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¿Utilizas botas de siete leguas para ir al trabajo?

Podemos ver el coche como unas “botas de siete leguas, que no te puedes quitar al llegar al trabajo”. Cuando demasiada gente calza esas botas, tenemos un grave problema de aparcamiento.
Pero la situación mejorará cuando solo la mitad de los viajeros las calce, porque se hayan dado cuenta de que en cada par de botas caben 5 personas, y no solo una.


Usando más eficientemente los asientos libres de los coches particulares, se necesitarán la mitad de plazas de aparcamiento en el trabajo. O sea, que volverá a ser fácil lo que ahora resulta difícil (aparcar tanto coche infrautilizado, que llevó al trabajo solo a su conductor).

Tampoco harán falta tantas plazas en aparcamientos disuasorios, porque si algunos pasajeros del coche compartido (pongamos que vienen juntos desde Toledo o Illescas), se bajan al pasar por un intercambiador o parada de transporte público (como la Plaza Elíptica), no solo habrán traído a la gran ciudad un solo coche, sino que ni siquiera necesitarán aparcarlo en Usera, puesto que el conductor seguirá de camino hacia su puesto de trabajo (probablemente al otro lado de Madrid).

A pesar de que “6 de cada 10 españoles compartiría coche a diario para ahorrar“, actualmente no pueden hacerlo, porque no tienen forma de saber quien más está yendo en su misma dirección.

La tecnología nos puede ayudar.
La idea no es “colectivizar” la propiedad de los coches particulares (y que cualquiera pueda abrirlos sin tener la llave); puedes seguir siendo el dueño de tu coche, y el único que lo conduce.
La idea es que te espabiles, y dejes de pagar tú solo todos los gastos de ir al trabajo, porque solo tú aprovechas el viaje.

Ya no hace falta que todos y cada uno de los trabajadores seamos esclavos de mover nuestros coches a diario.
Podemos organizarnos mejor, y que solo algunos conduzcan, mientras comparten
esos asientos libres del coche que antes desperdiciaban, con otros que van en la misma dirección de camino al trabajo.

Todos ellos ahorrarán lo mismo (por encima del 50% del coste de mover su propio coche), pero estos últimos serán los más beneficiados, porque ya no tendrán que conducir y aparcar cada día, y se convertirán en pasajeros que van cómodamente en el coche de otro. 
En conjunto, ya no tendremos por qué mover cada uno su  propio coche todos los días; sino que varios pasajeros podrán colaborar con un conductor, para repartirse los gastos del viaje.

Y todo gracias a utilizar en su móvil una app, que va presentando a lo largo del camino a ambos tipos de viajeros (los pasajeros y los conductores que hacen trayectos compatibles en ese momento), que va dividiendo equitativamente entre ellos los gastos de un solo viaje, y se encarga de redistribuir automáticamente la parte que corresponde cada uno.

Los políticos de Ayuntamientos como el de Madrid, no se dan cuenta de esto, sino que han adoptado la ideología progre-cochefóbica (odian el coche), y persiguen su uso a toda costa.
Con este pensamiento simplista, resulta que, queriendo mejorar Madrid, acaban perjudicando a los madrileños, y dificultándoles ir al trabajo cada día; una actividad imprescindible para la mayoría de las personas que les votan, y que pagan sus sueldos a base de impuestos.

Los políticos se han de dar cuenta de que el problema de la ciudad no es el coche, sino la forma tan poco eficiente en que lo estamos usando, con una ocupación media de 1,1 personas por viaje.

El coche solo es una herramienta (como un cuchillo, con el que un cirujano te puede salvar la vida, pero un asesino te puede matar).
Lo que nos conviene a todos, es utilizar mejor los coches.

No podemos simplemente prohibirlos, porque las ciudades cada vez son más grandes y, dependiendo de donde vivas y de donde trabajes, el transporte público no es igual de eficaz para todos.
Es indudable que hay personas que necesitan ir al trabajo en coche. El verdadero problema, es la falta de eficiencia en el uso de recursos valiosos (como los medios de transporte, el espacio urbano, la energía y el aire limpio), que se produce cuando cada coche (de 5 plazas) lleva una sola persona.

Por ejemplo, ir a trabajar de Usera a Las Tablas, son 70 minutos en metro y solo 20 minutos en coche (OJO, de lunes a jueves) . Pero si cada uno va en su coche, y vamos todos a la vez (como ocurre para volver a casa los viernes a medio día), se forma el atasco y el mismo trayecto de 20 minutos, se convierte en una hora, o en una hora y media. 
Y además, cada vez que se produce un atasco, el coche consume y contamina un 80% más.

Trabajadores de Madrid:
Ya que los políticos están confundidos y no miran por nosotros… ¡Organicémonos, ahorremos gastos, y acabemos con el atasco del viernes y con los problemas de la hora punta, del aparcamiento, y de la contaminación!
¡Vayamos todos al trabajo en la mitad de coches, aprovechando mejor nuestros asientos libres!

Si quieres usar en tu ciudad la app DedoCar ¡Apúntate aquí!

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CÓMO EVOLUCIONAR EL MODELO BLABLACAR, GRACIAS A UNA APLICACIÓN DE AUTO-STOP EN EL MÓVIL, PARA AHORRAR TODOS LOS DÍAS COMPARTIENDO COCHE AL TRABAJO, Y MITIGAR LOS PROBLEMAS DE LA CIUDAD.

Resumen:

Una ciudad del tamaño de Madrid, actualmente desperdicia más de cuatro millones de asientos libres al día, porque cuatro de cada cinco coches solo llevan al conductor.
El problema se agrava debido a que la mayoría de estos desplazamientos son al trabajo y de vuelta a casa, por lo que se producen en hora punta; provocando atascos de tráfico en los que el coche contamina un 80% más.

El 60% de estos conductores solitarios desearían compartir coche a diario, para ahorrar tiempo y gastos; pero no conocen a los otros que van en su misma dirección.
Compartir esta multitud de viajes, llevando la misma gente en menos coches, y quitando vehículos del tráfico en hora punta, supone una increíble oportunidad para reducir los principales problemas de las ciudades, que están relacionados con la movilidad: Contaminación del aire (hasta un millón de Toneladas de CO2 menos, por ciudad y año), consumo de energía, atascos de tráfico, dificultades de aparcamiento y carestía del transporte.

Analizando los sistemas tradicionales de compartir viajes en coche (el CarPooling y el Auto-Stop), junto al reciente modelo de éxito de BlablaCar, esta ponencia define las principales características de una segunda generación de plataformas de “ride-sharing”, adaptada al entorno urbano y basada en una aplicación de smartphone que localizará sobre la marcha los trayectos compatibles de pasajeros y conductores, y les ayudará en tiempo real a compartir sus viajes y a repartirse los gastos.

Palabras clave:

compartir coche viaje trabajo ahorrar gasto atasco tráfico aparcamiento contaminación

Introducción

En una ciudad inteligente, hay una gran oportunidad de mejorar la movilidad urbana. Por ejemplo, en los coches que se mueven por Madrid, actualmente se desperdician unos cuatro millones de asientos libres al día.
Un uso tan poco eficiente de los coches, es la verdadera causa que provoca los principales problemas que sufren los habitantes de las grandes ciudades (contaminación, carestía del transporte, atascos de tráfico, problemas de aparcamiento, y hasta conduce al cambio climático).

Al compartir coche en los viajes al trabajo, se estima que el número de vehículos retirados de la circulación en una ciudad del tamaño de Madrid podrían ahorrar directamente 330.000 toneladas de emisiones de CO2 al año; pudiendo llegar a 1.000.000 de toneladas al contar los efectos indirectos, por la reducción de atascos de tráfico y por dejar de dar vueltas buscando aparcamiento.

El Proyecto

Se pretende ayudar a millones de personas que han de desplazarse por la ciudad en hora punta, para que puedan compartir sus coches durante los viajes al trabajo, aprovechando mejor un valioso recurso: los asientos libres que actualmente se desperdician.

Con la ayuda de una nueva herramienta tecnológica (una aplicación de smartphone) se pueden aplicar a la movilidad urbana los beneficios de la economía colaborativa, gracias a integrar en una plataforma de “ride-sharing” un procedimiento innovador, que va localizando las personas que tienen trayectos coincidentes con el recorrido del conductor, y les ayuda a compartir los gastos del viaje.

Así, además de los medios de transporte tradicionales, el ciudadano dispondrá de dos nuevos modos de movilidad urbana, de gran eficiencia, economía y sostenibilidad:

  • Podrá ir como el conductor que ofrece los asientos libres de su coche para llevar a otras personas que van en la misma dirección, y así compartir con ellas los gastos del viaje, y ahorrarse hasta el 75% del dinero que antes tiraba al ir en solitario.
  • O podrá ir como el pasajero que (en vez de ser esclavo de mantener su propio coche, y de moverlo cada día), prefiere que sea otro quien le lleve, y así disfruta del mismo ahorro, más la comodidad añadida de ir en un coche con chofer.

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Figura 1. Simulador de ahorro de gastos, combustible y contaminación, al compartir coche durante el recorrido al trabajo.

 

Material y métodos

¿Cómo diseñar una plataforma de RideSharing urbano?

Cuando se trata de resolver los problemas de movilidad de las ciudades, ayudando a millones de personas que sufren dificultades para ir al trabajo y volver a casa cada día, y promoviendo en ellas un cambio de hábitos hacia nuevos modos de movilidad colaborativa, se ha de aprovechar la experiencia de quienes llevan años compartiendo sus desplazamientos diarios a lugares con gran concentración de trabajadores, como Las Tablas, en Madrid.

Se trata de construir una plataforma informática que ayude a compartir ágilmente los viajes al trabajo, ofreciendo a los viajeros urbanos un servicio de coordinación, mediante una aplicación móvil que presente en el acto a los pasajeros y conductores que son compatibles, porque se dan coincidencias parciales de trayectos entre ellos.

Para el diseño de esta plataforma y esta app, se deben también aprovechar las ventajas de los diferentes sistemas conocidos hasta ahora (como el CarPooling tradicional, el Auto-Stop y el propio BlablaCar), y a la vez mejorar sus respectivos puntos débiles:

Mejorando el CarPooling tradicional

El CarPooling fue fomentado en los Estados Unidos de América durante la Segunda Guerra Mundial, para ahorrar el combustible que se necesitaba en el frente; y después cayó en desuso.

Se basa en que un grupo de personas se reúnen en un mismo sitio (como una parada de autobús en una zona residencial) y viajan en un solo coche, para llegar todas juntas a un punto de destino común (como una fábrica).

Las mejoras que precisaría este sistema para generalizarse con éxito son:

  • No necesitar que tu vecino sea también tu compañero de trabajo

Numerosos intentos en empresas y universidades han fracasado por ese motivo: exigir dos condiciones simultáneas que son difíciles de cumplir: que los viajeros vivan cerca y trabajen cerca.

Un sistema que consiga que el coche pueda ir recogiendo y entregando pasajeros durante todo su recorrido, multiplicará las probabilidades de encontrar compañeros de viaje compatibles, puesto que no impone a los viajeros la limitación de tener que ser a la vez vecinos y compañeros de trabajo.

  • No obligar a compromisos

La experiencia demuestra que muchas personas no comparten sus viajes por miedo al compromiso.

Sería deseable evitar que una persona que lleve al trabajo a otra un día, contraiga la obligación de llevarte todos los días, ni que tampoco esté obligada a quedar con ella de nuevo por la tarde para llevarla de vuelta a casa.

Las personas no siempre llegamos a tiempo y tampoco nos gusta esperar a alguien que se retrase (o que quizá hoy no venga).

Ahora que todos llevamos un smartphone en el bolsillo, sería preferible que una app dijera en cada ocasión al pasajero cuál es el primer coche que pasa y le puede llevar, y que dijera al conductor donde están los pasajeros que esperan a su paso, y a los que puede llevar mientras sigue de camino a su trabajo.

Mejorando el Auto-Stop

El auto-stop tuvo su auge coincidiendo con el movimiento hippie de la década de los 60. Una persona con pocos recursos económicos que deseaba viajar a otra ciudad, se colocaba junto a la carretera, haciendo a los conductores que pasaban por allí un gesto moviendo la mano con el pulgar hacia arriba (el gesto de “ir a dedo”), con la esperanza de que algún conductor que llevara asientos libres, parara para preguntarle adonde iba, y pudiera llevarle, o al menos acercarle una parte de la ruta.

Lo más aprovechable de este sistema es su agilidad. Pero un auto-stop del siglo XXI precisaría las siguientes reformas:

  • Que el coche no tenga que parar a preguntar a dónde va el otro

La aplicación de smartphone para compartir asientos libres, solo propondrá a un viajero cierto compañero, cuando sabe que ambos tienen trayectos compatibles.

  • No llevar a desconocidos, ni montar con desconocidos.

Todos los usuarios estarán registrados en la plataforma y habrá un sistema de reputación online basado en las recomendaciones de los compañeros de viajes anteriores. Un viajero podrá ver la fotografía y la reputación del compañero de viaje que le propone la app, de forma que podrá elegir con quién va.

  • Todos contribuyen a los gastos del viaje

La plataforma irá calculando la parte de gastos que corresponde a cada pasajero que lleva el coche (según su uso compartido) y, una vez terminado el viaje, recolectará el importe correspondiente a cada uno, por la división de gastos entre ellos, y se lo reembolsará automáticamente al conductor; con una comodidad total para los viajeros.

Mejorando el propio BlablaCar

Actualmente, BlablaCar es el referente mundial de una plataforma de compartir viajes en coche para ahorrar gastos, y ya ha demostrado en toda Europa las ventajas de aplicar la economía colaborativa a los viajes.
Sin embargo, su modelo de servicio está diseñado para organizar solamente viajes interurbanos y que sean programados con cierta antelación, y requeriría demasiado esfuerzo para unos viajeros que lo usaran a diario.

Esta plataforma permite que los usuarios publiquen los viajes que desean hacer en el futuro, o que busquen alguien que haya publicado un viaje similar al suyo. Su motor de búsqueda detecta conductores y pasajeros que tienen en común tres características muy básicas: la misma ciudad de origen, la misma ciudad de destino y la misma fecha de viaje. Pero luego los usuarios han de ponerse en contacto entre sí para negociar el resto de condiciones del viaje (la hora y el lugar de salida, el precio de cada asiento, el lugar de entrega en destino, etc.)

Para resolver los problemas de las ciudades, habría que evolucionar este modelo con ciertas mejoras:

  • Organizar los viajes compartidos al trabajo con más agilidad.

Una forma de organizar los viajes que obliga a negociarlos con cierta antelación, es adecuada para ir de fin de semana a otra ciudad; pero no se ajusta a las necesidades de unos viajes mucho más cortos y frecuentes, como los recorridos diarios por la ciudad para ir al trabajo y de vuelta a casa. Los viajes urbanos requieren de un procedimiento mucho más ágil, aprovechando una serie de avances tecnológicos para que la plataforma sea capaz de organizarlos en tiempo real, presentando en el acto a los compañeros de viaje ideales; de modo que el usuario tan solo tenga que aceptar una propuesta para compartir coche inmediatamente.

  • Un reparto más equitativo de los costes del viaje.

En lugar de que sea el conductor el que fije el precio que quiere cobrar por cada asiento, es preferible que la plataforma tenga establecido un coste por cada kilómetro recorrido, y que lo divida equitativamente entre el número total de ocupantes del coche (conductor incluido). De esta forma, cuantas más personas compartan el viaje, de mayor ahorro se beneficiarán todas ellas, y se garantizará que el conductor nunca pueda llegar a ganar dinero, sino que tan solo recupere la mayor parte posible de esos gastos que ha pagado por adelantado.

Resultados

Los síntomas (problemas percibidos):

Los que percibimos como nuestros principales problemas en las ciudades son:

  • La contaminación del aire que respiramos

La mayoría de las grandes ciudades incumplen la normativa europea, cada vez que se dan condiciones meteorológicas anticiclónicas que evitan la dispersión de los contaminantes.

  • Los atascos de tráfico que se forman en la hora punta

En ellos, no solo se tarda tres o cuatro veces más tiempo de lo normal, sino que los coches contaminan un 80% más [1].

  • Los problemas de falta de espacio por el aparcamiento

Hay demasiados coches en busca de un sitio para aparcar en el centro de la ciudad y en los lugares de trabajo.

  • La carestía del transporte.

Es la 3ª partida en los presupuestos familiares (tras la vivienda, y casi con el mismo importe que la alimentación).

Con la movilidad actual, la ciudad no es inteligente.

Cuando vemos los problemas de la ciudad en su conjunto, entendemos cómo están relacionados entre sí y detectamos que existe una causa común que provoca todos ellos: La poca eficiencia en el uso de coches particulares.

La ocupación media de los coches que se mueven por Madrid, es tan solo de 1,1 ocupantes por vehículo. Mientras la mayoría de los coches tienen cinco plazas, 4/5 de ellos solo llevan al conductor, y desaprovechan cuatro asientos libres en cada viaje, con lo que en cada una de nuestras grandes ciudades, se están desperdiciando más de 4.000.000 de asientos libres al día. Para dar idea de la magnitud de este despilfarro de recursos, se desperdician más asientos libres que personas van en metro y autobús juntos.

Discusión

Análisis y diagnóstico (causas y soluciones)

Para hacer un diagnóstico correcto, entendamos que los problemas de la ciudad no son individuales, sino que en realidad son síntomas de un mal común:

  • El tiempo perdido en desplazamientos, es lo que determina el modo de transporte que eligen las personas.

Las ciudades son cada vez más grandes y, a medida que aumentan las distancias a recorrer para ir al trabajo, las personas dejan de poder ir andando (o en bicicleta), aumentan sus dificultades para tener una buena combinación en transporte público, aumentan sus tiempos de desplazamiento y muchas sienten que “no les queda mas remedio” que ir al trabajo en coche y, desgraciadamente, ir en coche se suele traducir en ir cada uno en el suyo.

  • La demanda de transporte se concentra en las horas punta, mientras que la oferta de plazas de los medios de transporte, y la capacidad de las vías de circulación, son prácticamente planas.

Millones de personas tienen que moverse todas a la vez, porque están obligadas a viajar en los horarios de entrada y salida del trabajo o de los estudios. A esas horas los medios de transporte se colapsan y las calles se saturan de vehículos.

Los servicios de taxi (aunque ahora se los llame con una app) o los vehículos de alquiler (aunque sea por horas), no resolverán estos problemas, por dos motivos: Nunca habrá suficientes para la hora punta (o estarían ociosos el resto del tiempo, perdiendo dinero). Y los trabajadores no pueden permitirse pagarlos dos veces al día.

 

 

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Figura 2. Distribución de la demanda y oferta de transporte).

 

  • Demasiados coches que llevan una sola persona, multiplican los problemas y, al final, todo repercute sobre la contaminación.

Cuatro personas que van cada una en un coche, tienen el efecto directo de contaminar cuatro veces más que si compartieran los asientos libres de uno solo.

Demasiados coches infrautilizados, llevando al trabajo a un solo ocupante, tienen el efecto indirecto de superar la capacidad de las vías de circulación, colapsándolas y provocando los habituales atascos de tráfico de la hora punta, en los que cada coche contamina un 80% más de lo normal [1].

Las dificultades para aparcar un coche por cada viajero, causan otro efecto indirecto de hacerles contaminar dando vueltas a la espera de que quede libre una plaza de aparcamiento.

  • Compartir los asientos libres cambiará estos círculos viciosos, en virtuosos.

Justo en la hora punta, es cuando están disponibles la mayoría de los asientos libres de los coches. Aprovecharlos supondrá hacer aflorar una gran abundancia de plazas de transporte (que son gratuitas, porque se estaban desperdiciando). Son plazas que las personas podrán compartir, para no tener que ir al trabajo cada una en su propio coche.

  1. Compartiendo los asientos libres, se reduce el coste del transporte, consiguiendo ahorros de hasta el 75% para cada uno de los viajeros, lo que refuerza el hábito de segir compartiéndolos.
  2. Un coche compartido con tres pasajeros, consume y contamina la cuarta parte, porque dejan de moverse los coches de los tres pasajeros.
  3. Solo uno de cada varios viajeros necesita una plaza de aparcamiento, con lo que la encuentra sin dificultades, al no enfrentarse a la competencia de los coches de los pasajeros. Dejar de dar vueltas buscando aparcamiento también reduce el consumo y la contaminación.

Compartiendo un 15% de los coches (cada uno de los cuales pueden llevar entre 1 y 4 pasajeros más) se quitará del tráfico la cantidad de coches suficientes como para que no se alcance el punto de saturación de las vías urbanas en hora punta; con lo que ya no se producirá el atasco de tráfico que era habitual. Esto hará que, no solo los coches compartidos, sino también todos los coches en circulación, dejen de contaminar ese 80% adicional causado por el atasco de tráfico [1].

 

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Figura 3 Compartir evita atascos en hora punta.

 

Sumando todos estos efectos, se estima que en una ciudad como Madrid, compartir coche en los viajes al trabajo podría ahorrar entre 330.000 y 1.000.000 de Toneladas de emisiones de CO2 al año.

 

El tratamiento (aplicando el remedio) ¿Qué necesitamos?

Las encuestas [2] muestran que seis de cada diez españoles compartirían coche a diario para ahorrar. Sin embargo, la mayoría siguen tirando el dinero (al ir cada uno en su propio coche) y creando los problemas que ellos mismos acaban sufriendo.

¿Por qué ocurre esto? Porque no conocen a nadie que vaya en su misma dirección y que esté dispuesto a compartir los gastos del viaje, yendo al trabajo en un coche compartido, a pesar de que hay tantas personas moviéndose en hora punta, que existen gran cantidad de trayectos coincidentes y de oportunidades de ahorrar gastos y problemas.

Por lo tanto, es conveniente poner en marcha una plataforma de RideSharing urbano como la descrita en esta ponencia, dotada de una aplicación de smartphone que ponga muy fácil a estas personas compartir coche al trabajo a diario.

Conclusiones

Mientras que seis de cada diez españoles querrían compartir coche a diario para ahorrar, solo en los que circulan por Madrid ya se están desperdiciando 4.000.000 de asientos libres. Demasiadas personas van solas al trabajo, cada una en su propio coche, porque no conocen a otras con quienes podrían compartir su viaje, para ahorrarse hasta el 75% de los gastos (y los pasajeros, además, disfrutar la comodidad y rapidez de un coche con chofer, a precio de autobús).

Con una app de smartphone que diga en tiempo real a pasajeros y conductores quién más va en su misma dirección (y son muchos yendo a la vez al trabajo en hora punta) podremos quitar del tráfico cierta cantidad de coches superfluos, para dejar de emitir en cada ciudad del tamaño de Madrid entre trescientas treinta mil y un millón de Toneladas de CO2 al año; y acabar con los atascos de tráfico y con los problemas de aparcamiento y de falta de espacio; para que las personas vivamos mejor en unas ciudades con una movilidad más inteligente.

Referencias Bibliográficas

[1] How Much does Traffic Congestion Increase Fuel Consumption and Emissions? Applying a Fuel Consumption Model to the NGSIM Trajectory Data, Martin Treiber 2007

[2] IV estudio comparación online y ahorro Inteligente 2017 Rastreator

Tecnología cívica para solucionar los retos urbanos

Totalmente de acuerdo con este artículo de Antoni Gutierrez Rubi:

Hemos de percibir los entornos urbanos, no tanto como escenarios para probar nuevas tecnologías, sino como el escenario por antonomasia, para probar las nuevas soluciones que permite la tecnología, para los problemas de la ciudad; que se deben al hecho de concentrar cada vez más población.

Sobre todo, hemos de mitigar los problemas relacionados con la movilidad. A medida que las distancias y los tiempos de desplazamiento diario al trabajo son cada vez mayores, se emplean cada vez más recursos y energía, lo que provoca mayor escasez de espacio urbano y contaminación… entrando en un circulo vicioso, que es difícil de romper con las soluciones tradicionales (transporte público, bicicleta…).

La solución solo puede venir de combinar los elementos que menciona:

  • Los cambios sociales provocados por ideas como la economía colaborativa (para desplazarme, ya no necesito tener la propiedad exclusiva de un bien, como mi propio coche; sino que me basta con tener acceso cuando lo necesite a un medio que me lleve del punto A al punto B, preferiblemente aprovechando un asiento libre en un vehículo que ya esté yendo en esa dirección, para dividir entre varios los gastos del viaje en un solo coche, y que cientos de miles de personas no necesiten mover cada persona el suyo a diario),
  • Con tecnologías como las apps, que casi cualquiera puede crear gracias a Android, y que todos usamos en el smartphone que llevamos en el bolsillo.

Combinando ambas cosas, podremos atacar los principales problemas urbanos: La contaminación, la falta de espacio y los atascos de tráfico en hora punta.
Más que como problemas individuales, hemos de verlos como distintos síntomas de un único mal común. En realidad todos vienen provocados por el uso tan poco eficiente que estamos haciendo de millones de nuestros coches. La mayoría de ellos llevan solo al conductor y desperdician 4 asientos libres en cada viaje; sumando el despilfarro colectivo de más de 4.000.000 al día en una ciudad del tamaño de Madrid (son más que las personas viajan en Metro y Autobús urbano juntas).

Muy pronto esperamos poner en marcha una plataforma tecnológica que traslade al entorno urbano el concepto de éxito ya comprobado por BlablaCar, de compartir los viajes en coche; y que facilite compartir también nuestros desplazamientos cotidianos (principalmente los millones de viajes al trabajo que se dan en la hora punta).

La plataforma se basa en una aplicación de móvil, que presenta y coordina a los viajeros compatibles sobre la marcha durante sus viajes, indicando al pasajero cuál es el primer coche que va a pasar por donde él está y lleva su misma dirección, y señalado al conductor donde puede ir recogiendo y entregando pasajeros a lo largo de su ruta, mientras va de camino al trabajo o estudios, o de vuelta a casa.

La app se lo pone a ambos muy fácil, porque (menos conducir) hace todo por ellos, incluyendo el reparto equitativo de los gastos del viaje compartido.

Con esta tecnología cívica, el ciudadano incrementa sus relaciones sociales, deja de ser un simple consumidor individual de automóviles y gasolina, y se vuelve empoderado de ofrecer a la comunidad sus plazas de transporte vacantes, en pos de una movilidad más eficiente y sostenible, que conseguirá retirar el tráfico muchos coches infrautilizados, para que todos vivamos mejor en la ciudad.

¿Qué es más barato: Taxi, Uber o Cabify? La pregunta tiene trampa

Dos comentarios al artículo de Invertia sobre las conclusiones del comparador de precios de “taxis” Chipi

  1. Sobre que Uber y Cabify multipliquen el precio según la demanda

  2. Sobre los pretendidos ahorros de elegir uno u otro tipo de “taxi”

 

El factor multiplicador del precio de Uber en los momentos de gran demanda, tenía todo el sentido en la modalidad “UberPop”, (donde los conductores no eran profesionales, sino gente que sacaba su coche particular).
Esto conseguía animar a más personas en paro a hacer de taxista en las horas punta de la demanda (las de ir y volver del trabajo, o a la entrada y salida de ciertos eventos deportivos).
Se trataba (o eso decían entonces) de ayudar a resolver un problema social: Que en esos momentos puntuales, las plazas de transporte ofertadas por los medios de transporte tradicionales, no son suficientes.

Pero ahora que los conductores de Uber son un número limitado de profesionales con licencia VTC, me temo que cobrar más en las horas punta, tan solo sirve para aumentar los beneficios de la plataforma, aprovechándose de que en esos momentos hay gente con necesidad de viajar, que está dispuesta a pagar más.

Naturalmente, Chipi tiene que “vender su moto”. Pero esa cuenta de ahorros es irreal. Por el sencillo motivo que dudo que haya muchos “usuarios habituales” de estos servicios.
Para ahorrar estas cantidades tendrían que coger un taxi dos veces al día; y las personas que tenemos que ir al trabajo y volver a casa a diario rara vez vamos en taxi, porque no nos podemos permitir pagar dos taxis al día (ni tampoco alquilar un coche por horas).
A estas personas les trae más cuenta usar su coche particular (para no pagar el extracoste del sueldo del taxista, ni los beneficios de la empresa).

Conclusión:

Es cierto que en la práctica se pueden llegar a ahorrar cantidades de gastos similares.
Pero tan solo aprovechando bien los viajes de tu coche, para llevar en los asientos libres a otras personas que van en la misma dirección, y compartir con ellas los gastos del viaje.
O (mejor todavía) dejando el coche en casa y que sea otro el que te lleve en el suyo, porque vas casi con la comodidad del taxi, a precio de autobús.

Es la misma filosofía de compartir los viajes interurbanos de BlablaCar, pero aplicada a nuestros viajes cotidianos por la ciudad, gracias a una app de auto-stop como DedoCar, que te pone muy fácil ahorrar tiempo, gastos, atascos de tráfico, problemas de aparcamiento y contaminación.

Conclusiones prácticas para mejorar la movilidad en la Comunidad de Madrid

Complementando los datos de la Comunidad de Madrid sobre los desplazamientos residencia-trabajo, con datos de otras fuentes, como los obtenidos por Rastreator y DedoCar, proponemos una nueva forma de solucionar los problemas de muchos madrileños:

Ayudarles a ahorrar tiempo y gastos, compartiendo los asientos libres que desperdician sus coches.

En el Atlas de la movilidad residencia-trabajo, la Comunidad de Madrid publica datos muy interesantes sobre cómo nos movemos los madrileños en nuestros desplazamientos diarios para ir al trabajo y volver a casa. Es un estudio riguroso, del que remarcamos lo que más nos ha llamado la atención.

Casi nadie trabaja donde vive (Getafe)

Muy poca gente tiene la suerte de contar con un puesto de trabajo en su localidad de residencia (tan solo los representados en la zona marrón en el centro del gráfico, que en este caso es de Getafe). Por el contrario son muchos más los que han de salir de su municipio de residencia (los representados en las zonas azuladas), mientras que otros tantos entran en él para acceder a su puesto de trabajo (las zonas anaranjadas).

Desgraciadamente para la mayoría, casi nadie trabaja donde vive, y somos muchos los que nos vemos obligados a realizar desplazamientos considerables a diario.

Además de los desplazamientos en Madrid capital, hay muchísimas personas que se desplazan diariamente desde y hacia la periferia. Estos desplazamientos no solo afectan a municipios de toda la Comunidad de Madrid, sino que incluyen zonas de las provincias de Guadalajara y Toledo.

Nº Trabajadores por distancia

Naturalmente, quienes permanecen en su municipio, realizan desplazamientos más cortos que los que han de ir a otras localidades. Pero el caso es que unas 600.000 personas recorremos distancias que van desde los 10 a los 20 Km, en cada uno de nuestros viajes diarios (de ida al trabajo y vuelta).

Los datos oficiales acaban aquí. Nos indican la magnitud del problema, pero no nos permiten atisbar posibles soluciones. Para ello, necesitamos complementarlos con información procedente de otras fuentes.

En DedoCar hemos creado un formulario (Gracias, Google) con el que animamos a las propias personas interesadas en mejorar su movilidad, a indicarnos cuál es el motivo de su viaje, por qué medios se desplazan actualmente, y cuanto tiempo pierden cada día, Este pequeño estudio casero no tiene ni el tamaño muestral, ni el rigor científico de las encuestas y los datos oficiales; pero va mucho más “al grano” y nos permite obtener conclusiones interesantes, que apuntan hacia una posible solución para mejorar le eficiencia de nuestros desplazamientos y reducir nuestros actuales problemas.

¿Qué hemos descubierto?

Motivo del viaje 2

Como era previsible, la inmensa mayoría de sus desplazamientos son por motivos de trabajo, seguidos por los estudios.

Cuanto tardas 2

Más de la mitad de las personas que han colaborado, pierden más de una hora al día en sus desplazamientos.

Combinando el medio de transporte, con el tiempo empleado; resulta que más del 60% de los que van en coche tardan menos de 1 hora; mientras que el 80% de los que encadenan varios medios de transporte público tardan más de 1 hora.

Esto explicaría por qué tantas personas utilizan el coche en sus desplazamientos.

Como vas 2

Más de la mitad utilizan los distintos medios de transporte público, pero el medio de transporte más usado es el coche particular, resultado que un 37% de estas personas van solas en su propio coche.

Este dato, confirmado porque el Ayuntamiento de Madrid en su Plan de Movilidad Urbana Sostenible, estima que la ocupación media de los coches está entre 1,1 y 1,2 personas por coche (4 de cada 5 solo llevan al conductor),  es extraordinariamente relevante para la búsqueda de soluciones.

Puesto que la mayoría de los coches son de cinco plazas, estaríamos hablando de que los coches que circulan por Madrid desperdician entre cuatro y ocho millones de asientos libres al día. Para tener una idea de la magnitud de este despilfarro, contaremos las personas transportadas en metro y autobús urbano, y veremos que tan solo suman tres millones y medio.

¿Podríamos aprovechar esta multitud de asientos libres para llevar a otras personas (además del conductor), y mover menos coches?

Creemos que definitivamente sí, por cuatro motivos:

  • Hay corredores bien definidos, que recogen la mayoría de los desplazamientos entre los distintos municipios.

Hay decenas de miles de personas yendo en la misma dirección, y muchos de ellos van uno detrás de otro, cada uno en su propio coche, aunque podrían compartir asientos libres, para no tener que mover tantos coches al día.

Flujos Intermunicipales

  • Por la distribución horaria de los desplazamientos.

La mayoría de los desplazamientos se producen en las horas de entrar y salir del trabajo, que es cuando más problemas tenemos todos para movernos.

Realmente necesitamos aprovechar mejor los medios disponibles, porque en hora punta la demanda supera la capacidad de las vías de circulación y la de los medios de transporte. Es cuando las carreteras se colapsan con los habituales atascos de tráfico. También faltan plazas en los medios de transporte colectivo, y faltan taxis o vehículos de alquiler. Al tratarse de una demanda muy irregular, resultaría anti-económico poner más medios, porque durante el resto del día estarían vacantes o circularían infrautilizados.

La paradoja es que, en los momentos en que más personas tienen necesidad de moverse, es justo cuando más asientos libres de coche estarían disponibles para compartir, y actualmente se están desperdiciando.

  • Por el auge de la economía colaborativa.

Muchas personas están deseando compartir coche para ahorrarse gastos y problemas.

Desde hace años, hay estudios que lo indican, como los del Real Automóvil Club de Cataluña sobre el tráfico en los corredores de acceso a Barcelona (que entrevistaban a pie de calle a los conductores víctimas de atascos de tráfico), o la más reciente encuesta de Rastreator (de Noviembre de 2017) que indica que “seis de cada diez españoles compartiría coche a diario para ahorrar”.

  • Porque la tecnología ahora lo permite

En pleno siglo XXI prácticamente todos llevamos un teléfono inteligente, y proliferan las aplicaciones de móvil para los más variados propósitos.

Ya existen plataformas tecnológicas como BlablaCar, que ayudan a compartir coche en desplazamientos interurbanos más o menos esporádicos. Solo necesitamos adaptarlas para que nos ayuden a optimizar nuestros recorridos urbanos habituales para ir al trabajo

Si la solución es tan evidente, ¿por qué no se están compartiendo ya los viajes al trabajo?

Como hemos visto, se dan todas las condiciones para ello, salvo una:

Las personas que podrían compartir sus viajes al trabajo, no se conocen entre sí.

Vemos mucha gente que se mueve a la vez que nosotros, pero no sabemos a donde va cada uno. Muchos queremos compartir nuestros viajes, pero nos falta un medio de coordinación.

Por eso, en DedoCar estamos creando una app que nos pone muy fácil compartir los viajes al trabajo, presentando mutuamente al pasajero y al conductor que llevan (aproximadamente) el mismo camino, guiando al conductor a donde puede recoger y entregar a cada uno de los pasajeros con que llenar sus asientos libres, mientras va de camino al trabajo (o de vuelta a casa), y repartiendo equitativamente entre ellos los gastos del viaje (cuantos más van juntos, más ahorra cada uno de ellos).

En resumen:

En el propio problema (usar demasiados coches infrautilizados para llevar a los que no quieren perder tanto tiempo en ir al trabajo), podría estar la solución (aprovechar los asientos libres para llevar a los que van en la misma dirección, compartiendo sus viajes para mover menos coches).

Solo nos falta un medio de coordinación de viajeros, como una app en los teléfonos móviles de los pasajeros y los conductores, que les indique quienes son compatibles para ir juntos en un solo coche.

Aprovechando mejor los medios disponibles, y dejando de ir cada uno en su propio coche, no solo ahorraremos tiempo y  gastos de viaje, sino que evitaremos problemas de aparcamiento, contaminación y atascos de tráfico, y todos viviremos mejor en la ciudad.

Queremos compartir los viajes en coche, para ahorrar y no perder tanto tiempo en ir al trabajo

600 personas que quieren una app que les ayude a compartir sus viajes en coche al trabajo, ya se han apuntado en el formulario de contacto con DedoCar.

Queremos saber cuales son los problemas que tienen para ir al trabajo.

Y hemos añadido tres preguntas:
  • ¿cómo vas?  
  • ¿por qué motivo?
  • ¿cuanto tardas?

Ya tenemos 100 respuestas que incluyen este tipo de información.

Motivo del viaje

Los puristas amantes del big-data podrían decir no es una muestra significativa, o que podría ser información sesgada, porque viene unas personas que sienten que sus problemas de movilidad son tan graves como para querer probar algo nuevo y compartir sus coches.
Pero nosotros entendemos que los problemas de movilidad al trabajo son comunes a muchísima gente. Y que hay muchos más sufriéndolos de los “early adopters” que se apuntan.
Y ellos nos están confirmando lo que ya sospechábamos (por nuestra propia experiencia de ir a  trabajar a Las Tablas):
  • Que el tiempo perdido en desplazamientos es el principal motivo para elegir la forma en que vamos. Y hay tanta gente que emplea en ir al trabajo más de una hora al día (y más de dos), que todo el que puede va en coche, para no pasarse la vida viajando.

Cuanto tardas

  • Que hay demasiada gente yendo sola en su propio coche (y desperdiciando 4.000.000 de asientos libres al día en Madrid)

Relación Conductores a Pasajeros

  • Pero hay esperanza. Porque hay más de el doble de personas dispuestas a aprovechar los asientos libres como pasajeros (y ahorrarse muchos problemas y del 50 al 75% de los gastos, al dejar de mover su propio coche todos los días).
    Que haya tantos dispuestos a ir de pasajeros es genial, porque en cada coche caben hasta 4 más, aparte del conductor.
    Por eso mismo, creemos que compartiendo un pequeño porcentaje de los coches, se pueden retirar muchos más de la circulación, y así evitar los atascos de tráfico cotidianos (al trabajo hay que ir en plena hora punta) y muchos problemas de aparcamiento en los lugares de trabajo.
    Y que conseguiremos reducir las emisiones de CO² entre 330.000 y 1.000.000 de toneladas al año (en cada ciudad del tamaño de Madrid). 

Lo único que nos ha sorprendido (muy gratamente) es la alta tasa de participación femenina, y que hasta el 80% de ellas estén dispuestas a ir de pasajeras.

Si tú también quieres que pongamos en marcha DedoCar en tu ciudad, ¡Apúntate!

Sácale todo el jugo a tu coche, antes de mandarlo al desguace. Comparte tus asientos libres en cada viaje al trabajo.

Siluetas compartir viaje en coche

Si las autoridades perseveran en su actual “cochefobia”, y prospera la demonización de los motores diesel, nos van a obligar a tirar muchos coches que funcionan perfectamente, y a despilfarrar recursos en otros muy parecidos, que no resolverán ningún problema.

Pretenden que tiremos a la chatarra nuestros coches actuales, y que los sustituyamos por otros nuevos (en cuya fabricación se consumirán ingentes cantidades de energía y de materias primas), con tal de que vengan equipados con motores un poco más modernos.

A las autoridades que fomentan esto (a base de imponer restricciones de circulación y de aparcamiento a los ciudadanos que les votan), quizá se les olvida que fabricar un automóvil consume gran cantidad de recursos naturales, y tanta energía como la que gasta ese mismo vehículo a lo largo de 60.000 kilómetros. Toyota estima que la fabricación equivale a un 28% del consumo total del vehículo durante su vida útil. Y fabricar un coche de tamaño medio puede generar más de 17 toneladas de C02 (casi tanto como tres años de gasto de gas y electricidad de una familia)

Los políticos firmaron alegremente protocolos de Kioto y acuerdos de París para la reducción global de las emisiones de CO2 (gas de efecto invernadero, que propicia el calentamiento global). Pero la realidad es que estos nuevos motores son el chocolate del loro, o incluso salir el tiro por la culata, porque al circular ahorran tan solo un pequeño porcentaje de emisiones de CO2 , y sin embargo la mayoría de ellos emiten todavía más NOx y partículas (hasta 100 veces más) que los motores a los que sustituyen (emisiones que son cancerígenas y envenenan el aire que respiramos en la ciudad).

Se culpa injustamente a los coches viejos de la contaminación, cuando el verdadero problema es que los conductores de los coches (sean nuevos o viejos) los usamos muy poco eficientemente; porque vamos cada uno en el nuestro, y desperdiciamos cuatro asientos libres en la mayoría de los viajes.

Pero tampoco es justo culpar a las personas que necesitan ir al trabajo todos los días en coche. Porque, si tienen que realizar un trayecto largo o mal comunicado, no lo pueden hacer andando, ni en bicicleta; y en transporte público perderían una hora de ida y otra de vuelta.

¿Acaso no saben que 6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario para ahorrar?

El único problema para compartir los viajes habituales, es que no sabemos quién más está yendo en muestra misma dirección. Y eso que, en la hora punta de la gran ciudad, somos tantos millones de personas yendo a trabajar a la vez, que muchos llevamos prácticamente el mismo camino, y fácilmente podríamos compartir juntos un solo coche.

Para solucionarlo, solo necesitaremos descargar en nuestros teléfonos inteligentes una app que diga al conductor a quién puede llevar en sus asientos libres, mientras va de camino al trabajo; y que diga a los pasajeros cual es el primer coche compatible que va a pasar, cuyo conductor quiere compartir los gastos del viaje.

Llevando cuatro personas por viaje, ya no hay que tirar nuestros coches a la chatarra, porque incluso el más viejo de los diesel, contamina la cuarta parte que antes (mucho menos que si lo cambias por uno nuevo) ya que, los tres coches de quienes van de pasajeros, dejan de circular cada día, y ya ni contaminan, ni consumen el potencial de kilómetros que todavía les quedan por recorrer, por lo que durarán mucho más tiempo.

De este modo, no habrán de emplearse tantos recursos naturales, ni energía, en reemplazar inmediatamente nuestros coches por otros nuevos. Todo lo contrario; algunas personas podrán retrasar la compra del coche que reemplace al actual hasta que la tecnología del coche eléctrico haya mejorado, o directamente no lo necesitarán.

Cuando las autoridades por fin sean conscientes de esta realidad, dejarán de fomentar el despilfarro de tirar nuestros coches para comprar otros casi iguales (lo cual nos perjudica a todos, y solo agrada sobremanera a los fabricantes de coches), y empezarán a fomentar la mejor solución: Que compartamos los viajes en coche. Y apoyarán la puesta en marcha y el uso de las app de ride-sharing urbano, que ayuden a los ciudadanos a ir más eficientemente al trabajo compartiendo sus vehículos actuales.

De este modo, reduciremos mucho más la contaminación del aire en la ciudad, a la vez que disminuirán los atascos de tráfico en hora punta y los problemas de aparcamiento en los lugares de trabajo. Y además,  los trabajadores podrán ahorrar todos los días en lo que más les preocupa: El tiempo perdido y los gastos de viaje.