que se disparó. ¿Por qué? Porque la eficiencia redujo los costes y amplió su adopción en múltiples industrias.

¿En qué consiste el carpooling?

Hasta ahora somos muchas personas las que vamos a trabajar cada una en su propio coche, para poder ir rápidamente de puerta a puerta en vez de perder una hora haciendo trasbordos en el  transporte público (que además se congestiona en las horas punta).

Hacer carpooling consiste en ir varios juntos en cada coche. En aprovechar algunos de los 4 asientos libres por viaje que estábamos desperdiciando, para llevar a otros de los que van en la misma dirección.
Esto supone poder movernos de forma más eficiente (al ir la misma gente moviendo menos coches), más económica (al compartir los gastos del viaje entre varios), y más sostenible (al reducir los atascos de tráfico de las horas punta, donde los vehículos atrapados consumían y contaminaban hasta un 80% más de lo normal, y dar menos vueltas buscando aparcamiento, además de por el efecto directo de mover menos coches).

Por qué la paradoja de Jevons no se da en el Carpooling, sino todo lo contrario

En el siglo XIX había muchos procesos que hasta entonces se hacían a mano, y que la industrialización permitió cambiar para que se hicieran a máquina, gracias a las nuevas máquinas de vapor. Por eso aumentó la actividad industrial, y con ella el consumo de carbón.

Sin embargo, el número de personas que hemos de ir a trabajar en las horas punta es limitado.
El hecho de que con el carpooling puedas ahorrar (al ir varios en el mismo coche y compartir los gastos con tus compañeros de viaje), no hará que más gente madrugue para ir a trabajar, si no lo estaban haciendo ya.

Al contrario de lo que pasó con la actividad y el carbón, hacer carpooling bajará el consumo de energía, y también la contaminación del aire de nuestras ciudades, al ir la misma gente moviendo menos coches.

Incluso si con el carpooling se diera un poco el efecto descubierto por Jevons, sería una buena cosa.

Es cierto que algunas personas de las que antes iban a trabajar haciendo trasbordos en el transporte público, descubrirían que cambiándose a ir como pasajeros en carpooling, podrían ir casi de puerta a puerta en los asientos libres de uno de los conductores que hacen un recorrido similar al suyo, con lo que llegarían al trabajo en menos tiempo (y con un coste similar).

Se suele pensar que sería malo que estas personas se cambiaran de ir en transporte público a ir en coche.

Pero, si lo piensas bien, no es malo sino beneficioso, por cuatro motivos:

  1. Ir compartiendo asientos libres de coche tiene un rendimiento energético similar a ir en autobús.
    Un coche de 1.500 kg puede llevar 5 personas.
    Tratando de que el transporte público de abasto en las horas punta, los autobuses son enormes y pueden llevar 50 personas, pero pesan 15.000 kg cada uno.
    Ambos datos se multiplican por 10, y la relación prácticamente se mantiene, pudiendo decir que en la práctica cada autobús consume y contamina como 9 coches.

  2. La clave de la eficiencia, la economía y la sostenibilidad, está en desperdiciar el menor número posible de plazas libres en cualquier vehículo que circule por la ciudad.

    A menudo se critica al coche (y con razón) por desperdiciar 4 asientos libres por viaje, cuando vamos cada uno en el suyo. Pero el carpooling trata de evitar esto, llevando más gente en menos coches.

    También se dice que el autobús es más eficiente.
    Pero esto sólo es cierto en las horas punta, cuando somos tantos yendo a trabajar a la vez y hay tal pico de demanda que la gente tiene que ir hacinada en los autobuses.
    Sin embargo, fuera de esos picos hay muchas más horas del día en que esos mismos autobuses tiene que seguir dando vueltas sin parar, mientras siguen consumiendo y contaminado como 9 coches cada uno, pero ahora desperdiciando muchas plazas libres (puesto que hay mucha menos gente que llevar).
    La mayor parte del tiempo esos autobuses tan grandes ya no son eficientes, económicos ni sostenibles. Mientras que una vez llegado al trabajo, el coche compartido deja de consumir y contaminar, porque no se volverá a mover hasta la hora de salir del trabajo, cuando podrá volver a ser compartido para la vuelta a casa.

  3. Quitar algunos pasajeros al autobús en las horas punta, reduce los picos de la demanda. Lo que permitirá que los autobuses ya no tengan que ser tan grandes.
    Con una curva de demanda más plana a lo largo del día, se dará abasto con unos buses más pequeños. Y estos serán más eficientes durante todo el día (al desperdiciar menos asientos libres durante esa mayoría del tiempo fuera de las horas punta).
    Unos autobuses más pequeños son más baratos de adquirir y de operar, consumen menos energía y son más fáciles de electrificar que los actuales de 15 toneladas (porque uno eléctrico necesita una batería de Litio de más de 5.000 kg, y cuesta el doble que uno tradicional, unos 600.000 €)

  4. El carpooling sólo quitará viajeros al autobús cuando este más necesita que le echen una mano: En las horas punta.
    La clave para que el carpooling pueda funcionar, es que haya muchos conductores ofreciendo sus asientos libres, y muchos pasajeros que los demanden, para que se encuentren grupos de varios que van en la misma dirección y puedan ir juntos.
    Estas circunstancias sólo se dan en las horas punta de entrar y salir de trabajar; Que es justo cuando el autobús necesita la ayuda del carpooling. El resto del día el carpooling no supone competencia para el transporte público.

Conclusión

Por todo lo dicho, es muy interesante ayudar a que las personas podamos compartir coche para ir a trabajar.

Nosotros nos ahorraremos tiempo y gastos de viaje, y al mover menos coches nos libraremos de problemas como los de aparcamiento en el trabajo y atascos de tráfico de las horas punta.
Y una gran ciudad reducirá sus emisiones de CO2 en hasta un millón de toneladas al año.

Las encuestas coinciden en que “6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar”.

Y muy pronto seremos muchos más los que podremos hacerlo. Porque con las nuevas apps de compartir coche para ir a trabajar, como DedoCar.org, saber con quién puedes compartir tu viaje al trabajo será tan fácil como pulsar un botón cuando estás listo para salir:

  • “Salgo ya” para ofrecer los asientos libres de tu coche;
  • o “Listo para recoger” para indicar que estás dispuesto a compartir gastos con el conductor que te lleve (y con otros pasajeros más, para ahorraros cada uno más de la mitad).
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Autor: Martin en DedoCar.org

Necesitamos una app para compartir coche al trabajo

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