
Que varias personas compartan un viaje es tan antiguo como la humanidad.
Para que puedan hacerlo, solo hay dos requisitos:
- Que alguien que va a hacer un viaje disponga de plazas libres en el vehículo, y admita llevar algún pasajero (normalmente a cambio de compartir los gastos del viaje)
- Y que se entere de ello otra persona que también quiera ir para allá.
A lo largo de la historia se han utilizado diferentes métodos para poner de acuerdo a los viajeros que podían ir juntos.
El primer ofrecimiento para compartir un viaje que se conoce en España, es este anuncio en un periódico, publicado en 1791.

Durante la II Guerra Mundial, el carpooling tuvo un gran auge, porque el gobierno de los Estados Unidos de América quería ahorrar el combustible que se necesitaba en el frente.
Se crearon los primeros Car Clubs, y se fomentó que los trabajadores hicieran un esfuerzo patriótico y compartieran coche para ir a trabajar, mediante una creativa campaña publicitaria.
Con la llegada de Internet surgieron las primeras plataformas digitales, en forma de «marketplaces» que ponían de acuerdo e intermediaban entre la oferta y la demanda.
Es entonces cuando surge la diferenciación entre «Car Sharing» y «Car Pooling».
Ambos aprovechan las facilidades que nos dan los teléfonos móviles inteligentes, pero en el Carsharing son compañías de coches de alquiler.
Se dice que es un coche compartido, porque ahora lo puedes llevar tú y luego yo, recogiéndolos y dejándolos directamente aparcados en la calle, sin que tengan que retornar a la base de la compañía.
Accedes a reservar y desbloquear el coche con una app en el móvil (donde también tienes registrada una tarjeta, con la que pagas el alquiler por minutos).
En el caso del Carpooling, no se trata tanto de compartir el coche (que es particular y es conducido por su dueño), sino de compartir el viaje: Ir varias personas juntas en el coche de una de ellas, aprovechando los asientos libres para llevar como pasajeros a otros que van en la misma dirección, y compartiendo los gastos del viaje entre varios, lo que les supone un importante ahorro de costes.
Otra ventaja del carpooling es que, al llevar más gente moviendo menos coches, ayuda a aliviar numerosos problemas en las ciudades, como los atascos de tráfico de las horas punta, las dificultades para aparcar, el excesivo consumo de energía, y la contaminación.
Aquí la aplicación ayuda a encontrar a los conductores y pasajeros que son compatibles para ir juntos, y también a repartirse los gastos del viaje.
La plataforma pionera de carpooling es la bien conocida Blablacar, que es de origen francés.

En esta plataforma se pueden publicar los viajes interurbanos que un conductor o un pasajero prevén hacer próximamente, o se pueden consultar los viajes que hayan publicado otras personas.
El algoritmo de la plataforma pondrá en contacto a quienes cumplan cuatro condiciones. Ser de distinto tipo (pasajero frente a conductor), y tener las mismas:
-Ciudad de origen
-Ciudad de destino
-Y fecha de viaje.
Previamente, el conductor habrá fijado un precio por cada asiento que ofrece, y el pasajero podría comparar entre los ofrecimientos de varios conductores, y elegir y reservar una plaza en el más conveniente para él.
Antes del viaje, los que irán juntos deben negociar ciertas cosas como la hora de salida, los puntos exactos de recogida y entrega, la cantidad de equipaje que se puede llevar, etc.
Llamaremos a este procedimiento el «Carpooling tradicional», para diferenciarlo del «Carpooling de 2ª generación» surgido en la 2ª década del siglo XXI, que está diseñado específicamente para ayudarnos a compartir de una forma mucho más ágil nuestros desplazamientos cotidianos.
Especialmente en los viajes para ir a trabajar en las horas punta de las ciudades, cuando somos tantas personas moviéndonos a la vez, que siempre se pueden encontrar grupos de varios que vamos en la misma dirección y podemos ir juntos en un solo coche (en vez de tener que ir cada uno en el suyo, o perder mucho más tiempo haciendo trasbordos en transporte público).

Aquí hay algunas plataformas españolas. Como DedoCar, que tiene una app que organiza los viajes sobre la marcha.
Para compartir un viaje habitual (como ir a trabajar, o volver a casa) te basta pulsar un botón.
Pulsas en «Salgo ya» si vas en tu coche y quieres ofrecer los asientos libres durante el viaje que comienza.
O pulsas en «Listo para recoger» si ya estás en tu punto de recogida y quieres que te lleve alguno de tus conductores conocidos que hoy también vienen de camino, o el primer conductor compatible nuevo que pase.
Con esta app, muchas más personas pueden ir juntas, porque ya no se necesita conocer a un vecino que sea también compañero de trabajo, sino que basta con ir un rato en la misma dirección.
Porque la app va proponiendo a los conductores que lleven a los pasajeros compatibles que están listos cuando pasan por sus puntos de recogida, y que luego los dejen al pasar cerca de sus lugares de destino, sin que tengan que desviarse de sus rutas.
Cada pasajero indica cuánto está dispuesto a caminar desde el punto de entrega hasta su verdadero destino, para que así haya más conductores que le puedan llevar, y tenga que esperar menos a que pase el primero de ellos.
En cada ocasión, la app propone que vayan juntos el conductor y el pasajero más cercanos.
Así, ya no hay obligación de quedar citados para todos los días, ni de coincidir para hacer juntos la ida y la vuelta.
Y el reparto de gastos es automático y equitativo.
Cuantos más van juntos, más se ahorra cada uno (a partir del 50%, si solo fueran el conductor y un pasajero).
nice! 14 2025 Las 3 formas de reducir la contaminación: La de los idiotas, la de los sensatos, y la de los inteligentes. ornate
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