Tecnología cívica para solucionar los retos urbanos

Totalmente de acuerdo con este artículo de Antoni Gutierrez Rubi:

Hemos de percibir los entornos urbanos, no tanto como escenarios para probar nuevas tecnologías, sino como el escenario por antonomasia, para probar las nuevas soluciones que permite la tecnología, para los problemas de la ciudad; que se deben al hecho de concentrar cada vez más población.

Sobre todo, hemos de mitigar los problemas relacionados con la movilidad. A medida que las distancias y los tiempos de desplazamiento diario al trabajo son cada vez mayores, se emplean cada vez más recursos y energía, lo que provoca mayor escasez de espacio urbano y contaminación… entrando en un circulo vicioso, que es difícil de romper con las soluciones tradicionales (transporte público, bicicleta…).

La solución solo puede venir de combinar los elementos que menciona:

  • Los cambios sociales provocados por ideas como la economía colaborativa (para desplazarme, ya no necesito tener la propiedad exclusiva de un bien, como mi propio coche; sino que me basta con tener acceso cuando lo necesite a un medio que me lleve del punto A al punto B, preferiblemente aprovechando un asiento libre en un vehículo que ya esté yendo en esa dirección, para dividir entre varios los gastos del viaje en un solo coche, y que cientos de miles de personas no necesiten mover cada persona el suyo a diario),
  • Con tecnologías como las apps, que casi cualquiera puede crear gracias a Android, y que todos usamos en el smartphone que llevamos en el bolsillo.

Combinando ambas cosas, podremos atacar los principales problemas urbanos: La contaminación, la falta de espacio y los atascos de tráfico en hora punta.
Más que como problemas individuales, hemos de verlos como distintos síntomas de un único mal común. En realidad todos vienen provocados por el uso tan poco eficiente que estamos haciendo de millones de nuestros coches. La mayoría de ellos llevan solo al conductor y desperdician 4 asientos libres en cada viaje; sumando el despilfarro colectivo de más de 4.000.000 al día en una ciudad del tamaño de Madrid (son más que las personas viajan en Metro y Autobús urbano juntas).

Muy pronto esperamos poner en marcha una plataforma tecnológica que traslade al entorno urbano el concepto de éxito ya comprobado por BlablaCar, de compartir los viajes en coche; y que facilite compartir también nuestros desplazamientos cotidianos (principalmente los millones de viajes al trabajo que se dan en la hora punta).

La plataforma se basa en una aplicación de móvil, que presenta y coordina a los viajeros compatibles sobre la marcha durante sus viajes, indicando al pasajero cuál es el primer coche que va a pasar por donde él está y lleva su misma dirección, y señalado al conductor donde puede ir recogiendo y entregando pasajeros a lo largo de su ruta, mientras va de camino al trabajo o estudios, o de vuelta a casa.

La app se lo pone a ambos muy fácil, porque (menos conducir) hace todo por ellos, incluyendo el reparto equitativo de los gastos del viaje compartido.

Con esta tecnología cívica, el ciudadano incrementa sus relaciones sociales, deja de ser un simple consumidor individual de automóviles y gasolina, y se vuelve empoderado de ofrecer a la comunidad sus plazas de transporte vacantes, en pos de una movilidad más eficiente y sostenible, que conseguirá retirar el tráfico muchos coches infrautilizados, para que todos vivamos mejor en la ciudad.

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¿Qué es más barato: Taxi, Uber o Cabify? La pregunta tiene trampa

Dos comentarios al artículo de Invertia sobre las conclusiones del comparador de precios de “taxis” Chipi

  1. Sobre que Uber y Cabify multipliquen el precio según la demanda

  2. Sobre los pretendidos ahorros de elegir uno u otro tipo de “taxi”

 

El factor multiplicador del precio de Uber en los momentos de gran demanda, tenía todo el sentido en la modalidad “UberPop”, (donde los conductores no eran profesionales, sino gente que sacaba su coche particular).
Esto conseguía animar a más personas en paro a hacer de taxista en las horas punta de la demanda (las de ir y volver del trabajo, o a la entrada y salida de ciertos eventos deportivos).
Se trataba (o eso decían entonces) de ayudar a resolver un problema social: Que en esos momentos puntuales, las plazas de transporte ofertadas por los medios de transporte tradicionales, no son suficientes.

Pero ahora que los conductores de Uber son un número limitado de profesionales con licencia VTC, me temo que cobrar más en las horas punta, tan solo sirve para aumentar los beneficios de la plataforma, aprovechándose de que en esos momentos hay gente con necesidad de viajar, que está dispuesta a pagar más.

Naturalmente, Chipi tiene que “vender su moto”. Pero esa cuenta de ahorros es irreal. Por el sencillo motivo que dudo que haya muchos “usuarios habituales” de estos servicios.
Para ahorrar estas cantidades tendrían que coger un taxi dos veces al día; y las personas que tenemos que ir al trabajo y volver a casa a diario rara vez vamos en taxi, porque no nos podemos permitir pagar dos taxis al día (ni tampoco alquilar un coche por horas).
A estas personas les trae más cuenta usar su coche particular (para no pagar el extracoste del sueldo del taxista, ni los beneficios de la empresa).

Conclusión:

Es cierto que en la práctica se pueden llegar a ahorrar cantidades de gastos similares.
Pero tan solo aprovechando bien los viajes de tu coche, para llevar en los asientos libres a otras personas que van en la misma dirección, y compartir con ellas los gastos del viaje.
O (mejor todavía) dejando el coche en casa y que sea otro el que te lleve en el suyo, porque vas casi con la comodidad del taxi, a precio de autobús.

Es la misma filosofía de compartir los viajes interurbanos de BlablaCar, pero aplicada a nuestros viajes cotidianos por la ciudad, gracias a una app de auto-stop como DedoCar, que te pone muy fácil ahorrar tiempo, gastos, atascos de tráfico, problemas de aparcamiento y contaminación.

Conclusiones prácticas para mejorar la movilidad en la Comunidad de Madrid

 

Complementando los datos de la Comunidad de Madrid sobre los desplazamientos residencia-trabajo, con datos de otras fuentes, como los obtenidos por Rastreator y DedoCar, proponemos una nueva forma de solucionar los problemas de muchos madrileños:
Ayudarles a ahorrar tiempo y gastos, compartiendo los asientos libres que desperdician sus coches.

 

En el Atlas de la movilidad residencia-trabajo, la Comunidad de Madrid publica datos muy interesantes sobre cómo nos movemos los madrileños en nuestros desplazamientos diarios para ir al trabajo y volver a casa. Es un estudio riguroso, del que remarcamos lo que más nos ha llamado la atención.

 

Casi nadie trabaja donde vive (Getafe)

Muy poca gente tiene la suerte de contar con un puesto de trabajo en su localidad de residencia (tan solo los representados en la zona marrón en el centro del gráfico, que en este caso es de Getafe). Por el contrario son muchos más los que han de salir de su municipio de residencia (los representados en las zonas azuladas), mientras que otros tantos entran en él para acceder a su puesto de trabajo (las zonas anaranjadas).
Desgraciadamente para la mayoría, casi nadie trabaja donde vive, y somos muchos los que nos vemos obligados a realizar desplazamientos considerables a diario.

Además de los desplazamientos en Madrid capital, hay muchísimas personas que se desplazan diariamente desde y hacia la periferia. Estos desplazamientos no solo afectan a municipios de toda la Comunidad de Madrid, sino que incluyen zonas de las provincias de Guadalajara y Toledo.

 

Nº Trabajadores por distancia

Naturalmente, quienes permanecen en su municipio, realizan desplazamientos más cortos que los que han de ir a otras localidades. Pero el caso es que unas 600.000 personas recorremos distancias que van desde los 10 a los 20 Km, en cada uno de nuestros viajes diarios (de ida al trabajo y vuelta).

Los datos oficiales acaban aquí. Nos indican la magnitud del problema, pero no nos permiten atisbar posibles soluciones. Para ello, necesitamos complementarlos con información procedente de otras fuentes.

En DedoCar hemos creado un formulario (Gracias, Google) con el que animamos a las propias personas interesadas en mejorar su movilidad, a indicarnos cuál es el motivo de su viaje, por qué medios se desplazan actualmente, y cuanto tiempo pierden cada día, Este pequeño estudio casero no tiene ni el tamaño muestral, ni el rigor científico de las encuestas y los datos oficiales; pero va mucho más “al grano” y nos permite obtener conclusiones interesantes, que apuntan hacia una posible solución para mejorar le eficiencia de nuestros desplazamientos y reducir nuestros actuales problemas.

 

¿Qué hemos descubierto?

 

Motivo del viaje 2

Como era previsible, la inmensa mayoría de sus desplazamientos son por motivos de trabajo, seguidos por los estudios.

 

Cuanto tardas 2

Más de la mitad de las personas que han colaborado, pierden más de una hora al día en sus desplazamientos.
Combinando el medio de transporte, con el tiempo empleado; resulta que más del 60% de los que van en coche tardan menos de 1 hora; mientras que el 80% de los que encadenan varios medios de transporte público tardan más de 1 hora.
Esto explicaría por qué tantas personas utilizan el coche en sus desplazamientos.

 

Como vas 2

Más de la mitad utilizan los distintos medios de transporte público, pero el medio de transporte más usado es el coche particular, resultado que un 37% de estas personas van solas en su propio coche.

Este dato, confirmado porque el Ayuntamiento de Madrid en su Plan de Movilidad Urbana Sostenible, estima que la ocupación media de los coches está entre 1,1 y 1,2 personas por coche (4 de cada 5 solo llevan al conductor),  es extraordinariamente relevante para la búsqueda de soluciones.

Puesto que la mayoría de los coches son de cinco plazas, estaríamos hablando de que los coches que circulan por Madrid desperdician entre cuatro y ocho millones de asientos libres al día. Para tener una idea de la magnitud de este despilfarro, contaremos las personas transportadas en metro y autobús urbano, y veremos que tan solo suman tres millones y medio.

 

¿Podríamos aprovechar esta multitud de asientos libres para llevar a otras personas (además del conductor), y mover menos coches?

Creemos que definitivamente sí, por cuatro motivos:

  • Hay corredores bien definidos, que recogen la mayoría de los desplazamientos entre los distintos municipios.

Hay decenas de miles de personas yendo en la misma dirección, y muchos de ellos van uno detrás de otro, cada uno en su propio coche, aunque podrían compartir asientos libres, para no tener que mover tantos coches al día.

 

Flujos Intermunicipales

  • Por la distribución horaria de los desplazamientos.

La mayoría de los desplazamientos se producen en las horas de entrar y salir del trabajo, que es cuando más problemas tenemos todos para movernos.
Realmente necesitamos aprovechar mejor los medios disponibles, porque en hora punta la demanda supera la capacidad de las vías de circulación y la de los medios de transporte. Es cuando las carreteras se colapsan con los habituales atascos de tráfico. También faltan plazas en los medios de transporte colectivo, y faltan taxis o vehículos de alquiler. Al tratarse de una demanda muy irregular, resultaría anti-económico poner más medios, porque durante el resto del día estarían vacantes o circularían infrautilizados.
La paradoja es que, en los momentos en que más personas tienen necesidad de moverse, es justo cuando más asientos libres de coche estarían disponibles para compartir, y actualmente se están desperdiciando.

  • Por el auge de la economía colaborativa.

Muchas personas están deseando compartir coche para ahorrarse gastos y problemas.
Desde hace años, hay estudios que lo indican, como los del Real Automóvil Club de Cataluña sobre el tráfico en los corredores de acceso a Barcelona (que entrevistaban a pie de calle a los conductores víctimas de atascos de tráfico), o la más reciente encuesta de Rastreator (de Noviembre de 2017) que indica que “seis de cada diez españoles compartiría coche a diario para ahorrar”.

  • Porque la tecnología ahora lo permite

En pleno siglo XXI prácticamente todos llevamos un teléfono inteligente, y proliferan las aplicaciones de móvil para los más variados propósitos.
Ya existen plataformas tecnológicas como BlablaCar, que ayudan a compartir coche en desplazamientos interurbanos más o menos esporádicos. Solo necesitamos adaptarlas para que nos ayuden a optimizar nuestros recorridos urbanos habituales para ir al trabajo

 

Si la solución es tan evidente, ¿por qué no se están compartiendo ya los viajes al trabajo?

Como hemos visto, se dan todas las condiciones para ello, salvo una:

Las personas que podrían compartir sus viajes al trabajo, no se conocen entre sí.

Vemos mucha gente que se mueve a la vez que nosotros, pero no sabemos a donde va cada uno. Muchos queremos compartir nuestros viajes, pero nos falta un medio de coordinación.

Por eso, en DedoCar estamos creando una app que nos pone muy fácil compartir los viajes al trabajo, presentando mutuamente al pasajero y al conductor que llevan (aproximadamente) el mismo camino, guiando al conductor a donde puede recoger y entregar a cada uno de los pasajeros con que llenar sus asientos libres, mientras va de camino al trabajo (o de vuelta a casa), y repartiendo equitativamente entre ellos los gastos del viaje (cuantos más van juntos, más ahorra cada uno de ellos).

 

En resumen:

En el propio problema (usar demasiados coches infrautilizados para llevar a los que no quieren perder tanto tiempo en ir al trabajo), podría estar la solución (aprovechar los asientos libres para llevar a los que van en la misma dirección, compartiendo sus viajes para mover menos coches).

Solo nos falta un medio de coordinación de viajeros, como una app en los teléfonos móviles de los pasajeros y los conductores, que les indique quienes son compatibles para ir juntos en un solo coche.

Aprovechando mejor los medios disponibles, y dejando de ir cada uno en su propio coche, no solo ahorraremos tiempo y  gastos de viaje, sino que evitaremos problemas de aparcamiento, contaminación y atascos de tráfico, y todos viviremos mejor en la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queremos compartir los viajes en coche, para ahorrar y no perder tanto tiempo en ir al trabajo

600 personas que quieren una app que les ayude a compartir sus viajes en coche al trabajo, ya se han apuntado en el formulario de contacto con DedoCar.

Queremos saber cuales son los problemas que tienen para ir al trabajo.

Y hemos añadido tres preguntas:
  • ¿cómo vas?  
  • ¿por qué motivo?
  • ¿cuanto tardas?

Ya tenemos 100 respuestas que incluyen este tipo de información.

Motivo del viaje

Los puristas amantes del big-data podrían decir no es una muestra significativa, o que podría ser información sesgada, porque viene unas personas que sienten que sus problemas de movilidad son tan graves como para querer probar algo nuevo y compartir sus coches.
Pero nosotros entendemos que los problemas de movilidad al trabajo son comunes a muchísima gente. Y que hay muchos más sufriéndolos de los “early adopters” que se apuntan.
Y ellos nos están confirmando lo que ya sospechábamos (por nuestra propia experiencia de ir a  trabajar a Las Tablas):
  • Que el tiempo perdido en desplazamientos es el principal motivo para elegir la forma en que vamos. Y hay tanta gente que emplea en ir al trabajo más de una hora al día (y más de dos), que todo el que puede va en coche, para no pasarse la vida viajando.

Cuanto tardas

  • Que hay demasiada gente yendo sola en su propio coche (y desperdiciando 4.000.000 de asientos libres al día en Madrid)

Relación Conductores a Pasajeros

  • Pero hay esperanza. Porque hay más de el doble de personas dispuestas a aprovechar los asientos libres como pasajeros (y ahorrarse muchos problemas y del 50 al 75% de los gastos, al dejar de mover su propio coche todos los días).
    Que haya tantos dispuestos a ir de pasajeros es genial, porque en cada coche caben hasta 4 más, aparte del conductor.
    Por eso mismo, creemos que compartiendo un pequeño porcentaje de los coches, se pueden retirar muchos más de la circulación, y así evitar los atascos de tráfico cotidianos (al trabajo hay que ir en plena hora punta) y muchos problemas de aparcamiento en los lugares de trabajo.
    Y que conseguiremos reducir las emisiones de CO² entre 330.000 y 1.000.000 de toneladas al año (en cada ciudad del tamaño de Madrid). 

Lo único que nos ha sorprendido (muy gratamente) es la alta tasa de participación femenina, y que hasta el 80% de ellas estén dispuestas a ir de pasajeras.

Si tú también quieres que pongamos en marcha DedoCar en tu ciudad, ¡Apúntate!

Sácale todo el jugo a tu coche, antes de mandarlo al desguace. Comparte tus asientos libres en cada viaje al trabajo.

Siluetas compartir viaje en coche

Si las autoridades perseveran en su actual “cochefobia”, y prospera la demonización de los motores diesel, nos van a obligar a tirar muchos coches que funcionan perfectamente, y a despilfarrar recursos en otros muy parecidos, que no resolverán ningún problema.

Pretenden que tiremos a la chatarra nuestros coches actuales, y que los sustituyamos por otros nuevos (en cuya fabricación se consumirán ingentes cantidades de energía y de materias primas), con tal de que vengan equipados con motores un poco más modernos.

A las autoridades que fomentan esto (a base de imponer restricciones de circulación y de aparcamiento a los ciudadanos que les votan), quizá se les olvida que fabricar un automóvil consume gran cantidad de recursos naturales, y tanta energía como la que gasta ese mismo vehículo a lo largo de 60.000 kilómetros. Toyota estima que la fabricación equivale a un 28% del consumo total del vehículo durante su vida útil. Y fabricar un coche de tamaño medio puede generar más de 17 toneladas de C02 (casi tanto como tres años de gasto de gas y electricidad de una familia)

Los políticos firmaron alegremente protocolos de Kioto y acuerdos de París para la reducción global de las emisiones de CO2 (gas de efecto invernadero, que propicia el calentamiento global). Pero la realidad es que estos nuevos motores son el chocolate del loro, o incluso salir el tiro por la culata, porque al circular ahorran tan solo un pequeño porcentaje de emisiones de CO2 , y sin embargo la mayoría de ellos emiten todavía más NOx y partículas (hasta 100 veces más) que los motores a los que sustituyen (emisiones que son cancerígenas y envenenan el aire que respiramos en la ciudad).

Se culpa injustamente a los coches viejos de la contaminación, cuando el verdadero problema es que los conductores de los coches (sean nuevos o viejos) los usamos muy poco eficientemente; porque vamos cada uno en el nuestro, y desperdiciamos cuatro asientos libres en la mayoría de los viajes.

Pero tampoco es justo culpar a las personas que necesitan ir al trabajo todos los días en coche. Porque, si tienen que realizar un trayecto largo o mal comunicado, no lo pueden hacer andando, ni en bicicleta; y en transporte público perderían una hora de ida y otra de vuelta.

¿Acaso no saben que 6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario para ahorrar?

El único problema para compartir los viajes habituales, es que no sabemos quién más está yendo en muestra misma dirección. Y eso que, en la hora punta de la gran ciudad, somos tantos millones de personas yendo a trabajar a la vez, que muchos llevamos prácticamente el mismo camino, y fácilmente podríamos compartir juntos un solo coche.

Para solucionarlo, solo necesitaremos descargar en nuestros teléfonos inteligentes una app que diga al conductor a quién puede llevar en sus asientos libres, mientras va de camino al trabajo; y que diga a los pasajeros cual es el primer coche compatible que va a pasar, cuyo conductor quiere compartir los gastos del viaje.

Llevando cuatro personas por viaje, ya no hay que tirar nuestros coches a la chatarra, porque incluso el más viejo de los diesel, contamina la cuarta parte que antes (mucho menos que si lo cambias por uno nuevo) ya que, los tres coches de quienes van de pasajeros, dejan de circular cada día, y ya ni contaminan, ni consumen el potencial de kilómetros que todavía les quedan por recorrer, por lo que durarán mucho más tiempo.

De este modo, no habrán de emplearse tantos recursos naturales, ni energía, en reemplazar inmediatamente nuestros coches por otros nuevos. Todo lo contrario; algunas personas podrán retrasar la compra del coche que reemplace al actual hasta que la tecnología del coche eléctrico haya mejorado, o directamente no lo necesitarán.

Cuando las autoridades por fin sean conscientes de esta realidad, dejarán de fomentar el despilfarro de tirar nuestros coches para comprar otros casi iguales (lo cual nos perjudica a todos, y solo agrada sobremanera a los fabricantes de coches), y empezarán a fomentar la mejor solución: Que compartamos los viajes en coche. Y apoyarán la puesta en marcha y el uso de las app de ride-sharing urbano, que ayuden a los ciudadanos a ir más eficientemente al trabajo compartiendo sus vehículos actuales.

De este modo, reduciremos mucho más la contaminación del aire en la ciudad, a la vez que disminuirán los atascos de tráfico en hora punta y los problemas de aparcamiento en los lugares de trabajo. Y además,  los trabajadores podrán ahorrar todos los días en lo que más les preocupa: El tiempo perdido y los gastos de viaje.

El ratón, el jabalí y el elefante. Cómo acertar en la lucha contra la contaminación y los problemas de movilidad en las ciudades

Las nuevas formas de movilidad urbana, solucionan problemas de distinta importancia y a muy diferente número de ciudadanos. Los verdaderos problemas (carestía, tráfico, aparcamiento y contaminación) son de quienes van al trabajo en hora punta cada uno en su propio coche; y podemos solucionarlos con una nueva app que les ayude a compartir viaje en coche.

Ratón Jabali Elefante

 

Imagina que te esfuerzas en cuidar un huerto o tienes un precioso jardín, pero hay algún bicho que viene por la noche a comerse las plantas y pisotear las flores.

Decidido a resolver el problema, una noche te quedas de espera con un cartucho en tu escopeta. Entonces enciendes la luz y descubres un ratón, un jabalí y un elefante. ¿A cuál dispararías? ¿Cuál de los tres crees que está causando más destrozos en tu jardín? La cantidad que puede comer o pisotear un elefante, ¿crees que es comparable a la del ratón?

 

¡Tranquilos, que no se trata de matar ningún animal!

Solo queremos aplicar este símil del jardín pisoteado, al fenómeno de los problemas de transporte en las ciudades, para descubrir que no todas las soluciones que se proponen actualmente, son capaces de solucionar los verdaderos problemas, ni sirven para el mismo número de ciudadanos.

 

 

Comencemos con el símil de cazar al ratón.

Los exiguos beneficios que conseguiríamos disparando al ratón, serían comparables a poner en marcha BiciMad en la ciudad de Madrid. Es como el “chocolate del loro” o como “matar pulgas a cañonazos” (si miramos la relación coste/beneficio).

bici

Poder alquilar una bici para moverte por la almendra central de la capital, tan solo aporta una alternativa más a unas personas que en realidad no tienen verdaderos problemas de movilidad.

Quienes viven en el centro, ya disponen de una magnífica red de transporte público. Cada uno de ellos ya puede elegir entre varias líneas de autobús y de metro. Estas personas probablemente tarden menos de media hora para ir a cualquier parte. E incluso, las distancias que necesitan recorrer (si pueden hacerlas en bici) también pueden hacerlas andando.

Es cierto que la bici no consume combustible, ocupa poco espacio y no contamina. Pero es poco probable que ir en bici sea la forma habitual de desplazarse de mucha gente. Tan solo sería la opción elegida por una persona joven para dar un paseo sin prisas, un día que haga buen tiempo.

No diríamos que es una solución para la mayoría de los desplazamientos, sino que es algo que está de moda y queda muy cool, pero en la práctica ¡resulta un lujo!

Apuntar al ratón sería lo menos efectivo.

 

 

Lo siguiente, por orden de magnitud, sería ahuyentar al  jabalí.

Esto sería comparable con poner en marcha en la ciudad nuevos servicios de taxi, o nuevas compañías de alquiler de coches.

taxi cocheDeAlquiler

Es cierto que ahora la tecnología te permite llamar un taxi con una app (ya sea uno de los tradicionales o de los nuevos que circulan con licencias VTC) y te permite alquilar nuevas flotas de coches por horas, sin tener que devolver las llaves al mismo sitio donde lo cogiste.

Sin embargo, no dejan de ser servicios de taxi y coches de alquiler, con las limitaciones que esto tiene, en cuanto al número de personas que los pueden usar, y los problemas que pueden solucionar en una ciudad.

¿Creéis que los trabajadores se pueden permitir pagar el coste de ir todos los días al trabajo en taxi, o en coche de alquiler?
Además ¿Cuántos de estos coches tendría que haber para llevar a todo el mundo en hora punta? En realidad, nunca los habrá, porque las compañías que explotan estos servicios no invertirán en dimensionar tanto sus flotas, como para luego perder dinero, teniendo los coches parados el resto del día.

Estos servicios pueden ser útiles para un uso ocasional (para pocas personas que alguna vez han de ir al aeropuerto, al médico o a una reunión a media mañana). Y puede que aligeren algo el aparcamiento en el centro de la ciudad; pero no en los polígonos industriales o en las zonas de negocios, a donde los que van son trabajadores, que llegan todos a la vez y pasan allí ocho horas, antes de volver a casa.

Aunque estas empresas lo llamen “compartir coche”, en realidad esos vehículos siguen llevando un solo viajero en cada viaje y, en vez de reducir el número de coches en circulación, el efecto inmediato que consiguen es traer a la ciudad nuevas flotas de coches, y restar pasajeros al transporte público, que es mucho más eficiente y sostenible.

Así que, el jabalí tampoco parece un buen objetivo al que disparar.

 

 

Lo verdaderamente inteligente no sería apuntar al ratón, ni al jabalí, sino conseguir espantar al elefante.

El elefante de la cuidad son millones de personas que actualmente “no tienen más remedio” que ir al trabajo cada una en su propio coche.

Con el tamaño creciente de las ciudades, son muchísimas las personas que viven a tal distancia de sus puestos de trabajo, que han de ir en coche (porque no tienen buena combinación en transporte público y perderían más de una hora en ir y otra en volver). No se trata de algunos viajes esporádicos, sino de millones de desplazamientos que se repiten mañana y tarde todos los días laborables. Y además, son personas sometidas a horarios de entrada y salida, por lo que todos han de moverse prácticamente a la vez, en la hora punta del tráfico; primero hacia las zonas de trabajo, y luego para volver en dirección contraria hacia las zonas residenciales.

 

Pero un simple tiro de escopeta no servirá para acabar con este elefante tan grande. Necesitamos trazar un plan y elaborar una solución más inteligente.

Cuando nos damos cuenta de que tanta gente se mueve a la vez en la misma dirección, ¿Tiene sentido que sigan tirando el dinero, y sufriendo unos atascos de tráfico y unos problemas de aparcamiento, que en realidad provocan ellos mismos por ir cada uno en su propio coche; mientras en Madrid se desperdician 4.000.000 de asientos libres al día?

 

La tecnología del siglo XXI puede solucionar esto, organizando un uso más eficiente de los coches particulares, y permitiendo que esos millones de trabajadores se ahorren problemas y gastos cada día, al aprovechar los asientos libres de sus coches para compartir los viajes al trabajo con otras personas que van en la misma dirección.

Siluetas compartir viaje en coche

BlablaCar ya tiene un gran éxito para compartir viajes en coches particulares, pero no es una solución pensada para los desplazamientos al trabajo, sino para ir de fin de semana a otra ciudad.

6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario para ahorrar, pero la mayoría siguen yendo cada uno en su propio coche, ¡porque no conocen a alguien con quien puedan compartir sus viajes!

 

La única bala que espantará al elefante de la ciudad, será fomentar el uso de una aplicación de móvil (como DedoCar) que presente a los compañeros de viaje compatibles, y les ponga muy fácil compartir sus desplazamientos diarios al trabajo (y de vuelta a casa), utilizando menos coches para llevar a la misma gente.

Los beneficios serán apabullantes:

  • Cada coche que lleve cuatro personas (además del ahorro del 75% de los gastos, al dividirlos entre sus 4 ocupantes) contaminará la cuarta parte (porque dejará sin mover los coches de los tres pasajeros)
  • Ese coche no perderá tiempo ni quemará gasolina buscando aparcamiento, porque no competirá por el espacio con los coches de los pasajeros.
  • Y cuando haya suficientes coches compartidos (alrededor de un 15%), incluso acabaremos con los atascos de tráfico. Y entonces, no solo los coches compartidos, sino también todos los demás que se muevan en hora punta, dejarán de contaminar el aire de la ciudad con ese 80% extra que emiten ahora, a causa del atasco; y los viajeros dejarán de perder 3 o 4 veces más tiempo del necesario en sus desplazamientos.

Compartir coche: La vía intermedia entre el transporte público y el coche privado, que soluciona la contaminación, los atascos de tráfico y los problemas de aparcamiento en la ciudad.

El coche compartido entre el transporte público y el privado

Comparando las nuevas plataformas tecnológicas para compartir coche. ¿Es mejor Uber, BlablaCar o DedoCar?

 

Tradicionalmente, el transporte público ha sido colectivo, y por tanto más eficiente y barato.
Pero las rutas preestablecidas no se adaptan bien a las necesidades de todos los viajeros y para algunas personas, utilizar el transporte público en sus recorridos de cada día por la gran ciudad, les supondría perder demasiado tiempo.

 

En el otro extremo, la flexibilidad del coche privado la entendíamos como para un uso exclusivamente individual; y que cada coche (que suele ser de cinco plazas) lleve una sola persona, resulta poco eficiente y mucho más caro.
Sin embargo, ir en coche particular suele ser la solución elegida por muchos, frente a las dificultades que encuentran en el transporte público (como tardar una hora en llegar al trabajo, con la incomodidad de ir encadenando sucesivamente varios autobuses o trenes).

El resultado es que, en hora punta, hay demasiados coches que llevan solo a su conductor, tirando el dinero y creando graves problemas de tráfico, aparcamiento, gasto de energía y contaminación.

 

Si queremos resolver los problemas de desplazamiento de la mayoría de los ciudadanos, hemos de dejar de lado propuestas nostálgicas (como que todo el mundo vaya andando, o en bicicleta). Esto hubiera servido para los tamaños que tenían las ciudades hace dos siglos, pero no para nuestras grandes metrópolis del siglo XXI, donde las zonas residenciales están muy apartadas de los centros de negocios y de las zonas industriales, donde la gente tiene su puesto de trabajo.

 

Hoy en día, surgen nuevas soluciones para aumentar la eficiencia del transporte. La tecnología ha hecho surgir plataformas que nos permiten compartir coche.

 

Aprovechar los coches particulares para llevar pasajeros supone una cierta “colectivización” de los vehículos. Es una vía intermedia entre el transporte público y el privado, que puede reunir las ventajas de ambos mundos: La flexibilidad del coche particular y la eficiencia y el ahorro del transporte público.

 

Los primeros modelos para compartir coche, optaron por dos enfoques muy diferentes: el de Uber y el de BlablaCar.

 

  • Uber-Pop es una plataforma para que quienes están en paro emulen el servicio de taxi, utilizando sus propios coches para ganarse la vida, yendo a recoger y entregar pasajeros por toda la ciudad.
  • BlablaCar es una plataforma para compartir gastos de viaje, aprovechando los asientos libres que se iban a desperdiciar, cuando un conductor tenía que ir a otra ciudad viajando solo en su coche.

 

Estas diferentes visiones de cómo compartir un coche, suponen distintas ventajas:

 

  • Uber-pop, en la práctica no pasa de competir con el servicio de taxi tradicional, ofreciendo precios ligeramente más bajos a los clientes, probablemente a costa de eludir el pago de ciertas tasas, o de explotar a sus conductores (que tienen peores condiciones laborales que los taxistas tradicionales, o que ni siquiera se consideran trabajadores de la plataforma). A pesar de disminuir las tarifas, pocas personas pueden permitirse ir al trabajo cada día en uno de esos “taxis”, ni tampoco habría suficientes para llevar a todos en hora punta.
  • El modelo de BlablaCar tiene ventajas evidentes: Al compartir un solo coche entre varias personas, tanto el conductor que ofrece sus asientos libres, como los pasajeros que lleva, consiguen un ahorro considerable de sus gastos de viaje. La pena es que BlablaCar organiza solamente viajes interurbanos, que son esporádicos. Tampoco sirve para moverse cada día por la ciudad.

 

Ni el modelo de Uber, ni el de Blablacar, resuelven los problemas de la ciudad (contaminación del aire, atascos de tráfico, problemas de espacio para aparcamiento), que están relacionados con las necesidades de transporte de millones de personas en hora punta.

 

Y, sin embargo, en los coches que circulan por una ciudad del tamaño de Madrid, se desperdician más de cuatro millones de asientos libres al día. Y la mayoría de ellos se podrían aprovechar en hora punta, justo cuando más problemas de transporte sufren los ciudadanos, con el transporte público saturado, y las calles y carreteras colapsadas por el tráfico de cientos de miles de coches que llevan solo al conductor.

 

Se da la paradoja de que seis de cada diez españoles estarían dispuestos a compartir coche cada día para ahorrar.

 

Entonces ¿Por qué no estamos aprovechando esos asientos libres?
Nos falta coordinación:

  • El pasajero, no sabe qué coche le puede llevar al trabajo.
  • Y el conductor que quiere compartir sus asientos libres, no sabe quién va en su misma dirección.

 

Las nuevas plataformas tecnológicas deberían evolucionar sus modelos de negocio y centrarse en facilitar que millones de personas puedan compartir sus viajes en coche. Sobre todo dos veces al día: para ir al trabajo y de vuelta a casa.

 

Por eso, DedoCar.org, está desarrollando una nueva app de auto-stop urbano. Con esta app, cada uno ya no necesita ir al trabajo en su propio coche, sino que cientos de miles de ciudadanos pueden aprovechar los asientos libres de los coches que circulan por la ciudad, para ahorrar hasta el 75% de sus gastos de transporte.

 

La app DedoCar pone muy fácil compartir viajes en coche, porque pasajero y conductor tan solo tienen que aceptar al compañero de viaje que la app les propone en cada momento. Sin tener que llamarse por teléfono con antelación, para negociar ni reservar.
La plataforma va descubriendo sobre la marcha quienes tienen trayectos compatibles, y el coche va recogiendo pasajeros a lo largo de toda la ruta del conductor. También se encarga de dividir equitativamente los costes de cada trayecto compartido, entre todas las personas que van juntas:

Cuantas más personas comparten el viaje en coche, más barato le sale a cada una de ellas, da igual que vayan de pasajeros o de conductor.

 

El objetivo es que decenas de miles de personas dejen de mover su coche cada día, para ahorrar dinero, no tener problemas para aparcar y recuperar parte del tiempo que perdían en congestiones de tráfico. Adicionalmente, se logrará ahorrar energía y reducir la contaminación del aire que respiramos en la ciudad.

 

En cada viaje típico al trabajo de 20 kilómetros, basta con que el conductor llene la mitad de sus asientos libres, para retirar del tráfico dos coches y ahorrar 27 Kilómetros de recorrido, 2 litros de combustible y 4 Kilogramos de CO2. Compartiendo así el 10% de los coches que circulan por Madrid, se dejarían de emitir directamente 185.000 Toneladas de CO2 al año.

Pero la reducción de contaminación podría ser todavía mayor, si el número de vehículos de los pasajeros que dejan de circular, consigue acabar con los atascos de tráfico en hora punta. Porque los coches atrapados en ellos están contaminando un 80% más de lo normal.

Sin hablar de las vueltas que dejan de dar, buscando sitio para aparcar.

 

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