El ratón, el jabalí o el elefante.¿Qué vehículos hay que electrificar, para reducir la contaminación en las ciudades?

Muchos opinan que la solución a la contaminación es el coche eléctrico, pero no todos los vehículos contaminan igual ¿Cuáles interesa electrificar y cuáles no?

Imagina que te esfuerzas en cuidar un huerto o tienes un precioso jardín, pero hay algún bicho que viene por la noche a comerse las plantas y pisotear las flores.

Decidido a resolver el problema, una noche te quedas de espera con un cartucho en tu escopeta. Entonces enciendes la luz y descubres un ratón, un jabalí y un elefante. ¿A cuál dispararías? ¿Cuál de los tres crees que está causando más destrozos en tu jardín? La cantidad que puede comer o pisotear un elefante, ¿crees que es comparable a la del ratón?

¡Tranquilos, que no se trata de hacer daño a ningún animal!
Solo es un símil de otra situación:
Queremos cuidar la ciudad, pero hay algún vehículo que contamina el aire, y tratamos de resolverlo de la mejor forma posible.
Así descubriremos que no todos los vehículos contaminan igual. Y que merece la pena electrificar algunos, y otros no.

Comencemos con el símil de cazar al ratón.

Los exiguos beneficios que conseguiríamos disparando al ratón, serían comparables a obligar a un jubilado a cambiarse a un coche eléctrico.


El ratón causa pocos daños, igual que el jubilado apenas contamina, porque apenas mueve su coche:
El jubilado ya no tiene que llevar a los niños al colegio, ni tiene que ir a trabajar a diario.
De hecho el jubilado mueve tan poco su coche, que apenas contamina.
Salvo que tenga que ir alguna vez al hospital, solo usa el coche para irse al pueblo de vacaciones y para salir al campo o a la playa en algunos puentes. Son viajes a fuera, que no contaminan la ciudad.


Ves que no merece la pena malgastar el cartucho en matar al ratón (obligar al jubilado a cambiarse a un coche eléctrico), cuando te das cuenta de que:

  • Solo tienes un cartucho
    No hay Litio suficiente en el planeta Tierra para hacer baterías y que todos los coches sean eléctricos.
  • Cuesta más el cartucho que el beneficio que consigues disparándolo
    Fabricar un coche nuevo contamina como recorrer 60.000 Km. (75.000 si es eléctrico), y el jubilado no le va a hacer tantos en lo que le queda de vida, porque solo hace 1.000 Km. al año. Con la diferencia de emisiones entre el coche nuevo y el viejo, el jubilado nunca amortizará la contaminación inicial causada el fabricarlo, y globalmente le habrás obligado a contaminar más, en contra de su voluntad.
    Si multiplicamos esto por miles o millones de coches viejos, el desastre ecológico puede ser bíblico.
  • Matar el ratón te puede traer consecuencias negativas (pon el oído, Almeida)
    Los jubilados te votaban asiduamente… hasta que los puteas y les obligas a cambiar de coche, a base de multas y zonas de bajas emisiones.


No cabe duda de que asignar etiquetas de colores en función del año de fabricación del coche, es sencillo para la DGT. Pero obligar a cambiar todos los coches viejos ¿Es efectivo?
Atentos al siguiente razonamiento, porque me temo que los cerebros de nuestros políticos no dan para tanto:
Si alguien tiene el mismo coche desde hace más de 20 años, es señal de que no lo mueve a diario; O de lo contrario ya lo habría machacado, y hace 15 años que se habría comparado otro él solito, sin necesidad de que su ayuntamiento le “estímule” con prohibiciones, multas y ZBE.

Además es injusto matar al más débil.
Igual que si pegas un tiro al ratón, es seguro que lo matas; Si obligas al jubilado a cambiar de coche, no podrá pagarlo con su pensión. Le estás condenando a no poder ir al pueblo de vacaciones nunca más.

¿Qué necesidad hay de maltratar al jubilado por hacerle cambiar su coche viejo, cuando los coches viejos son los que apenas se mueven por la ciudad, y por tanto son los que menos contaminan?

Apuntar al ratón (hacer cambiar todos los coches más viejos) no solo sería lo menos efectivo, sino que sería matar pulgas a cañonazos, y además sería contraproducente.
Pero, desgraciadamente, es lo que estamos haciendo.

Ahuyentar al jabalí parecería ser más eficaz.

El jabalí es un animal con más porte que el ratón, y puede causar más daños en el huerto.
Los efectos en la ciudad son comparables a los de la gente que tiene que ir a trabajar a diario, y que están yendo en coche para no perder un par de horas al día haciendo trasbordos en transporte público.


Podría merecer la pena ahuyentar al jabalí con un disparo. Pero el trabajador es una persona que depende tanto de su coche, y que le hace tantos kilómetros (pongamos unos 20.000 al año), que es raro que no cambie de coche antes de 10 años. Por lo tanto, probablemente su coche tampoco será de los más contaminantes (sobre todo comparado con el elefante, como vemos a continuación).

¿Por qué digo ahuyentar, y no matar al jabalí?
Un disparo de escopeta seguramente también mataría al jabalí.
Pero tratándose de personas, hay soluciones mejores que obligar a todos los trabajadores a cambiar de coche (sobre todo cuando la mayoría están tan apurados pagando la hipoteca o el alquiler, y criando los hijos, que el desembolso económico les puede suponer una verdadera dificultad en sus vidas).
¿De qué otra solución hablo?
De ayudarles a compartir sus viajes en coche al trabajo, para que ya no tengan que ir cada uno en su propio coche (tirando el dinero al desperdiciar 4 asientos libres por viaje, y moviendo muchos más coches infrautilizados de los necesarios).
“6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar”, y pronto podrán ir la misma gente en menos coches, ahorrarse más de la mitad de sus gastos (al dividirlos entre varios), y librarse de muchos problemas (como aparcamiento y  atascos de tráfico de hora punta).
Se lo pondrán fácil las nuevas apps de compartir coche para ir a trabajar (como DedoCar.org).

No salvaremos el mundo cambiando todos de coche, para luego seguir yendo al trabajo cada uno en el suyo. Pero ayudando a los ciudadanos a compartir coche al trabajo, una ciudad como Madrid puede reducir sus emisiones de CO2 en hasta un millón de toneladas al año.

En vez de matarlo, podríamos ahuyentar al jabalí extraviado para que vuelva con su manada (Y no olvidemos que los trabajadores también votan).

Así que, el jabalí tampoco parece el mejor objetivo al que disparar.

Lo verdaderamente inteligente no es apuntar al ratón, ni al jabalí, sino conseguir espantar al elefante.

El elefante sí que es enorme, come mucho y puede causar grandes daños pisoteando plantas. ¡Definitivamente, ese es el bicho que tenemos que expulsar del jardín con el disparo (el vehículo que hay que electrificar inmediatamente, sí o sí, para librarnos de la mayor parte de la contaminación)!


Y ¿Cuál es el equivalente urbano al elefante? ¿Cuál es el vehículo que más contamina la ciudad, con diferencia?
Aunque los gestores de las EMTs no lo quieran admitir, es el autobús urbano.

Un autobús ha de ser un vehículo enorme, para intentar dar abasto a la tremenda demanda de plazas de transporte que tenemos en las horas punta (cuando una mayoría de ciudadanos hemos de entrar a trabajar, y volver a casa). Por eso un autobús pesa 15 toneladas (como 10 coches). Y lamentablemente también consume energía y contamina como 9 coches.

Y además, los autobuses se pasan todo el día dando vueltas sin parar, porque tienen que prestar un servicio regular a los viajeros (a diferencia del coche, que no hace mas que un viaje al día, y mientras está parado no contamina).

Esta característica la tienen en común con los taxis, que (aunque no sean tan grandes) también circulan mucho, y contaminan en proporción a los kilómetros recorridos (casi todos dentro de la ciudad).
También los taxis se han de electrificar cuanto antes, por la cuenta que nos trae.

La ventaja de electrificar los vehículos del servicio público urbano, es que la inversión se amortiza pronto y bien, precisamente por la gran cantidad de kilómetros que hacen en pocos años.

Eligiendo electrificar estos vehículos siempre acertamos:

  • Porque con menos recursos, afrontamos el mayor problema (conseguimos la máxima eficiencia, al electrificar los pocos vehículos que más contaminan).
  • Y porque podemos garantizar que, cuando llegue el momento de jubilar esos vehículos, siempre habrán compensado con creces la contaminación que causó fabricarlos.

Ir a trabajar en coche no solo es más rápido; También puede ser tan económico y más sostenible que en autobús.

Gráfica del MITMA mostrando que el índice de ocupación del transporte público ronda el 10% en distintas ciudades españolas.

Más transporte público no es la solución a los problemas de la ciudad. El carpooling sí.

El tabú del coche está muy extendido. Siempre nos dicen que el coche es el enemigo de la ciudad, porque la mayoría de coches solo llevan una persona. Así, el rendimiento de un coche de 5 plazas solo sería de 1/5 (el 20%).

Mientras tanto, nos «venden la moto» de que un autobús lleva mucha más gente en un solo vehículo, por lo que el transporte público sería más eficiente y sostenible.

Pero esto en realidad es un mito, que se demuestra con datos oficiales.

La gráfica del ministerio (en la cabecera de este artículo), indica claramente que la relación entre la oferta y la demanda de plazas de transporte público ronda el 10%, con solo ligeras diferencias entre ciudades.

¿Que significa?

Que de las plazas disponibles en transporte público, en promedio solo el 10% van ocupadas por viajeros… y el 90% restante se desperdician.

Está claro: El rendimiento del transporte público solo es del 10% (o sea, la mitad del rendimiento de ese coche que solo llevaba al conductor).

Nadie pone en duda que el transporte público es necesario; Pero que no nos engañen: No es tan eficiente, ni tan sostenible como nos lo pintan (ni tampoco tan económico, pues sobrevive gracias a la subvención del precio del billete).

¿Por qué ocurre?

El gran problema del transporte público es que la demanda de plazas (el número de viajeros) varía mucho a lo largo del día. En la gráfica del número de viajeros, hay dos grandes picos en las horas punta (cuando la mayoría de la gente tenemos que ir y volver del trabajo, prácticamente a la vez). Pero fuera de hora punta hay muchas menos personas con necesidad de desplazarse.

Sin embargo la oferta de plazas del transporte público es prácticamente constante a lo largo del día.

Gráfica del reparto horario de la demanda y la oferta del transporte publico

En los picos de la demanda, el transporte público se congestiona. Luego fuera de hora punta, al tratarse de un servicio público, los autobuses tienen que seguir dando vueltas sin parar (para mantener cierta regularidad en los intervalos de paso por las paradas); Aunque esto suponga desperdiciar muchas plazas libres, durante demasiadas horas del resto del día.

Para tratar de dar abasto a la demanda de las horas punta, las empresas municipales de transporte han de comprar y operar autobuses con muchas plazas, que son enormes. Cada autobús urbano pesa unas 15 toneladas (lo que equivale al peso de 10 coches). Y por tanto, cada uno consume energía y contamina como 9 coches (tanto si lleva pasajeros, como si no).

Mientras ese autobús vaya lleno, la relación entre energía consumida y personas transportadas es buena. Esto es lo que nos han dicho siempre… pero la realidad es que solo ocurre durante un par de horas al día. El resto del tiempo, el autobús es menos eficiente que el coche.

En el promedio diario, el coche (aunque solo lleve una persona) resulta ser el doble de eficiente que el autobús. No es milagro. Simplemente, cuando vas a trabajar en coche, no lo vuelves a mover hasta la hora de salir; Pero el autobús sigue dando vueltas.

Por eso, en los viajes de ir a trabajar en hora punta, no se debe tratar de pasar gente del coche al transporte público, o la situación empeoraría: Al aumentar los picos de demanda, se necesitarían autobuses aún más grandes, que luego desperdiciarían aún más asientos libres.

Lo sensato es hacer lo contrario: Reducir una parte de los viajeros que van al trabajo en transporte público, para poder dar abasto a la demanda de la hora punta con autobuses más pequeños, más baratos, eficientes y sostenibles. Y también más fáciles de electrificar (por el enorme tamaño y peso de la batería que necesitan, para aguantar todo el día moviendo tan tremenda mole).

Aprovechemos la oportunidad que nos brinda el «carpooling», y compartamos los viajes en coche para ir a trabajar:

Esto sorprenderá a muchos, pero en los coches que circulan por cualquier ciudad, llevamos más asientos libres que viajeros van en metro y en bus; Y la mayoría de esos asientos libres estarían disponibles justo en las horas punta de entrar y salir del trabajo, porque las encuestas coinciden en que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar.

Podemos mitigar los principales problemas de la ciudad, con solo aprovechar algunos de los asientos libres de nuestros coches en las horas punta, para llevar a otras personas de las que vamos al trabajo en la misma dirección, y estamos deseando dividirnos los gastos del viaje entre varios.

Al llevar varias personas por coche, la eficiencia sube y todos los problemas mejoran.

Por ejemplo, si un coche de 5 plazas pasa de llevar uno, a llevar tres viajeros, su eficiencia sube del 20 al 60%.

Y en vez de tener que pagar cada uno el coste integro de ir en su propio coche, nos sale por una tercera parte de lo que nos costaba antes. O podemos ir con la rapidez y comodidad del coche, pero al mismo precio y en tres veces menos tiempo que haciendo trasbordos en transporte público (en cuanto no tengas buena combinación).

Además, ese único coche encontrará aparcamiento antes y más cerca del trabajo, que cuando éramos tres conductores compitiendo por las plazas.

Y, si se anima bastante gente a hacer lo mismo (a partir de compartir el 15% de los coches), quitaremos tantos vehículos del tráfico en hora punta, que todos llegaremos al trabajo y volveremos a casa en menos tiempo, al disminuir o desaparecer los atascos de tráfico (que solo se producen, cuando intentamos que circulen por las calles unos pocos coches más de los que caben).

Y, para colmo, podemos reducir las emisiones de CO2 de la ciudad en hasta un millón de toneladas al año; Sumando los efectos de mover menos coches, dar menos vueltas para aparcar, y reducir atascos (donde los vehículos atrapados consumen y contaminan hasta un 80% más de lo normal).

¡No hagamos más caso a los dogmáticos que viven de enfrentar el coche contra el transporte público! Ambos pueden ser aliados en la ciudad.

Gracias a compartir los asientos libres de nuestros coches para ir a trabajar, no solo podemos aumentar la economía, la eficiencia y la sostenibilidad de ir en coche; Sino también la de ir en transporte público, con unos autobuses de tamaño más ajustado a una nueva curva de demanda más plana a lo largo del día.

La mejor forma de reducir emisiones, no es cambiarse a un eléctrico, sino compartir coche para ir al trabajo.

Necesitamos movernos por las ciudades, y esto nos causa muchos problemas.
Uno de ellos, es que los desplazamientos producen emisiones contaminantes que perjudican la salud y pueden contribuir al cambio climático.

Todos creemos que habría que encontrar nuevas formas de desplazarnos, que fueran más eficientes y sostenibles.

A la mayoría, lo primero que se les ocurre es cambiar de coche, e invertir para comprar uno nuevo que sea eléctrico. Pero esta pretendida solución, podría no ser tan verde como algunos dicen (según de donde provenga la electricidad, y si tienes en cuenta que fabricar un coche nuevo contamina como recorrer 60.000Km).

Y es muy importante enfocarse en los viajes cotidianos y obligados (como ir al trabajo y volver a casa), porque suponen la mayor parte de los desplazamientos urbanos, y afectan a la mayoría de las personas.

En DedoCar, hace años que nos preocupa este tema.

Todo comenzó en un grupo de compañeros de trabajo, cuando nuestra empresa se mudó a las afueras de Madrid, y personas que siempre habíamos ido a trabajar en Metro (tardando unos 20 minutos), nos dimos cuenta que para llegar al nuevo puesto de trabajo, ahora tardábamos más de una hora en ir y otra en volver.

Para no perder tanto tiempo, la mayoría empezamos a ir en coche.

Y entonces descubrimos muchos otros problemas de movilidad: Dependíamos del coche, gastábamos 3 o 4 veces más, resultaba difícil aparcar en el trabajo, todos los días nos pillaba el atasco de tráfico, y sabíamos que yendo en coche contaminábamos más el aire de la ciudad.

Estando parados en el atasco, nos bastó mirar alrededor para darnos cuenta de por qué ocurría esto:

Estábamos rodeados de coches que solo llevaban al trabajo a una persona.

Los atascos diarios de la ciudad solo se producen en las horas punta, cuando cientos de miles de personas (que entran o salen de trabajar prácticamente a la vez) piensan que no les queda más remedio que ir cada uno en su propio coche, que suele ser de 5 plazas, y desperdician 4 asientos libres en cada viaje.

Comenzamos a investigar y, con solo buscar en Internet, descubrimos varias cifras sorprendentes:

En los coches particulares de una ciudad como Madrid estamos desperdiciando más de 4 millones de asientos libres al día. Hay más asientos desperdiciados en los coches, que viajeros en el transporte público.

Datos de la EMT, Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Ayuntamiento de Madrid.

Los vehículos atrapados en un atasco de tráfico contaminan un 80% más de lo que sería normal (para hacer el mismo recorrido con tráfico fluido).

Dr Martin Treiber (Universidad de Dresde)

Todas las encuestas indican que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar» 

Real Automóvil Club de Catalunya, comparador Rastreator

Entonces lo vimos claro:

Aprovechar los asientos libres de algunos de estos coches, para llevar a otras personas que van en la misma dirección, significaría mover menos coches (porque los que fueran como pasajeros ya no moverían cada uno el suyo).
Y además, al compartir los gastos del viaje, todos los que fueran juntos se ahorrarían más de la mitad de sus gastos.

Mover menos coches tendrá un efecto directo en la contaminación.

Pero hay que sumar otros dos efectos indirectos:

  • Reducir el número de coches que intentan circular en hora punta, reduciría los atascos de tráfico; Con el apalancamiento que supone reducir ese 80% extra de contaminación (y la ventaja de reducir el tiempo que las personas pierden en el atasco).
  • Como hay un menor número de conductores, y los coches de los pasajeros ya no compiten por las escasas plazas de aparcamiento en el trabajo, se aparca antes y más cerca y se dan menos vueltas con el coche buscando un sitio para aparcar. Esto también reduce la contaminación.

Sumando estos efectos, estimamos que ayudar a la gente a compartir voluntariamente sus coches para ir al trabajo, puede reducir las emisiones de CO2 de una gran ciudad en hasta un millón de toneladas al año.

Al compartir coche para ir a trabajar, se emite un millón de toneladas de CO2 menos por ciudad y año.

Si esto se hiciera en las principales ciudades del mundo, donde se concentra la mayoría de la población del planeta ¿Alguien se atreve a calcular el efecto sobre el cambio climático?

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros, todos los días?

Desde que nos dimos cuenta de estas ventajas, algunos compañeros de trabajo comenzamos a compartir nuestros viajes en coche.
Como nos conocíamos desde hacía años y sabíamos dónde vive cada uno, era fácil establecer una parada a lo largo de la ruta del conductor que vive más lejos, donde podía recoger al pasar a otro compañero (que se había acercado andando desde su casa hasta allí, para que el conductor no se tuviera que desviar, ni callejear).

Luego pensamos cómo podíamos ayudar a mucha más gente, para que pudieran hacer lo mismo, incluso si aún no se conocían, y no eran vecinos ni compañeros de trabajo.

Caímos en la cuenta de que mucha más gente de la que pensábamos resulta compatible para compartir el viaje:

Para que alguien te pueda llevar en su coche, en realidad basta con que pase cerca de tu casa y cerca de tu trabajo, tu estés dispuesto a caminar un poco, y él esté dispuesto a hacer dos paradas a lo largo de su ruta.
No hace falta ser vecinos y compañeros de trabajo a la vez.

Muchas personas estamos deseando compartir los viajes en coche, para ahorrar; Pero aún no podemos hacerlo, porque no conocemos a los otros que van en la misma dirección (aunque en hora punta siempre haya varios).

Entonces descubrimos que la mejor forma de presentar a los viajeros que son compatibles, ayudarles a ir juntos, y repartir entre ellos los gastos del viaje, era con una aplicación móvil de una plataforma de carpooling, que preste estos servicios.

Por eso, fundamos DedoCar.org. Ya tenemos casi terminada una nueva app, que podrás utilizar en tu móvil para compartir coche al trabajo como pasajero, o como conductor:

  • Si vas de pasajero, en cuanto tocas un botón («listo para recoger»), la app te dice por dónde vienen hoy tus conductores conocidos (los que ya te han llevado otras veces), y te avisa cuando falta un minuto para que pase el primer coche compatible.
  • Si vas de conductor, el botón se llama «salgo ya», y por el camino la app te va diciendo donde puedes recoger y dejar a los pasajeros que quieren compartir contigo los gastos del viaje.

Las personas elegimos el medio de transporte con el que perdemos menos tiempo y dinero.

Esta nueva app de carpooling de 2ª generación, te ayuda a ir con la rapidez y comodidad del coche, a un coste similar al transporte público y con la misma eficiencia y sostenibilidad.

Apúntate a compartir coche al trabajo con DedoCar, dinos por donde te mueves, y te avisaremos de cuando se pone en marcha en tu ciudad.

Sofia nos sugiere empezar por «buscar» a gente con la que compartir vehículo, y luego ya ir hacia la idea de auto-stop.

Cuando Sofía se ha apuntado a compartir coche al trabajo en el formulario de interés en la app DedoCar, nos hace la siguiente sugerencia:

«También incluiría la opción planificada de quedar en un punto con un conductor, porque la idea que planteáis de pedir en el momento solo funcionará si hay un volumen muy alto de gente con la app. Sino no te la puedes «jugar» a que no haya conductor. He buscado la app y no la encuentro, para empezar a dar a conocer la app creo que lo mejor es que sirva para «buscar» a gente con la que compartir vehículo y luego ya ir hacia la idea de auto-stop.»

Sofía
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Y esta ha sido nuestra respuesta:

Hola Sofía.

Muchas gracias por el interés y por dejarnos tu sugerencia cuando te apuntaste a compartir coche como pasajera.

Entendemos el problema que tienes al perder tanto tiempo en ir a trabajar, porque (aunque nosotros ahora ya estamos pre-jubilados) cuando comenzamos con el proyecto, también teníamos que ir cada mañana a Las Tablas.

Es normal que un pasajero quisiera tener asegurado al menos un coche que le pueda llevar.
A esto le llamamos el «miedo del primer día», cuando todavía nadie conoce a nadie y (aunque vayas a un sitio tan concurrido como las tablas) aún no tienes creada tu lista de conductores conocidos, y puedes temer que no aparezca ninguno compatible.
Pero fíjate en lo cerca que está la Nacional I y la cantidad de coches que te podrían dejar al pasar por La Moraleja (desde donde podrás llegar al trabajo andando en pocos minutos).

Efectivamente, el modelo de autostop sin reserva requiere que haya bastante gente usando la app. Todavía no la hemos puesto para descargar, porque nos falta hacer algunos retoques, y porque entre tanto damos tiempo a que se apunte más gente (aunque ya os habéis apuntado 1.862 personas en total, entre pasajeros y conductores, y la mayoría sois de Madrid).

Lamentamos no poder seguir tu consejo de dar a conocer la app comenzando por buscar a gente con la que compartir vehículo; porque eso nos obligaría a hacer una app totalmente diferente.
Nosotros nos hemos liado la manta a la cabeza, y hemos ido directamente a crear la 2ª generación de las apps de carpooling (con un funcionamiento totalmente dinámico y en modo auto-stop).

Entretanto, quizá te pueda interesar probar con HoopCarpool, que lo hacen de este otro modo que sugieres (con reserva previa y para todos los días).
Hoop incluso está llegando a acuerdos con algunos ayuntamientos de la periferia de Madrid, para que fomenten el carpooling, subvencionando los gastos a quienes compartan viajes con origen o destino en sus municipios. 

Te deseamos mucha suerte, y esperamos contar contigo como pasajera cuando lancemos el servicio DedoCar en Madrid. 
Verás que gozada será pulsar en la app el botón «listo para recoger» y que te diga por donde vienen hoy tus dos conductores conocidos más cercanos. Para que te recoja el primero que pase, sin depender del compromiso con un solo conductor, ni el agobio de tener que acudir puntual a la cita todos los días.
Y que los gastos del viaje se repartan automáticamente entre todos los que hayáis ido juntos (porque el conductor pueda recoger más pasajeros por el camino, y cuantos más seáis, mayor ahorro).

Te avisaremos cuando te puedas descargar la app.

Un saludo.
Martin
Equipo DedoCar

Cómo compartir coche para ir a trabajar con una app de CarPooling de 2ª generación.

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Todos sabemos cómo se comparten los viajes en BlablaCar:
Tienes que publicar con varios días de antelación el viaje que vas a hacer en tu coche, para que la plataforma te busque pasajeros que quieran ir ese día al mismo sitio, y tienes que fijar un precio por asiento (antes de saber cuantos pasajeros llevarás finalmente).
O tienes que mirar los viajes que han publicado los conductores de tu ciudad que van al mismo sitio que tú, comparar los precios que te quiere cobrar cada uno por un asiento libre; y contactar con ellos para ver si tus horarios y lugares de recogida y entrega cuadran con los de alguno de ellos.

Así funciona el carpooling de 1ª generación.
Y está genial para ir a Valencia el fin de semana de Fallas.
Pero no resulta práctico para ir a trabajar todos los días.

La 2ª generación de carpooling (aunque también sirve para eso) se ha diseñado específicamente para aprovechar millones de asientos libres que se están desperdiciando cada día, en los coches de cientos de miles de personas que van al trabajo en la hora punta de la ciudad, y que estos se puedan librar de problemas y ahorrarse más de la mitad de los gastos.
Gracias a una aplicación en el móvil, compartir coche en esos viajes cotidianos es inmediato, y resulta tan fácil como pulsar un botón.

¿Qué tiene que hacer el conductor?

Cuando entra en su coche, el conductor coloca el móvil en un soporte y abre la app DedoCar.
Automáticamente le sale seleccionado el viaje que hace todos los días a esa hora, toca el botón «salgo ya» y comienza su viaje.

A lo largo del camino, la app le va avisando cada vez que pasa por el lugar de recogida de un pasajero compatible (que va en su misma dirección, y está utilizando la misma app que él).
Normalmente será alguien a quien conoce, porque ya le ha llevado otras veces.
Pero la app también puede presentarle a un compañero de viaje nuevo (mostrándole su foto y su nombre, y diciéndole cuántos viajes lleva compartidos y qué reputación se ha ganado como buen pasajero con las valoraciones de otros conductores que le han llevado antes).

Si el conductor ve que efectivamente va a pasar cerca del lugar de destino del pasajero y le apetece llevarle, le basta decir en voz alta «Aceptar» (para no tener que tocar ese botón en el móvil mientras conduce). Cuando ambos están de acuerdo en ir juntos, la app se lo comunica y el conductor para un momento y recoge al pasajero.

Luego, la app va indicando al conductor cuándo entra en la zona de entrega de alguno de los pasajeros que lleva. No hace falta que se desvíe de su ruta para dejarlo exactamente en la puerta del trabajo, porque el pasajero está dispuesto a caminar un poco desde un lugar de entrega que sea conveniente para ambos.

Al final del viaje, la app muestra al conductor los ahorros que ha conseguido compartiendo su recorrido al trabajo: El dinero que ha recuperado (la parte de los gastos del viaje que ha correspondido a los pasajeros que ha llevado), y el nuevo saldo que tiene su monedero virtual.
Y también verá un resumen de los ahorros que lleva acumulados con los viajes que ha compartido: Los coches que han dejado de mover los pasajeros que ha llevado, los litros de combustible que han ahorrado, y los kilos de CO2 que han dejado de contaminar.

¿Qué tiene que hacer el pasajero?

El que no tiene coche (o prefiere ir de pasajero, para no tener que mover todos los días su propio coche, o para librarse de problemas de aparcamiento en el trabajo…), sale a la calle principal de su barrio con el móvil y abre la app DedoCar.

Automáticamente le sale seleccionado el viaje que hace todos los días a esa hora y toca el botón «listo para recoger».
Entonces, la app le dice por donde vienen hoy sus conductores conocidos (los que ya le han llevado otras veces), y luego le avisa un minuto antes de que el primero de ellos pase por su lugar de recogida, proponiéndoles que vayan juntos.
Pero la app también puede proponerle ir inmediatamente con un conductor nuevo que pase antes: Le muestra su nombre, una foto del conductor con su coche, cuántos viajes lleva compartidos y qué reputación de buen conductor se ha ganado (con las valoraciones de los pasajeros que ha llevado antes).
El pasajero toca el botón «Aceptar» y si el conductor también está de acuerdo, la app se lo comunica a ambos y el conductor recoge al pasajero al pasar.

Más adelante, cuando el conductor pasa por el destino del pasajero (o lo bastante cerca, según lo que el pasajero ha indicado que está dispuesto a caminar), la app les avisa y (si es la primera vez que van juntos) eligen el punto exacto de entrega más conveniente para ambos: El más cercano al trabajo del pasajero donde el conductor pueda hacer una parada sin desviarse apenas de su ruta.

Tras la entrega, la app muestra al pasajero el resultado del viaje compartido:
Cuánto ha sido su parte de los gastos de viaje (que es transferida automáticamente a la cuenta monedero del conductor), y el nuevo saldo restante en su propio monedero.
También podrá ver el resumen de los ahorros que lleva acumulados con sus viajes compartidos: Los coches que ha dejado de mover, los litros de combustible que ha ahorrado, y los kilos de CO2 que ha dejado de contaminar

Más información en DedoCar.org

Nuestra visión sobre la movilidad urbana.

Los fundadores de grandes empresas tecnológicas presentan su visión del negocio como algo inevitable, cuando conectan las tendencias actuales de la tecnología, la economía y la sociedad con las necesidades futuras de sus clientes:

Steve Jobs, de Apple, ya predijo en 1996 el auge de las compras por Internet en base a las ventas por catálogo, al surgimiento de los ordenadores personales, y la conectividad de la red.

Jeff Bezos, de Amazon, preveía que la gente siempre querrá comprar más cosas, a menor precio, y recibirlas en menos tiempo.

Nuestra visión, en DedoCar, es que muy pronto compartir coche al trabajo será tan fácil como pulsar el botón “salgo ya” en una app en tu móvil.

Las tendencias son que durante la última década hemos visto:

  • crecer la preocupación por la sostenibilidad,
  • a la gente utilizar multitud de aplicaciones para móvil que les ayudan a realizar las tareas más variadas,
  • el éxito de plataformas digitales como AirB&B o Blablacar para compartir bienes infrautilizados, (como habitaciones vacantes en las casas, o asientos libres en los viajes en coche),
  • sabemos que las ciudades no paran de crecer,
  • y que “6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar” (si tuvieran una forma de saber quién más va en su misma dirección).

Estas tendencias están destinadas a acelerarse, ahora que:

  • que se nos impone la agenda 20-30,
  • que el coste de la energía se encarece,
  • que proliferan en las ciudades la búsqueda de medios alternativos de transporte (como bicis o patinetes eléctricos, o taxis o coches de alquiler que se reservan con una app),
  • que cada vez un porcentaje más alto de la gente viviremos en grandes ciudades, con crecientes distancias de casa al trabajo que impiden ir andando o en bici, e implican mayor pérdida de tiempo en los medios de transporte público o fuerzan a cada vez mas gente a ir en coche,
  • y que ya se ha conseguido crear en las plataformas digitales esa confianza entre iguales que se necesita para compartir bienes y servicios.

Imagínate que pudieras ahorrarte más de la mitad de los gastos en tus desplazamientos cotidianos, yendo a precio de bus mientras sigues disfrutando la rapidez y comodidad del coche, con solo compartir los asientos libres con otros compañeros que van en tu misma dirección.

De hecho, podremos ofrecer nuestro servicio de coordinación de viajeros para compartir viajes urbanos en coche (sobre todo para ir y volver del trabajo) tan pronto como pongamos en marcha nuestro prototipo en unos servidores en la nube, pongamos la app DedoCar para descargar de las tiendas de aplicaciones y demos a conocer las ventajas de utilizar el servicio DedoCar entre las personas que necesitan desplazarse a diario por las grandes ciudades.

Una vez logrado esto, el rango potenciales clientes de nuestro servicio se abre repentinamente a cientos de miles de personas que tienen el trabajo a 10, 20 o más kilómetros de casa, en cada una de las grandes ciudades del mundo.

Eventualmente, podremos aliviar los atascos de tráfico de las horas punta, los problemas de aparcamiento en el trabajo y reducir la contaminación en hasta un millón de toneladas de CO2 por ciudad y año. Y esa es una visión por la que creemos que vale la pena luchar.

Nueva Ley de Movilidad Sostenible: ¿Planes de Transporte al centro de Trabajo, o Zonas de Bajas Emisiones?

Hoy ha salido la nueva Ley de Movilidad Sostenible

Según un artículo de El País «introduce la obligación de que las empresas de 500 trabajadores (o 250 por turno) dispongan de planes de movilidad sostenible al trabajo, que se consideran una herramienta imprescindible para avanzar en la potenciación de este tipo de movilidad en el ámbito laboral. No se exige a las empresas un contenido mínimo de los planes ni que estos deban incluir necesariamente ningún tipo de medidas obligatorias, y las opciones son amplias: impulso de la movilidad activa (a pie o en bicicleta), transporte colectivo, movilidad eléctrica, movilidad compartida o colaborativa, flexibilización de la hora punta, teletrabajo…»

El artículo habla de potenciar las formas y herramientas de movilidad más sostenible. Pero luego el titular de la noticia es “cobrar a los vehículos por entrar en el centro”, y la foto de portada es una Zona de Bajas Emisiones (dos medidas que limitan la movilidad).
No queda claro cuál es el espíritu de la ley: ¿En España optamos por la zanahoria, o por el palo?

Vamos a ver, señores legisladores:
La mayoría de los viajes son al trabajo, pero las empresas de más de 500 trabajadores raras veces están en el centro de las ciudades. Y sus empleados solo suelen tener dos alternativas:
.- Ir en coche,
.- o perder una hora yendo en transporte público (y otra en volver a casa), todos los días.

Con lo cual, a diario cientos de miles de trabajadores se ven obligados a ir cada uno en su propio coche, gastando mucho (porque desperdician 4 asientos libres en cada viaje), perdiendo tiempo en los atascos de tráfico de las horas punta, y teniendo problemas para aparcar en el trabajo.

¿Cuál es el mejor Plan de Transporte al centro de Trabajo?
Ayudar a los trabajadores a aprovechar esos asientos libres y compartir coche al trabajo. Una app de carpooling en sus móviles presenta a los trabajadores que van en la misma dirección, y les ayuda para que varios puedan ir juntos moviendo un solo coche.
Ya no hace falta ser vecinos además de compañeros, porque la app ayuda al conductor a ir recogiendo y dejando pasajeros por el camino.

Así, necesitan mover #menoscoches, se ahorran más de la mitad (al compartir gastos), y el resto de sus problemas de movilidad se alivian.
¡Cuantos más van juntos, más ahorran y es mejor para todos!

La empresa patrocina el servicio de carpooling (o da otras ventajas a los empleados que comparten coche, como aparcamiento preferente, etc…), y recibe informes mensuales sobre los beneficios de sostenibilidad conseguidos con el plan.

¿Te interesa incluir el carpooling en el plan de tu empresa?
Escríbenos a Contacto.DedoCar@gmail.com
Nuestra app de carpooling de 2ª generación, pone muy fácil a tus empleados compartir sus viajes al trabajo.
Les bastará pulsar un botón («salgo ya»)

El transporte público está al borde de la quiebra

https://www.xataka.com/movilidad/transporte-publico-londres-al-borde-quiebra-espana-busca-no-seguir-camino?utm_source=NEWSLETTER&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_content=POST2&utm_campaign=21_Feb_2022+Xataka&utm_term=CLICK+ON+TITLE

El principal problema del transporte público (o transporte colectivo) es que la demanda de plazas es muy irregular a lo largo del día:
Para dar un servicio decente, afrontando los grandes picos de demanda en las horas punta, los medios públicos deben dimensionarse con un gran número de plazas (autobuses de 15 toneladas, convoyes de trenes con muchos vagones, …). Y luego, durante el resto del día, se ha de mantener cierta regularidad, con lo que la mayoría de esas plazas van vacías.

Así, solo con lo que se recauda con los billetes, no hay forma de que salgan las cuentas y el transporte público sobrevive a base de subvenciones.

Sin embargo, en el transporte privado ocurre justo lo contrario:
En las horas punta (cuando la mayoría de la gente entra y sale de trabajar) sobran muchísimos asientos libres en los coches particulares (porque hay muchos coches de 5 plazas que solo llevan al conductor, y desperdician 4 asientos vacíos en cada viaje).

Si lográramos aprovechar algunos de esos asientos libres, para llevar a otras personas que van en la misma dirección (a cambio de compartir los costes del viaje entre el conductor y uno o varios pasajeros) conseguiríamos muchos efectos beneficiosos:

·       Se aplanaría la demanda de plazas del transporte público en hora punta, pudiendo dimensionar mejor los medios (buses más pequeños y adaptados a una curva más estable a lo largo del día), reduciendo la inversión y los gastos de operación.

·       Se llevaría a la misma gente (o más), en #menoscoches, reduciendo los perniciosos atascos de tráfico de las horas punta (en los que tú pierdes mucho tiempo, y los vehículos atrapados en ellos contaminan hasta un 80% más de lo normal), y evitando problemas de aparcamiento en el trabajo.

·       Los que comparten coche, se ahorrarían más de la mitad de los gastos que tenían cuando cada uno iba en el suyo.

Puesto que todas las encuestas dicen que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar» ¿Cómo podemos presentar a las personas que pueden ir juntas y ayudarlas a compartir viaje en el mismo coche, para ahorrarse gastos y problemas?

Con una app de carpooling de 2ª generación, como DedoCar.org

Kike propone que el conductor más cercano acepte recoger al pasajero

Kike es nuestro amigo de DedoCar número 1.608.
Cuando se apuntó a llevar a otras personas en los asientos libres de su coche, hizo esta sugerencia:
«Q cuando le des al botón salte a los usuarios q hay un pasajero a recoger y q lo acepte el d mayor proximidad»

Photo by Dids on Pexels.com

Y esta fue nuestra respuesta:

Muchas gracias por apuntarte a DedoCar y por tu sugerencia de que el conductor más cercano acepte recoger al pasajero.

Así es como funciona radio-teléfono taxi:
Anuncian por radio a todos los taxistas de su flota que hay un nuevo pasajero; y estos (que conocen bien la ciudad) saben si están cerca del lugar de recogida, y el primero que responde se lo queda (a menos que otro diga que está más cerca), y va a buscar al pasajero para recogerlo y llevarlo a donde quiera ir.

En DedoCar las recogidas funcionan de forma diferente (son más fáciles):
Como cada conductor está yendo hacia su lugar de trabajo, normalmente no estará dispuesto a desviarse de su ruta para recoger pasajeros.
Por eso, la app se encarga de avisar al conductor cuando falta un minuto para que pase por donde hay un pasajero que va en su misma dirección. La app no es como el radio-taxi, y solo propone ir juntos a un pasajero y un conductor; los dos más cercanos que son compatibles para ir juntos.

Si el conductor acepta la propuesta, basta con que diga «aceptar» en voz alta (para no tocar el móvil mientras conduce). En seguida pasa por donde está el pasajero, para un momento y lo recoge.

Lo normal es que ellos ya se conozcan, porque han ido juntos otras veces.
Pero si se tratara de un pasajero nuevo, lo reconocería por su foto, que verá en la pantalla de la app.

Solo cuando se trate de alguien nuevo, antes de aceptar llevarlo el conductor debe asegurarse de que de camino al trabajo va a pasar cerca del lugar de destino del pasajero.
Normalmente el pasajero está dispuesto a caminar un poco desde un lugar donde el conductor pueda dejarle al pasar, sin desviarse mucho.
Y además, el pasajero ha dejado una pista sobre dicho lugar de entrega, indicando como referencia un sitio bien conocido que está cerca de donde va, para que el conductor sepa inmediatamente si pasa por allí, o no.

No sé si esta explicación encaja con lo que nos sugerías.
¿Qué te parece?
¿Te ves usando la app para aprovechar tus asientos libres mientras vas y vuelves del trabajo, y ahorrándote más de la mitad de los gastos?

Sonia quiere saber si habrá un coche para llevarla, o tendrá que salir más temprano para ir en transporte público.


Cuando se apuntó Sonia (la amiga de DedoCar nº 1.603), nos hizo esta sugerencia:

«Planificacion de hora de salida con antelacion para saber si hay algun conductor disponible o vas a tener que salir mas temprano para usar transporte publico»

Y esto es lo que le hemos respondido:

Muchas gracias por apuntarte a compartir viaje con nosotros, y por tu sugerencia de planificar la hora de salida.

Está claro que si te lleva alguien en su coche, vas a tardar menos que ahora, cuando tienes que encadenar varios medios de transporte público. Y entendemos tu preocupación por saber con antelación si habrá un conductor disponible o no.

Pero en DedoCar no hay reservas. No es Uber, ni tampoco funciona como Blablacar (donde los viajes compartidos se suelen organizar varios días antes, y unas personas se comprometen previamente a acudir a una cita, para salir todos juntos).

En DedoCar se van recogiendo los pasajeros por el camino y, debido al tráfico urbano, es difícil saber dónde estará cada coche en cierto momento. Los conductores que van de camino al trabajo, no querrán tener que esperar si un pasajero se retrasa (o si ellos se han adelantado); Sobre todo si tener el coche parado puede estorbar al tráfico.
Por eso (y porque en las horas punta somos tantos yendo al trabajo a la vez), creemos que es preferible que a cada pasajero lo lleve el primer conductor compatible que pase.
Y quién será el primero en llegar al punto de recogida, solo se sabe en el momento.


La forma en que el pasajero utiliza la app es la siguiente:

Es normal que el primer día haya algunos nervios, porque todavía no conoces a los demás que van todos los días en tu misma dirección.
Pero, cuando sales a una calle de tu barrio por donde pasan muchos coches, seguro que hay varios conductores que van en tu misma dirección, y cualquiera de ellos te puede dejar cuando pase cerca de donde tú trabajas (sobre todo si indicas en la app que estás dispuesta a caminar cierto tramo, para que el conductor no se tenga que desviar mucho de su ruta).
La app DedoCar va aprendiendo sobre la marcha quiénes son compatibles. Y cada vez que vas con un conductor nuevo, lo añade a tu lista de conductores conocidos.

Al segundo día, la app ya te podrá decir por donde viene hoy el conductor que te llevó el día anterior.
Pero si llega antes uno nuevo, un minuto antes de que pase por tu lugar de recogida la app te propondrá que vayas con él. Así para el día siguiente ya tendrás dos conocidos; Y luego, cada vez que pidas un viaje, la app comprobará que hoy también vienen de camino y te podrá decir en qué orden van a pasar.
 Podrás incluso elegir, dejando pasar al primero si prefieres ir con el segundo.

Lo que sugerimos en DedoCar a una pasajera como tú (que antes iba en transporte público), es que estés dispuesta a caminar un poco, que escojas un buen punto de recogida (uno muy transitado), y que el primer día vayas allí a tu hora habitual de salida, con el viaje ya preparado para que al abrir la app solo tengas que pulsar el botón «listo para recoger».

En cuanto te lleve un conductor en uno de sus asientos libres y llegues al trabajo, verás cuánto tiempo te has ahorrado (seguro que te da para desayunar en el bar de la esquina). 
Al día siguiente, podrás salir de casa un poco más tarde, y comprobar que también hay conductores que pasan a esa hora.

Así, poco a poco, ganarás confianza sobre cuántos conductores distintos te pueden llevar, e irás afinando tu hora de salida, para llegar a tiempo al trabajo.

No sé si esta explicación sirve para lo que nos sugerías.
¿Qué te parece?
¿Te ves usando la app para descubrir quien te puede llevar?