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El ratón, el jabalí y el elefante. Cómo acertar en la lucha contra la contaminación y los problemas de movilidad en las ciudades

Las nuevas formas de movilidad urbana, solucionan problemas de distinta importancia y a muy diferente número de ciudadanos. Los verdaderos problemas (carestía, tráfico, aparcamiento y contaminación) son de quienes van al trabajo en hora punta cada uno en su propio coche; y podemos solucionarlos con una nueva app que les ayude a compartir viaje en coche.

Ratón Jabali Elefante

 

Imagina que te esfuerzas en cuidar un huerto o tienes un precioso jardín, pero hay algún bicho que viene por la noche a comerse las plantas y pisotear las flores.

Decidido a resolver el problema, una noche te quedas de espera con un cartucho en tu escopeta. Entonces enciendes la luz y descubres un ratón, un jabalí y un elefante. ¿A cuál dispararías? ¿Cuál de los tres crees que está causando más destrozos en tu jardín? La cantidad que puede comer o pisotear un elefante, ¿crees que es comparable a la del ratón?

 

¡Tranquilos, que no se trata de matar ningún animal!

Solo queremos aplicar este símil del jardín pisoteado, al fenómeno de los problemas de transporte en las ciudades, para descubrir que no todas las soluciones que se proponen actualmente, son capaces de solucionar los verdaderos problemas, ni sirven para el mismo número de ciudadanos.

 

 

Comencemos con el símil de cazar al ratón.

Los exiguos beneficios que conseguiríamos disparando al ratón, serían comparables a poner en marcha BiciMad en la ciudad de Madrid. Es como el “chocolate del loro” o como “matar pulgas a cañonazos” (si miramos la relación coste/beneficio).

bici

Poder alquilar una bici para moverte por la almendra central de la capital, tan solo aporta una alternativa más a unas personas que en realidad no tienen verdaderos problemas de movilidad.

Quienes viven en el centro, ya disponen de una magnífica red de transporte público. Cada uno de ellos ya puede elegir entre varias líneas de autobús y de metro. Estas personas probablemente tarden menos de media hora para ir a cualquier parte. E incluso, las distancias que necesitan recorrer (si pueden hacerlas en bici) también pueden hacerlas andando.

Es cierto que la bici no consume combustible, ocupa poco espacio y no contamina. Pero es poco probable que ir en bici sea la forma habitual de desplazarse de mucha gente. Tan solo sería la opción elegida por una persona joven para dar un paseo sin prisas, un día que haga buen tiempo.

No diríamos que es una solución para la mayoría de los desplazamientos, sino que es algo que está de moda y queda muy cool, pero en la práctica ¡resulta un lujo!

Apuntar al ratón sería lo menos efectivo.

 

 

Lo siguiente, por orden de magnitud, sería ahuyentar al  jabalí.

Esto sería comparable con poner en marcha en la ciudad nuevos servicios de taxi, o nuevas compañías de alquiler de coches.

taxi cocheDeAlquiler

Es cierto que ahora la tecnología te permite llamar un taxi con una app (ya sea uno de los tradicionales o de los nuevos que circulan con licencias VTC) y te permite alquilar nuevas flotas de coches por horas, sin tener que devolver las llaves al mismo sitio donde lo cogiste.

Sin embargo, no dejan de ser servicios de taxi y coches de alquiler, con las limitaciones que esto tiene, en cuanto al número de personas que los pueden usar, y los problemas que pueden solucionar en una ciudad.

¿Creéis que los trabajadores se pueden permitir pagar el coste de ir todos los días al trabajo en taxi, o en coche de alquiler?
Además ¿Cuántos de estos coches tendría que haber para llevar a todo el mundo en hora punta? En realidad, nunca los habrá, porque las compañías que explotan estos servicios no invertirán en dimensionar tanto sus flotas, como para luego perder dinero, teniendo los coches parados el resto del día.

Estos servicios pueden ser útiles para un uso ocasional (para pocas personas que alguna vez han de ir al aeropuerto, al médico o a una reunión a media mañana). Y puede que aligeren algo el aparcamiento en el centro de la ciudad; pero no en los polígonos industriales o en las zonas de negocios, a donde los que van son trabajadores, que llegan todos a la vez y pasan allí ocho horas, antes de volver a casa.

Aunque estas empresas lo llamen “compartir coche”, en realidad esos vehículos siguen llevando un solo viajero en cada viaje y, en vez de reducir el número de coches en circulación, el efecto inmediato que consiguen es traer a la ciudad nuevas flotas de coches, y restar pasajeros al transporte público, que es mucho más eficiente y sostenible.

Así que, el jabalí tampoco parece un buen objetivo al que disparar.

 

 

Lo verdaderamente inteligente no sería apuntar al ratón, ni al jabalí, sino conseguir espantar al elefante.

El elefante de la cuidad son millones de personas que actualmente “no tienen más remedio” que ir al trabajo cada una en su propio coche.

Con el tamaño creciente de las ciudades, son muchísimas las personas que viven a tal distancia de sus puestos de trabajo, que han de ir en coche (porque no tienen buena combinación en transporte público y perderían más de una hora en ir y otra en volver). No se trata de algunos viajes esporádicos, sino de millones de desplazamientos que se repiten mañana y tarde todos los días laborables. Y además, son personas sometidas a horarios de entrada y salida, por lo que todos han de moverse prácticamente a la vez, en la hora punta del tráfico; primero hacia las zonas de trabajo, y luego para volver en dirección contraria hacia las zonas residenciales.

 

Pero un simple tiro de escopeta no servirá para acabar con este elefante tan grande. Necesitamos trazar un plan y elaborar una solución más inteligente.

Cuando nos damos cuenta de que tanta gente se mueve a la vez en la misma dirección, ¿Tiene sentido que sigan tirando el dinero, y sufriendo unos atascos de tráfico y unos problemas de aparcamiento, que en realidad provocan ellos mismos por ir cada uno en su propio coche; mientras en Madrid se desperdician 4.000.000 de asientos libres al día?

 

La tecnología del siglo XXI puede solucionar esto, organizando un uso más eficiente de los coches particulares, y permitiendo que esos millones de trabajadores se ahorren problemas y gastos cada día, al aprovechar los asientos libres de sus coches para compartir los viajes al trabajo con otras personas que van en la misma dirección.

Siluetas compartir viaje en coche

BlablaCar ya tiene un gran éxito para compartir viajes en coches particulares, pero no es una solución pensada para los desplazamientos al trabajo, sino para ir de fin de semana a otra ciudad.

6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario para ahorrar, pero la mayoría siguen yendo cada uno en su propio coche, ¡porque no conocen a alguien con quien puedan compartir sus viajes!

 

La única bala que espantará al elefante de la ciudad, será fomentar el uso de una aplicación de móvil (como DedoCar) que presente a los compañeros de viaje compatibles, y les ponga muy fácil compartir sus desplazamientos diarios al trabajo (y de vuelta a casa), utilizando menos coches para llevar a la misma gente.

Los beneficios serán apabullantes:

  • Cada coche que lleve cuatro personas (además del ahorro del 75% de los gastos, al dividirlos entre sus 4 ocupantes) contaminará la cuarta parte (porque dejará sin mover los coches de los tres pasajeros)
  • Ese coche no perderá tiempo ni quemará gasolina buscando aparcamiento, porque no competirá por el espacio con los coches de los pasajeros.
  • Y cuando haya suficientes coches compartidos (alrededor de un 15%), incluso acabaremos con los atascos de tráfico. Y entonces, no solo los coches compartidos, sino también todos los demás que se muevan en hora punta, dejarán de contaminar el aire de la ciudad con ese 80% extra que emiten ahora, a causa del atasco; y los viajeros dejarán de perder 3 o 4 veces más tiempo del necesario en sus desplazamientos.
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¿Solucionamos la contaminación con una app?

Se trata de utilizar menos coches para movernos por la ciudad.
Que cada uno no tenga que ir al trabajo solo en su propio coche; sino que tú encuentres alguien que va para allá y te puede llevar en el suyo. O (si prefieres conducir) que recuperes parte de los gastos, aprovechando tus asientos libres por el camino.
La app presenta mutuamente a los conductores y pasajeros que lleváis la misma dirección, justo en el momento en que podéis compartir viaje.
Y de paso, soluciona muchos problemas de movilidad en la ciudad.

 

Los Ayuntamientos saben que cuatro de cada cinco coches solo llevan al conductor, y que en una ciudad como Madrid, cada día se desperdician cuatro millones de asientos libres.
Así utilizamos demasiados coches, lo que nos hace sufrir atascos de tráfico, problemas de aparcamiento y un exceso de contaminación.

El Dr. Martin Treiber (de la Universidad de Dresde), sabe que así tardamos tres o cuatro veces más y que en los atascos el coche contamina un 80% más.

@NacionRotonda sabe que retirando del tráfico un 20% de los coches en hora punta, se acabarían los atascos. Y @DedoCarApp ha estudiado cómo conseguirlo, aprovechando los asientos libres para llevar como pasajeros a varias personas que van en la misma dirección, y que ya no estarán obligadas a mover su coche cada día.

Cualquiera sabe que cada coche que comparta sus asientos libres en un viaje, quitará del tráfico entre 1 y 4 coches (los de quienes vayan de pasajeros, que ya no contaminarán).

El Instituto Nacional de Estadística sabe que la familia española se gasta en transporte casi tanto como en alimentación, y el Ministerio de Fomento sabe que es aún peor cuando vas tu solo en el coche, porque te cuesta 28€ cada 100 Km.

Rastreator sabe que 6 de cada 10 españoles estarían dispuestos a compartir coche para ahorrar.

Pero lo que los viajeros no sabían, era con quién podían compartir sus recorridos cotidianos

(porque BlablaCar solo sirve para ir a otra ciudad).

Esta nueva app se lo dice en el acto.

 

La app va descubriendo sobre la marcha qué personas tienen recorridos compatibles. Muestra al conductor donde puede recoger varios pasajeros, con los que llenar sus asientos libres mientras va de camino hacia su destino; y a la vez le dice a cada pasajero cuál es el primer coche que le puede llevar.
También va repartiendo los gastos del viaje entre todos los que van juntos en el mismo coche. Cuantos más son, más ahorra cada uno, y es mejor para todos.
Es como “ir a dedo” (o hacer auto-stop) con ayuda de la app.
Por eso, esta app se llama DedoCar.

 

Solo solucionaremos nuestros problemas y los de nuestras ciudades, haciendo las cosas de forma diferente a partir de ahora:

En vez de seguir contaminando y tirando el dinero (por ir cada uno en su propio coche), compartamos los asientos libres en nuestros viajes de cada día al trabajo, y librémonos de los atascos de trafico en hora punta y de los problemas de aparcamiento… (Y, si lo hacemos por todo el mundo, incluso mitigaremos el cambio climático y retrasaremos el agotamiento de los combustibles fósiles).

¡Ayudémonos unos a otros, utilizando una app de smartphone que nos diga quien más va en nuestra dirección, y compartamos los asientos libres de nuestros coches para ahorrar gastos y vivir mejor!

Apúntate en Dedocar.org para poner en marcha esta app.

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La guerra de los coches

El carsharing, frente al taxi, frente al coche privado y frente al ridesharing o carpooling.
¿De quién serán los coches del futuro?

 

Vivimos en una guerra donde está en juego la propiedad y el uso más o menos eficiente de los vehículos que utilizamos para movernos por la ciudad cada día.
Es una lucha de intereses cruzados entre unos usuarios necesitados de transporte, y las distintas empresas prestadoras de servicios (como el transporte público, o el alquiler de vehículos con o sin conductor), o las suministradoras de productos relacionados con la movilidad (como fabricantes de coches o vendedores de seguros o de combustibles).

 

A propósito de esta guerra, en estos días podemos ver en televisión un anuncio de coches, donde unos chavales se compran uno nuevo, pero lo dejan aparcado para irse al centro en autobús.

Se trata de un fabricante de coches que envía a sus clientes el mensaje: “cómprame un coche, aunque luego no lo puedas usar”.

Resulta chocante en un momento en que:

  • Los jóvenes cada vez se sacan más tarde el carné de conducir, y muchos prefieren que les regalen un buen móvil o un ordenador en vez de un coche. Porque los milenials ya saben que no hace falta poseer físicamente el coche (lo que acarrea unas complicaciones que no quieren), sino que tan solo necesitan tener acceso a una forma de moverse de un sitio a otro, de modo puntual, fácil y económico.
    Sin embargo, el anuncio parece tratar de revertir esta tendencia, mostrándonos dos jovencitos contentos de tener un coche nuevo.
  • Vivimos en plena época de “cochefobia”. Las autoridades urbanas, la prensa y los progres se ponen de acuerdo en culpar al coche de todos los males, y en decirnos que hay que restringir el tráfico rodado y el aparcamiento en el centro de la ciudad.
    Sin embargo, el anuncio parece tratar de disociar la propiedad y el uso del coche. Una cosa es tener un coche propio (que mola), y otra usarlo para ir a todas partes (que resulta problemático).

 

Y en eso le tenemos que dar la razón.

Si tú te das un capricho, te compras el coche que te gusta, y lo tienes guardado en el garaje, para sacarlo a dar un paseo por la sierra un día que te apetezca, no hay nada malo en ello. ¡Como si te puedes permitir coleccionarlos y tienes varios! No haces daño a nadie con ello.

 

Lo que nos crea problemas, no es tener un coche, sino que mucha gente tenga que mover el suyo cada día.

 

Ocurre que las ciudades crecen sin parar. Ya no se puede llegar al trabajo andando, sino que cada vez resulta más difícil tardar menos de una hora en transporte público. Cada vez somos más gente yendo en coche y resulta difícil aparcarlos todos en el centro, en los polígonos industriales o en los centros empresariales donde están los puestos de trabajo.

Además estamos sujetos a unos horarios por los que la mayoría tenemos que movernos a la vez, y en las horas punta nos pillan los atascos de tráfico, que nos hacen perder tiempo cada día (tres o cuatro veces más de lo normal), y que hacen que el coche consuma demasiado combustible y que contamine el aire más de la cuenta (un 80% más).

 

Para echar más leña al fuego, aparecen los oportunistas.

 

Nuevas empresas tecnológicas de Silicon Valley, que vienen respaldadas por multimillonarios fondos de inversión de capital riesgo, pretenden pescar en río revuelto, para ganancia de pescadores.

Aprovechan la coyuntura para lanzarnos su mensaje: “tener coche es malo, no tengas tu propio coche, sino utiliza uno de los míos”. Unos dicen: “alquilándomelo por horas”, y otros “déjate llevar por uno de mis chóferes, que (como no los tengo en nómina y puse la sede de la empresa en Delaware, donde apenas pago impuestos) te sale un poco menos caro, que ir en un taxi de los de toda la vida”.

 

Que no se engañen, ni pretendan engañarnos:
El carsharing no es la solución.

 

Puede que esto sirva para alguien que solo se tenga que mover esporádicamente; pero pagarles a ellos cada día está fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores.

Pues, aun así, estas plataformas (que se autodenominan de “carsharing”, aunque son puro negocio y no tienen nada de economía colaborativa) se publicitan como que son muy “cool” porque “comparten coche”, y hasta vaticinan que en el futuro no habrá coches particulares, sino que solo habrá flotas de sus coches de alquiler y de sus taxis; e incluso que serán todos robotizados y se conducirán solos (es la esperanza que tienen, para ahorrarse pagar un sueldo al conductor).

 

Pero lo cierto es, que los ciudadanos seguimos sufriendo la carestía del transporte (que es la tercera mayor partida de los presupuestos familiares, después de la vivienda y la alimentación), y seguimos teniendo problemas de tráfico, de aparcamiento y de contaminación en las ciudades.

 

Con todo este lío, las opiniones están divididas:
¿De quién es la culpa? ¿Del coche o de quien lo conduce?

 

Si sabemos que ir en tu propio coche te sale cinco veces más caro que en transporte público, y que atascas y contaminas más la ciudad.
¿Por qué lo seguimos haciendo?

Porque para muchos, ir en transporte público (que es una solución más económica y sostenible) les supondría perder cada día más de una hora de ida y otra de vuelta.

Ante esta situación, cuando en coche tardas la mitad, muchos sentimos que “no nos queda más remedio que ir en coche”. Y es entonces cuando nos convertimos en esclavos de utilizar el coche cada día para ir a trabajar, o a estudiar.

Y lo peor es que utilizamos cada uno el suyo.

Pollution rides in the empty seat

En vez de buscar culpables, será mejor estudiar el caso en profundidad, para encontrar soluciones más sensatas y creativas (algo mejor que ir a lo fácil: prohibir el coche y multar al conductor; o hacer ciencia-ficción con coches que se conducen solos, o que vuelan).

 

Los datos de Madrid son aplastantes, y nos dan buenas pistas:

  • El 83% de los vehículos que circulan son coches particulares.
  • De cada cinco coches, cuatro llevan solo al conductor.

Conclusión:

Cada día se están desperdiciando en Madrid más de cuatro millones de asientos libres (esto son más plazas de transporte que personas viajan en metro y autobús juntos), y la mayoría de ellos van casi vacíos durante la hora punta, justo cuando más problemas de transporte hay.
Esto es muy poco eficiente. Y, cada vez que se derrocha, alguien acaba “pagando el pato”. Lamentablemente suele ser el más débil.

 

Aquí se aprecia una clara oportunidad de mejora.

No tiene sentido que, precisamente cuando faltan medios para transportar a la gente, sea cuando más plazas vacantes se desperdician en los coches.

Y además, cualquiera que se haya fijado (mirando a su alrededor mientras estaba atrapado en un atasco en las vías radiales o de circunvalación), ha visto que hay miles de personas yendo en la misma dirección, unos detrás de otros, pero cada uno en su propio coche.

 

La mejor solución es el ridesharing o carpooling.

 

¡Blanco y en botella!

¿Por qué no ir a trabajar varios juntos en cada coche? Al estilo de lo que hace BlablaCar en los viajes interurbanos.

Además de ahorrar compartiendo gastos, quitaríamos coches del tráfico y se aliviarían mucho los problemas en la ciudad (atascos, contaminación, aparcamiento), que acabamos sufriendo nosotros mismos.

 

Si atendemos a lo que interesa a la sociedad y a los ciudadanos, la clave para solucionar nuestros problemas no es compartir los coches (el “carsharing”), sino compartir los viajes (lo que en inglés se llama el “ridesharing” o “carpooling”).

 

Con las plataformas de carsharing, da lo mismo que un “taxi” primero te lleve a ti y luego a mí, o que ahora tú alquiles un coche y después lo alquile yo. Cada coche sigue llevando un solo viajero, y así no solucionamos gran cosa.

 

Las maravillas de “compartir coche” que nos quieren vender aquellas plataformas, no son tal solución, porque en realidad no quitan coches del tráfico.
De hecho, actualmente ocurre todo lo contrario:
Los fabricantes están encantados con las ventas para equipar estas nuevas flotas de más coches que se ponen en circulación (como Daimler con los Car2Go).

 

Sin embargo, nunca habrá suficientes taxis ni coches de alquiler para llevarnos a todos en hora punta.  Por una sencilla razón: porque si los hubiera, estarían ociosos el resto del día, y estas empresas no invierten ni se meten en negocios para perder dinero.

 

Lo sensato no es poner en circulación nuevos coches, sino utilizar bien los que ya tenemos.

 

En vez de poner en funcionamiento más taxis, o nuevas flotas de coches de alquiler ¡Aprovechemos en beneficio de los propios ciudadanos, la enorme cantidad de plazas libres que llevan nuestros coches particulares!

 

Para ganar en calidad de vida, aprovechando bien los viajes en coche, solo necesitas una app de smartphone que te señale a otras personas dispuestas a compartir gastos que siguen una ruta similar a la tuya.

 

Y con tu ayuda, lo vamos a lograr.

¡Apúntate a DedoCar, la comunidad de autoestopistas urbanos que utilizan una app de carpooling para ahorrar y evitar problemas!

La app de DedoCar te dirá en el acto con quien puedes compartir tu recorrido en coche, para ir a trabajar, a estudiar, de vuelta a casa, o cualquier otro trayecto por la cuidad.

 

Tú eliges lo que más te conviene.
Puedes ir como el pasajero que disfruta la comodidad y rapidez de un coche con chofer, a precio de autobús; o (si te gusta conducir tu propio coche) puedes ser el conductor que comparte sus asientos libres y recupera hasta ¾ partes de sus gastos.

 

Cuantas más personas vamos juntas en cada coche, más ahorramos y conseguimos mejor calidad de vida para todos.

Compartir coche: La vía intermedia entre el transporte público y el coche privado, que soluciona la contaminación, los atascos de tráfico y los problemas de aparcamiento en la ciudad.

El coche compartido entre el transporte público y el privado

Comparando las nuevas plataformas tecnológicas para compartir coche. ¿Es mejor Uber, BlablaCar o DedoCar?

 

Tradicionalmente, el transporte público ha sido colectivo, y por tanto más eficiente y barato.
Pero las rutas preestablecidas no se adaptan bien a las necesidades de todos los viajeros y para algunas personas, utilizar el transporte público en sus recorridos de cada día por la gran ciudad, les supondría perder demasiado tiempo.

 

En el otro extremo, la flexibilidad del coche privado la entendíamos como para un uso exclusivamente individual; y que cada coche (que suele ser de cinco plazas) lleve una sola persona, resulta poco eficiente y mucho más caro.
Sin embargo, ir en coche particular suele ser la solución elegida por muchos, frente a las dificultades que encuentran en el transporte público (como tardar una hora en llegar al trabajo, con la incomodidad de ir encadenando sucesivamente varios autobuses o trenes).

El resultado es que, en hora punta, hay demasiados coches que llevan solo a su conductor, tirando el dinero y creando graves problemas de tráfico, aparcamiento, gasto de energía y contaminación.

 

Si queremos resolver los problemas de desplazamiento de la mayoría de los ciudadanos, hemos de dejar de lado propuestas nostálgicas (como que todo el mundo vaya andando, o en bicicleta). Esto hubiera servido para los tamaños que tenían las ciudades hace dos siglos, pero no para nuestras grandes metrópolis del siglo XXI, donde las zonas residenciales están muy apartadas de los centros de negocios y de las zonas industriales, donde la gente tiene su puesto de trabajo.

 

Hoy en día, surgen nuevas soluciones para aumentar la eficiencia del transporte. La tecnología ha hecho surgir plataformas que nos permiten compartir coche.

 

Aprovechar los coches particulares para llevar pasajeros supone una cierta “colectivización” de los vehículos. Es una vía intermedia entre el transporte público y el privado, que puede reunir las ventajas de ambos mundos: La flexibilidad del coche particular y la eficiencia y el ahorro del transporte público.

 

Los primeros modelos para compartir coche, optaron por dos enfoques muy diferentes: el de Uber y el de BlablaCar.

 

  • Uber-Pop es una plataforma para que quienes están en paro emulen el servicio de taxi, utilizando sus propios coches para ganarse la vida, yendo a recoger y entregar pasajeros por toda la ciudad.
  • BlablaCar es una plataforma para compartir gastos de viaje, aprovechando los asientos libres que se iban a desperdiciar, cuando un conductor tenía que ir a otra ciudad viajando solo en su coche.

 

Estas diferentes visiones de cómo compartir un coche, suponen distintas ventajas:

 

  • Uber-pop, en la práctica no pasa de competir con el servicio de taxi tradicional, ofreciendo precios ligeramente más bajos a los clientes, probablemente a costa de eludir el pago de ciertas tasas, o de explotar a sus conductores (que tienen peores condiciones laborales que los taxistas tradicionales, o que ni siquiera se consideran trabajadores de la plataforma). A pesar de disminuir las tarifas, pocas personas pueden permitirse ir al trabajo cada día en uno de esos “taxis”, ni tampoco habría suficientes para llevar a todos en hora punta.
  • El modelo de BlablaCar tiene ventajas evidentes: Al compartir un solo coche entre varias personas, tanto el conductor que ofrece sus asientos libres, como los pasajeros que lleva, consiguen un ahorro considerable de sus gastos de viaje. La pena es que BlablaCar organiza solamente viajes interurbanos, que son esporádicos. Tampoco sirve para moverse cada día por la ciudad.

 

Ni el modelo de Uber, ni el de Blablacar, resuelven los problemas de la ciudad (contaminación del aire, atascos de tráfico, problemas de espacio para aparcamiento), que están relacionados con las necesidades de transporte de millones de personas en hora punta.

 

Y, sin embargo, en los coches que circulan por una ciudad del tamaño de Madrid, se desperdician más de cuatro millones de asientos libres al día. Y la mayoría de ellos se podrían aprovechar en hora punta, justo cuando más problemas de transporte sufren los ciudadanos, con el transporte público saturado, y las calles y carreteras colapsadas por el tráfico de cientos de miles de coches que llevan solo al conductor.

 

Se da la paradoja de que seis de cada diez españoles estarían dispuestos a compartir coche cada día para ahorrar.

 

Entonces ¿Por qué no estamos aprovechando esos asientos libres?
Nos falta coordinación:

  • El pasajero, no sabe qué coche le puede llevar al trabajo.
  • Y el conductor que quiere compartir sus asientos libres, no sabe quién va en su misma dirección.

 

Las nuevas plataformas tecnológicas deberían evolucionar sus modelos de negocio y centrarse en facilitar que millones de personas puedan compartir sus viajes en coche. Sobre todo dos veces al día: para ir al trabajo y de vuelta a casa.

 

Por eso, DedoCar.org, está desarrollando una nueva app de auto-stop urbano. Con esta app, cada uno ya no necesita ir al trabajo en su propio coche, sino que cientos de miles de ciudadanos pueden aprovechar los asientos libres de los coches que circulan por la ciudad, para ahorrar hasta el 75% de sus gastos de transporte.

 

La app DedoCar pone muy fácil compartir viajes en coche, porque pasajero y conductor tan solo tienen que aceptar al compañero de viaje que la app les propone en cada momento. Sin tener que llamarse por teléfono con antelación, para negociar ni reservar.
La plataforma va descubriendo sobre la marcha quienes tienen trayectos compatibles, y el coche va recogiendo pasajeros a lo largo de toda la ruta del conductor. También se encarga de dividir equitativamente los costes de cada trayecto compartido, entre todas las personas que van juntas:

Cuantas más personas comparten el viaje en coche, más barato le sale a cada una de ellas, da igual que vayan de pasajeros o de conductor.

 

El objetivo es que decenas de miles de personas dejen de mover su coche cada día, para ahorrar dinero, no tener problemas para aparcar y recuperar parte del tiempo que perdían en congestiones de tráfico. Adicionalmente, se logrará ahorrar energía y reducir la contaminación del aire que respiramos en la ciudad.

 

En cada viaje típico al trabajo de 20 kilómetros, basta con que el conductor llene la mitad de sus asientos libres, para retirar del tráfico dos coches y ahorrar 27 Kilómetros de recorrido, 2 litros de combustible y 4 Kilogramos de CO2. Compartiendo así el 10% de los coches que circulan por Madrid, se dejarían de emitir directamente 185.000 Toneladas de CO2 al año.

Pero la reducción de contaminación podría ser todavía mayor, si el número de vehículos de los pasajeros que dejan de circular, consigue acabar con los atascos de tráfico en hora punta. Porque los coches atrapados en ellos están contaminando un 80% más de lo normal.

Sin hablar de las vueltas que dejan de dar, buscando sitio para aparcar.

 

¿Quieres ahorrar y solucionar los problemas de tu ciudad?

¡Apúntate a compartir tus viajes al trabajo con DedoCar!

Tres efectos de compartir coche para ahorrar, que reducen la contaminación.

Compartir esos asientos libres que lleva tu coche mientras vas al trabajo, además de ahorrarte bastantes gastos, puede reducir la contaminación del aire, por tres motivos:

  • Circulan menos coches.
  • No dan vueltas buscando aparcamiento.
  • Y se acaban los atascos de tráfico.

 

Veamos como nos beneficia compartir los viajes:

 

1.  Mover menos coches

En los coches que circulan por una ciudad como Madrid, estamos desperdiciando cuatro millones de asientos libres al día; porque actualmente cuatro de cada cinco coches solo llevan al conductor.

 

En vez de tirar el dinero conduciendo cada uno el suyo, buena parte de estos viajeros podrían ir al trabajo aprovechando las plazas vacantes de los coches que van en su misma dirección.

Cada coche compartido puede llevar de uno a cuatro pasajeros, que se reparten los gastos del viaje con el conductor.

 

Viajando así, los que van de pasajeros dejan de mover sus coches, y estos ya no contaminan nada. Esto resulta mucho más económico, eficiente y sostenible, pudiendo ahorrar hasta el 75% de los gastos, de la energía y de las emisiones contaminantes.

 

2.  Aparcar más fácilmente

Se estima que el 30% del tráfico de Nueva York está formado por coches que dan vueltas buscando un sitio para aparcar.

 

La segunda consecuencia de compartir los viajes en coche es que, al llegar a su destino, solamente uno de los viajeros (el conductor) necesita una plaza de aparcamiento, y ahora encontrará libres las plazas que antes ocupaban los coches de sus pasajeros.

 

Los conductores de este menor número de coches compartidos, ya no tendrán que dar vueltas en busca de aparcamiento, y el tiempo y los kilómetros que ahorran también ayudan a reducir la contaminación.

 

3.  Eliminar los atascos de tráfico

En los atascos de tráfico, tú tardas tres o cuatro veces más, y tu coche contamina un 80% más, al tener que hacer continuas arrancadas y paradas, y utilizar la primera velocidad o marchas cortas.

Las congestiones de tráfico se producen en hora punta, cuando hay un pico en el volumen del tráfico porque muchas personas tienen que ir a la vez al trabajo o de vuelta a casa (y pretenden ir cada una en un coche). En esos momentos, el número de vehículos que intentan circular es mayor de lo que admiten las vías de circulación. Una vez que se alcanza el punto de saturación de la vía, el tráfico se colapsa y, paradójicamente, en esas circunstancias pueden circular muchos menos coches de los que caben normalmente. Una vez formado el atasco, hasta que no pasa bastante tiempo después del pico de tráfico, no se normaliza la situación, y las calles y carreteras no vuelven ser capaces de “tragar” el número de vehículos para el que se diseñaron.

 

La tercera consecuencia (pero no la menor) de compartir los viajes y transportar más personas en menos coches, es que no se alcanzará el punto de saturación de las vías de circulación. Todos los que antes aguantaban el atasco de la hora punta (cada uno metido en su propio coche), ahora disfrutarán del tráfico fluido que es normal en otros momentos.

 

Los trabajadores ahorrarán tiempo de desplazamiento y los efectos sobre la reducción de la contaminación serán muy grandes, puesto que todos los vehículos en circulación (y no solo los coches compartidos) podrán mantener una velocidad normal utilizando marchas largas, y dejarán de contaminar ese 80% adicional debido a los atascos.

 

La diferencia entre compartir viaje y compartir coche

 

Nótese que los efectos beneficiosos que mencionamos, se basan en compartir unos viajes que íbamos a hacer en nuestro coche de todos modos para, en vez de desperdiciar varios asientos libres en cada recorrido, que los aprovechen otras personas que van en la misma dirección.

Así pues, las ventajas vienen de “compartir viaje” y no de lo que algunos llaman “compartir coche.

 

Actualmente están de moda los servicios de ciertas empresas tecnológicas que te alquilan un coche por horas, ya sea con o sin conductor.

Estas empresas explican unas supuestas ventajas de lo que ellas llaman “compartir coche”; cuando en realidad su modelo de negocio se basa en prestar un servicio de taxi, o en alquilar su flota de coches. Este denominado carsharing en realidad no quita contaminación, ni reduce tantos problemas en la ciudad como pretenden hacernos creer, porque cada uno de estos “coches compartidos” sigue llevando varios asientos libres y un solo viajero en cada recorrido, y lo más que consigue son beneficios para estas empresas.

 

Los beneficios que hemos mencionado antes, solamente los conseguís cuando varias personas vais juntas, porque compartís un mismo viaje del coche y aprovecháis unos asientos libres que se iban a desperdiciar.

A esto lo podemos llamar carpooling, ridesharing o simplemente compartir viajes, y se basa en el espíritu de la economía colaborativa para beneficiar a la gente.

Puede quedar más claro con unos ejemplos: Uber dice que “comparte coches”, mientras que BlablaCar son personas que comparten sus viajes en un solo coche.

 

Seis de cada diez españoles compartirían coche a diario para ahorrar (pero no conocen a alguien que vaya en su misma dirección).

 

BlablaCar ya pone de acuerdo a varias personas que tienen que ir a otra localidad en una misma fecha, para que viajen juntas en el mismo coche y ahorren gastos.

Pero BlablaCar no nos sirve para compartir nuestros recorridos cotidianos. En la ciudad necesitamos algo más ágil, que nos ayude cada día a compartir coche para ir al trabajo y volver a casa. Estos nuestros recorridos más frecuentes, en los que la mayoría tenemos dificultades, en los que nos gastamos casi tanto dinero como en alimentación, y en los que más contaminación del aire podríamos evitar.

 

Por eso, en DedoCar.org hemos creado una aplicación de smartphone que dice al pasajero cuál es el primer coche que pasa y le puede llevar; y que avisa al conductor de donde están los pasajeros que van en su misma dirección y están dispuestos a compartir los gastos del viaje.

La app trabaja en tiempo real (sin reserva ni compromiso previo) y permite ir llenando los asientos libres del coche durante todo el recorrido previsto por el conductor, a la vez que va dividiendo automáticamente los gastos del viaje, entre cuantos más van juntos, mejor para todos.

 

Resumen:
Tengamos en cuenta la gran diferencia entre ir cada uno en su propio coche (o transportar individualmente un viajero después de otro, en sucesivos recorridos de un taxi o de un coche de alquiler), y que varias personas compartan simultáneamente un mismo viaje del coche de uno de ellos, que es una forma mucho más eficiente de moverse por la ciudad.
Aprovechar los asientos libres del coche para llevar varios viajeros a la vez, durante un recorrido que tienes que hacer de todos modos, no solo ahorra, sino que reduce (y mucho) la contaminación; porque se suman tres efectos beneficiosos: Llevar más personas con menos viajes; Tener que aparcar menos coches; Y eliminar los atascos de tráfico, en los que los coches consumen y contaminan un 80% más.

 

¡Apúntate a DedoCar si quieres una app para compartir tus viajes al trabajo! (como pasajero o como conductor)

Nuevas soluciones eficaces contra la contaminación, prejuicios románticos o ideas rancias. ¿Qué prefieres?

La Unión Europea convoca la Semana Europea de la Movilidad y fija unos objetivos para concienciar a los ciudadanos europeos sobre la necesidad de una movilidad más eficiente y sostenible en nuestras ciudades.

El lema de la UE para la SEM de este año ha sido:

“COMPARTIR TE LLEVA MÁS LEJOS”

SEUmov Compartir te lleva más lejos

Te invito a ver el vídeo promocional de la SEM 2017. Es muy gracioso, y deja clarísimo que la campaña trata de fomentar que compartamos el coche en nuestros viajes, para evitar los problemas de congestión y de contaminación de nuestras ciudades, y también que las nuevas aplicaciones móviles te lo ponen fácil.

 

El objetivo es genial; pero luego, cada país y cada ayuntamiento, adaptan esos objetivos comunes para realizar una campaña según sus propios criterios.

Por ejemplo, la Secretaría de Estado de Medio Ambiente de España, promovió la participación de los ayuntamientos en un concurso, en el que les pedía que enviaran un plano de la zona que iban a cortar al tráfico en el día sin coches.
En el comunicado, no quedaba claro si iban a dar el premio al ayuntamiento que cortara una zona más amplia, o al que “puteara” a mayor número de ciudadanos, prohibiéndoles circular.

 

Afortunadamente, el Ayuntamiento de Madrid no hizo tal cosa, sino una campaña inspiradora que se ha llamado “La Celeste”.

Si buscáis en Google las imágenes de los carteles de la campaña, os aparecerá varias veces este tan chulo.

La-Celeste En Bici

En el cartel se ve claramente a una señora montando en bici, y hay una leyenda con un tamaño de letra medianamente legible, que explica la imagen: “A UNA CUIDAD MÁS RESPIRABLE SE LLEGA EN BICI”.

No es exactamente lo mismo que propone la UE, pero lo ir en bici por el cielo molaría ¿No?

Sobre todo, el cartel les gustará a los ideólogos románticos que piensan que todo el mundo debe ir por la ciudad en bici.; aunque sea alguien que vive en Leganés y tiene que cruzar la ciudad para ir a trabajar a Alcobendas, a más de 30 Km.

 

Para ser sinceros, también ha habido otro cartel, más acorde con el espíritu de la UE; pero no he conseguido encontrarlo en Google (y ya sabéis que, lo que no está en Google, no existe). Tuve que sacar una foto al autobús que lo llevaba.

La Celeste Compartir te lleva más lejos 20171003

Aquí no hay texto alguno que explique la imagen y, al principio, ni lo entendía.

Lo primero que pensé es que había gente volando por el cielo en una nube (ya sabes, el slogan. “de Madrid al cielo”), y pensé:

“¡Menuda chorrada romántica. Es aún peor que lo de la bici!”

 

Luego, tuve que ampliar la foto y fijarme mucho para leer el slogan junto a la bandera de la Unión Europea, que dice en la letra más pequeña de todas: “COMPARTIR TE LLEVA MÁS LEJOS”.

Solo entonces entendí que esa nube con personas, en realidad tenía volante, ruedas y faros: ¡Era un coche compartido por cuatro personas!

 

La bici del otro cartel saltaba a la vista. Pero aquí se ha impuesto la “cochefobia” que nos invade, con prejuicios como “la bici es buena y el coche es malo (sin importar lo lleno que vaya)”. Al contrario que en el vídeo de la UE, en este cartel han camuflado tanto el coche, como si fuera una nube, que no se le reconoce.
Seguro que muchos de los que hayan visto el cartel del autobús, no han entendido que se trata de fomentar el uso compartido del coche. Que dejemos de ir cada uno en su propio coche, y que aprovechemos los asientos libres para llevar a otras personas, y así quitar coches del tráfico.

 

¡Qué rabia me dio que se perdiera una ocasión tan buena!

Porque en DedoCar.org queremos hacer precisamente eso:
Ayudar a mucha gente a compartir sus viajes al trabajo en coche.

La app DedoCar dice a conductores y pasajeros, quien más está yendo en su misma dirección, para que puedan aprovechar millones de asientos libres que ahora se desperdician, y ahorrar gastos, espacio urbano y energía yendo juntos.
Si conseguimos que mucha gente deje de usar su propio coche y empiece a compartir viaje en el coche de otro, los beneficios de reducción de contaminación, de atascos de tráfico y de problemas de aparcamiento pueden ser increíbles.

 

Por favor, señores del Ayuntamiento de Madrid.

Ya se lo hemos pedido varias veces.

¿En vez de perder 22 millones de Euros de dinero público al año en BiciMad (o además de ello, si se empeñan en seguir adelante con sus ideas románticas), no podrían ustedes financiar una sola vez con 50.000€ el desarrollo de una solución verdaderamente eficaz para reducir la contaminación en Madrid, como la app DedoCar?

 

¿No será mejor facilitar a los millones de madrileños que han de ir a trabajar en hora punta, formas innovadoras de moverse compartiendo sus coches, para viajar de una manera más económica, más eficiente y más sostenible?

La forma más eficaz de evitar la contaminación que provocan los coches

Por encargo del Ayuntamiento de Madrid, Siemens ha hecho un análisis de las causas de la contaminación en la ciudad 

Estamos de acuerdo en que muchos madrileños estamos tirando el dinero, quemando combustible, atascando la ciudad y contaminando el aire mucho más de lo necesario; porque vamos cada uno en su propio coche, y en la mayoría de nuestros viajes desperdiciamos cuatro de los cinco asientos del coche.

Ahora toca encontrar la solución

¿Qué te parecería ir al trabajo con la comodidad y rapidez de un coche con chófer, pero a precio de autobús y contaminando mucho menos?

Pues ahora se puede, gracias a una app de carpooling que ayuda a varias personas que van en la misma dirección a ir al trabajo compartiendo un solo coche, y a moverse por la ciudad de una forma más eficiente, económica y sostenible.

Con la app de autostop urbano DedoCar, utilizaremos menos coches, porque aprovecharemos sus asientos libres para llevar varias personas en cada viaje.
Al dividir los gastos equitativamente entre el conductor y varios pasajeros, todos ahorraremos un poco cada día. Es aún mejor que BlablaCar, porque sirve para moverte todos los días por la ciudad, y solucionar varios de sus problemas.

Compartiendo los viajes en coche, todos ganamos en calidad de vida (menos coches, menos atascos de tráfico en hora punta y menos problemas de aparcamiento) y reducimos la contaminación sin tener que invertir en más medios de transporte subvencionados, ni en aparcamientos disuasorios. Y tampoco hay prisa para retirar nuestros coches actuales y comprar otros, ya que cualquiera que lleve 3 pasajeros, multiplica inmediatamente su eficiencia, consume menos energía y contamina la cuarta parte.

Ya no habrá picos de contaminación, por lo que no será necesario que el Ayuntamiento imponga medidas impopulares ni soluciones brutas, como poner peajes a los madrileños, ni impedirles circular en coche o aparcar en el centro.

Pero parece que estamos clamando en el desierto.
¿Cómo lo tenemos que explicar, para que las autoridades nos ayuden?

 

Al final, lo tendremos que hacer los propios ciudadanos.
Más información en www.DedoCar.es.

Si te gusta esta solución para ti y para tu ciudad ¡Apúntate en https://goo.gl/3FksUt!