Hay dos propuestas típicas, que no funcionan para solucionar la congestiones de las horas punta de las ciudades (tanto en el transporte público, como en los atascos de tráfico):
– Que el transporte público sea gratis (sigue siendo lento, y sólo lo empiezan a usar los que antes iban andando).
– Construir más carriles (que se acabarán llenando conforme cada vez más gente vivimos en las ciudades.
En realidad, lo único que funciona para evitar ambos tipos de congestiones es movernos más personas en menos vehículos.
¿Acaso sugiero obligar a todos a tomar el autobús?
No.
Para la mayoría, eso supondría perder mucho tiempo haciendo transbordos; Y lo que todos queremos es ir de casa al trabajo «de puerta a puerta» (con la rapidez y comodidad del taxi), pero a coste de autobús.
Entonces ¿Cuál es la solución?
Aprovechar los asientos libres que solían desperdiciar nuestros coches particulares, y compartir entre varios los viajes cotidianos (como ir al trabajo, o a estudiar). También llamado hacer «carpooling».
Se trata de darnos cuenta de que hay millones de plazas libres en los coches particulares de quienes nos movemos en hora punta, y podemos aprovecharlas con otras personas que realizamos trayectos aproximadamente en la misma dirección. Hay muchas personas que pueden ser recogidas al paso del vehículo y que estarían encantadas de compartir los gastos del viaje (con el conductor y otros pasajeros), permitiendo así que cada uno se ahorre al menos la mitad del coste del viaje, y dejar de depender cada uno de su propio coche y de tener que moverlo a diario.
Seis de cada diez personas que realizamos desplazamientos diarios al trabajo preferiríamos ir así (bien como conductores o como pasajeros, en proporción de 1:2), siempre que saber quienes podemos ir juntos ahora mismo nos resulte tan fácil como pulsar un botón en el móvil. En cuanto podamos hacer auto-stop («hacer dedo») por la ciudad, con la ayuda de una app de compartir coche al trabajo de segunda generación, como DedoCar.org.