Las 3 grandes ventajas de compartir coche para ir a trabajar, que no tienen en cuenta los que planifican el transporte en nuestras ciudades.

Gracias a las nuevas aplicaciones de «carpooling», aprovechar asientos libres y compartir coche para ir a trabajar puede traernos tres grandes ventajas, que no suelen tener en cuenta quienes planifican el transporte en nuestras ciudades.

1.- La concentración horaria de la mayoría de nuestros viajes.
2.- La enorme capacidad que aporta el coche compartido.
3.- La ventaja de compartir coche de puerta a puerta.

1 La concentración horaria de los viajes

Los atascos de tráfico de las ciudades, y la congestión del transporte público, no ocurren durante todo el día. Sino sólo en las horas punta, cuando la mayoría tenemos que ir al trabajo y luego volver a casa casi a la vez.
Porque en ese momento hay un gran pico de demanda de plazas de transporte (más de la que puede dar abasto el transporte público, incluso con enormes autobuses de 15 toneladas). Además, intentamos poner en circulación más vehículos de los que las calles y carreteras pueden admitir sin atascarse (porque movemos muchos más coches de los necesarios, ya que van infrautilizados y la mayoría desperdician cuatro asientos libres por viaje).

Teniendo en cuenta la distribución horaria de la demanda, podemos ver que compartir asientos libres de coche no es un enemigo ni una competencia del transporte público, sino un aliado y un complemento.

Compartir asientos libres de coche es un aliado del transporte público


Porque compartir nuestros viajes en coche es fácil en las horas punta (cuando somos tantos necesitando transporte). Debido a la gran cantidad de personas que nos desplazamos simultáneamente en todas direcciones, en esos momentos las nuevas aplicaciones de compartir coche para ir a trabajar pueden encontrar fácilmente a varias personas que vamos en la misma dirección y decirnos quienes somos compatibles, para ayudarnos a ir juntos.
Pero estas circunstancias no se dan durante todo el día, sino sólo en las horas punta.

Por eso, el carpooling sólo eliminará el exceso de demanda del transporte público en las horas punta, que es lo que causa su congestión y prestar un servicio deficiente en esos momentos. Y el resto del día el transporte público mantendrá el número actual de viajeros.

No se preocupen en las Empresas Municipales de Transporte. El coche compartido no robará clientes al transporte público, salvo en hora punta, cuando está saturado y no da abasto a los grandes picos de la demanda.

Por lo tanto, con la ayuda del coche compartido, los autobuses ya no necesitarán ser tan grandes, y las flotas podrían redimensionarse para una demanda horaria más uniforme (una curva más plana, sin los picos anteriores al ir al trabajo y volver a casa). De esta manera, unos nuevos autobuses más pequeños serán eficientes, económicos y sostenibles durante todo el día (y no solo en hora punta, cuando la gente se queja de que van saturados). Y esos antiguos autobuses tan grandes ya no seguirán dando vueltas y vueltas, mientras desperdician tantos asientos vacíos durante muchas más horas durante el resto del día.

Por cierto, que tampoco se preocupen los taxistas ni las empresas de CarSharing; El carpooling tampoco es su competencia directa: Porque los trabajadores no nos podemos permitir tomar dos taxis al día (ni alquilar dos coches por minutos); Ni tampoco habrá nunca suficientes taxis ni coches de alquiler para llevarnos a todos a trabajar en hora punta (o el resto del día se lo pasarían ociosos perdiendo dinero, o peor aún, dando vueltas vacíos).

2 La enorme capacidad que aportan los asientos libres de los coches compartidos.

Compartir asientos libres de coche (para ir al trabajo en hora punta) tiene la capacidad de convertir los asientos libres que antes iban desperdiciados durante nuestros viajes habituales, en millones de nuevas plazas de transporte colectivo, justo cuando más se necesitan.
Tanto es así que, al transportar a las mismas personas en la mitad de coches, finalmente no se necesitarán carriles BUS, ni carriles VAO (para vehículos de alta ocupación).

Los datos estadísticos indican que en los coches que circulan en cualquier gran ciudad actualmente se desperdician más asientos libres que pasajeros llevan el metro y los autobuses juntos.
Cada coche que ofrece sus cuatro asientos libres mientras su conductor se desplaza al trabajo, tiene el potencial de sacar del tráfico a otros cuatro coches (los coches de quienes se cambian a ir como pasajeros, aunque solo sea para compartir gastos y ahorrarse más de la mitad, o para evitarse los problemas de aparcamiento en el trabajo, o para reducir entre todos los atascos de tráfico y la contaminación).
Además, la mayoría de estos asientos estarán disponibles precisamente cuando más se necesitan (en hora punta, cuando la mayoría tenemos que ir y volver del trabajo, se producen los atascos de tráfico, y el transporte público va congestionado).

Las encuestas (al menos las que conozco en España) coinciden en sus conclusiones: «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario para ahorrar».
Y los datos de quienes ya se interesan por viajar como pasajeros en el coche de un conductor que vaya en la misma dirección, indican que la ocupación media de estos vehículos aumentará a tres personas por viaje, consiguiendo un ahorro de costes de viaje superior al 60 %.

Tan cierto es esto, que se estima que compartir entre el 15 % y el 20 % de los coches que actualmente solo llevan al conductor, será suficiente para acabar con los atascos de tráfico de las horas punta, o al menos para reducir considerablemente el problema que suponen.

Compartir entre el 15 % y el 20 % de los coches acabará con los atascos de tráfico de las horas punta.

Y los efectos sobre la contaminación son acumulativos:
Además de quitar coches de la circulación directamente, porque iremos la misma gente en menos coches, también se suman otros dos efectos indirectos: Dar menos vueltas buscando aparcamiento (lo que también contamina), y evitar que los vehículos atrapados en los atascos de las horas punta consuman y contaminen hasta un 80 % más de lo normal (según estudios del Dr. Martin Treiber, de la Universidad de Dresde).
Teniendo en cuenta todos estos efectos combinados, se estima que gracias al coche compartido, una ciudad del tamaño de Madrid podría reducir las emisiones de CO2 hasta en un millón de toneladas al año.

La pertinencia de implementar carriles bus o carriles para vehículos de alta ocupación es un debate controvertido:
Algunos abogan por su implantación (con la vana esperanza de que, al entorpecer la marcha de los vehículos privados, la gente se pase al transporte público, y sin tener en cuenta que este ya va saturado en hora punta).
Pero estos carriles exclusivos no se suelen hacer nuevos, sino quitando un carril a la mayoría de los vehículos, lo que sólo acaba agravando los atascos en hora punta.

Sin embargo, la reducción del tráfico rodado que se consigue compartiendo coche para ir a trabajar es tal, que el tráfico automáticamente fluye sin problemas para todos los vehículos (incluso los autobuses), haciendo innecesario segregar carriles exclusivos. Y aún menos que estos estén separados por barreras, lo que causa importantes daños si el urbanista no diseña correctamente la distribución necesaria (que, además, suele variar mucho según la hora del día, e incluso el día de la semana, o la estación del año).

3 La ventaja de compartir coche de puerta a puerta.

Por mucho que algunos lo intenten, nunca lograrán una transferencia voluntaria de viajeros del coche al transporte público (a menos que los dogmáticos sesgados por ciertas soluciones ideológicas preconcebidas, nos obliguen a hacerlo contra nuestra voluntad y empeorando nuestras vidas). Porque sólo nos cambiaremos a ir de otro modo si nos ofrece ventajas, como una reducción del tiempo de viaje o una mayor comodidad.
Experiencias como la de Tallin demuestran que no basta con regalar los billetes de transporte público, porque nuestra principal preocupación no es el precio (sino el tiempo perdido en nuestros trayectos de todos los días).

La gente nunca se cambiará del coche al transporte público, o a la bicicleta, simplemente porque tardaría más.

El transporte público se basa en el concepto de líneas.
Por lo tanto, todos los que no tengan la suerte de tener su casa y su trabajo en la misma línea, tendrán que hacer transbordos. Y esto (sumado a las frecuentes paradas que hace el transporte público para recoger y dejar pasajeros) inevitablemente hará que tarden más. Se tarda incluso tres o cuatro veces más que yendo directo de puerta a puerta, como ocurre cuando viajamos en coche particular o en taxi.

Sin embargo, la magia del compartir coche al trabajo reside en que muchas más personas podremos ir de forma rápida y cómoda en coche, sin tener que usar cada uno su propio vehículo; Sino aprovechando los asientos libres que antes desperdiciaban los coches que iban en la misma dirección.

Gracias a las nuevas apps que nos dicen quienes vamos en la misma dirección, muchos más viajeros podemos disfrutar de ir prácticamente de puerta a puerta (sin perder tiempo en transbordos entre líneas de transporte público), pero en muchos menos coches que antes, y con una eficiencia y sostenibilidad similares a las del transporte público (porque más personas viajaremos en menos coches). Además, podemos ahorrarnos más de la mitad de los gastos, ya que varios viajeros compartimos los menores costes de mover un solo coche.

Para conseguir todas estas ventajas, sólo nos falta utilizar en nuestros móviles una app de compartir coche para ir a trabajar de 2ª generación, como DedoCar.org.
Saber con quién puedes ir y compartir gastos, te resultará tan fácil como pulsar el botón «salgo ya».

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Autor: Martin en DedoCar.org

Necesitamos una app para compartir coche al trabajo

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