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Compartir los viajes al trabajo es la clave de la «nueva movilidad»​.

Ni Uber o Cabify, ni más coches de alquiler por minutos (carsharing), ni prohibir el paso o el aparcamiento a los coches que no tengan pegatinas de colores, ni tampoco peatonalizar o hacer carriles bici, ni siquiera incrementar las plazas del transporte público.

Andamos todos alborotados, pero me temo que ni patinetes, ni bicicletas, ni el coche autónomo, ni el eléctrico, ni el volador, son la clave para solucionar los problemas de movilidad que tenemos los que vivimos en las ciudades.

¡Dejémonos ya de tonterías, con eso de los «nuevos modos de movilidad», y centrémonos en lo importante!

Los verdaderos problemas de movilidad en las ciudades, tienen que ver con la mayoría de los viajes (los que se producen en hora punta), y afectan a la mayoría de la gente: Quienes tienen que ir todos los días a trabajar (o estudiar).

Las ciudades no paran de crecer (y de expulsar hacia la periferia a las personas y las empresas).
Las distancias casa-trabajo no paran de aumentar.
Cada vez son más los que tienen su lugar de trabajo demasiado lejos.
Tanto, que nunca llegarían en bici; y que, si no fueran en coche, perderían todos los días una hora en transporte público (y otra en volver a casa).
O que, si tomaran dos taxis o alquilaran dos coches al día, no ganarían para dar de comer a sus familias.

La «nueva forma de movilidad» para esta mayoría de trabajadores, solo puede ser una:
El «carpooling», o compartir coche para ir a trabajar.

Simplemente, compartir coche al trabajo es varias veces más eficiente, que ir cada uno solo en el suyo.

Sorprende que la mayoría de los «expertos en movilidad» propongan las mismas soluciones, y ni siquiera mencionen el carpooling.
Será porque contiene la palabra «coche», que es tabú en las ideologías que están de moda.

¡Que no te vendan la moto de que, para que seamos más sostenibles, algunos (que saben más), nos tienen que obligar a hacer sacrificios!

  • No hace falta que te cambies al transporte público, y tardes más.
  • Ni tienes por qué esforzarte en pedalear para ir al trabajo.
  • Y es mejor que no mandes tu coche a la chatarra, y te compres uno nuevo que contamine un 5% menos (pero en cuya fabricación se contaminó más que tú usando el viejo durante 3 años).

¿Cuándo te cambias a moverte de una forma más sostenible?

Tú eliges voluntariamente tu forma de moverte, y solo te cambiarás a una forma mejor.
Una más eficiente y más económica.
Conservando la rapidez y comodidad de ir en coche, y ganando ventajas.

¿Por qué lo haces?

No solo te cambias para contaminar menos.
También porque te interesa:
Porque ahorras gastos, y reduces tus dificultades para aparcar, y los problemas que te causan los atascos de tráfico (el tiempo perdido, y el exceso de consumo de combustible y de contaminación).

Compartir los viajes al trabajo, es la mejor forma de quitar coches de la circulación y del aparcamiento.

Cada viaje que se comparte, quita entre 1 y 4 coches.
Por eso, las autoridades y las empresas deberían facilitar la circulación y el aparcamiento de los coches compartidos (sin fijarse en los años o el tipo de motor que tengan).

¿No crees que te será más fácil aparcar en el trabajo, si la misma gente hemos ido en menos coches?
(Piensa que los coches de los pasajeros se habrán quedado en casa).

Las ventajas de compartir los viajes al trabajo, se producen al mover menos coches, y son enormes:

Cuando se comparte el viaje en coche y sus gastos, cada viajero se ahorra un mínimo del 50% (incluso alcanzan fácilmente el 75%, si van juntos más de dos).

El ahorro de contaminación en una ciudad como Madrid, podría llegar al millón de toneladas de CO2 por año. Ninguna otra cosa puede lograr algo parecido (salvo un confinamiento permanente por epidemia, que ninguno queremos).

Gracias al círculo virtuoso que se crea al compartir los viajes al trabajo, bastará con aprovechar los asientos libres del 15% de los coches que circulan en hora punta, para evitar ese 80% de contaminación extra que producen los atascos de tráfico, y para dejar de perder tanto tiempo en ellos.

Pero ¿Qué es el «carpooling»?

El icono de compartir viaje, muestra un conductor en su coche, con una puerta abierta para que suba un pasajero.

Simbolo de carpooling. Un pasajero entra en un coche para compartir el viaje con su conductor

Hay dos formas de hacer carpooling de camino al trabajo:

Para el conductor que comparte sus asientos libres

Para los conductores, compartir coche al trabajo, consiste en que muchos (que ahora vamos cada uno solo en su propio coche) dejaremos de tirar el dinero al desperdiciar 4 asientos libres en cada viaje.
Empezaremos a aprovecharlos, recogiendo al pasar a una o varias personas a las que nos pilla de paso llevar (porque van al trabajo en la misma dirección), y que están deseando ahorrar, al compartir con nosotros los gastos del viaje.

Todas las encuestas dicen lo mismo:

Rastreator, que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar».
Las del RACC, que lo haría el 60% de los que entran, salen, o cruzan Barcelona en coche.

Para el que va de pasajero

Y si no tienes coche (o lo tienes, pero no quieres ser esclavo de mover el tuyo todos los días), tienes otra opción (que es aún mejor):

Puedes ir de pasajero.
Y te lleva uno de los conductores que pasan junto a tu casa con asientos libres, y que luego pasarán por tu trabajo (o lo bastante cerca, para dejarte en un sitio, desde donde ya llegas andando).

De los miles de coches que se mueven por tu ciudad en hora punta… ¿Cuántos no te servirían para compartir viaje, si estás dispuesto a caminar un poco?

«4 de cada 5 coches solo llevan al conductor (y el 5º lleva 2 personas)».

En los coches que circulan por Madrid, hay más asientos libres, que personas viajando en Metro y en los autobuses de la EMT juntos (que son tres millones y medio al día).

Solo necesitas saber quiénes van en tu misma dirección, y quieren llevarte para compartir gastos contigo (más abajo verás cómo puedes saberlo).

Salvando los escollos del «carpooling»

¡Pero, el carpooling está inventado hace mucho tiempo! Y nunca funcionó muy bien, salvo durante la II Guerra Mundial, cuando se necesitaba ahorrar mucho combustible para el frente, y el gobierno de los Estados Unidos fomentaba el carpooling entre los trabajadores.

Carteles de propaganda durante la II Guerra Mundial, fomentando compartir coche para ahorrar combustible.Carteles americanos de propaganda, que fomentan el carpooling con un sentido patriótico para ahorrar combustible y ganar la II guerra mundial.

En aquellos tiempos, el problema era que, para poder compartir coche, primero tenían que conocerse, y luego tenían que ser dos cosas a la vez: Vecinos, y compañeros de trabajo. Así es muy difícil, y pocos podían hacerlo.

En el carpooling tradicional, solo podían compartir coche los que eran vecinos y compañeros de trabajo

Ahora, con ayuda de la tecnología, nos resulta mucho más fácil.

BlablaCar ha demostrado con gran éxito, que se puede coordinar a conductores y pasajeros (que antes no se conocían) para ir juntos a otra ciudad.
Si funciona para ir a Valencia el fin de semana de Fallas…
¿Por qué no hacer algo similar para ir al trabajo cada día?
¿O incluso algo mejor?

¿Y si el coche puede ir recogiendo y dejando pasajeros por el camino?

Muchas más personas resultan compatibles para ir juntos, porque basta con que el pasajero tenga un tramo en común con el viaje del conductor.
Como no tienen que hacer todos el mismo recorrido completo, ya no hacer falta ser vecinos y compañeros de trabajo a la vez.

¿Y si no hace falta organizar el viaje con días de antelación, ni tienes el compromiso de quedar citados en cierto lugar a cierta hora?

Imagina una aplicación en el móvil que avisa al conductor durante el viaje, cada vez que está llegando donde hay un pasajero compatible, que ya está listo para que lo recoja al pasar.
Y al mismo tiempo, al pasajero (además de decirle por donde vienen hoy los conductores que ya le han llevado otras veces), le avisa cuando falta un minuto para que pase el más cercano.
Y en ese momento, les propone a ambos compartir el viaje.

¿Y si la app reparte automática y equitativamente el coste del viaje entre todos los que han ido juntos?

Cuantos más van juntos, más se ahorran todos.

Compartir coche en tus viajes habituales, es tan fácil como tocar un botón en una app de tu móvil.

Esta nueva aplicación…
¿Es un carpooling más ágil?
¿Es un nuevo “BlablaCar para compartir coche al trabajo”?
¿O una especie de autostop («ir a dedo» por la ciudad) con ayuda de una app?

Tiene un poco de cada uno. Por eso, la hemos llamado DedoCar

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El 2020 ya está aquí ¿Y ahora qué?

El año de los objetivos (el 2020) ha llegado, y aún no hemos dado con la solución al cambio climático, ni a los problemas de contaminación y movilidad en las ciudades.

No lo han logrado ni los políticos, ni los activistas, ni los expertos.

Es el momento de recurrir a los técnicos.

2020 Calendario

 

Reconozcamos que fue fallo nuestro, ponernos en manos de los políticos, para que solucionaran los problemas de la sociedad.

  • Los políticos saben reunirse, y marcar fechas y objetivos (muchas veces arbitrarios, como Kyoto, París, etc.)… Pero en realidad no saben qué hacer para lograrlos.
  • Los activistas que presionan a los políticos (como la niña Greta), no ayudaron a encontrar soluciones.
    Tan solo culparon a otros de los problemas, y crearon movimientos de protesta, revuelo y alarma social.
  • Tampoco ayudaron los “expertos” (muchas veces autoproclamados), que asesoran a los políticos.
    Muchos de ellos resultaron tener un sesgo ideológico, y no pasaron más allá de repetir mil veces los problemas (a veces engordando las cifras a su conveniencia), de ser maniqueos y extremistas a la hora de señalar culpables, y con demasiadas fobias (a cosas como los coches, la carne…).

Generalmente, solo proponían soluciones del siglo pasado, que se copiaban de unas ciudades a otras, y que (lejos de solucionar algo, o de ayudar a la gente) ponían toda la carga en la espalda del sufrido ciudadano, como:

  • prohibido circular,
  • prohibido aparcar,
  • vaya usted al trabajo en bicicleta,
  • tarde 3 veces más en transporte público,
  • o cambie usted de coche, por uno que contamine un 5% menos, (aunque para fabricar el nuevo se contaminó más que circulando en el viejo durante 4 años).

 

Como esto no ha funcionado, es hora de cambiar de estrategia.

Ha llegado el momento de escuchar a los técnicos.

Los técnicos son personas:

  • Pragmáticas y sin ideología, que siguen el método científico.
    Estudian todos los síntomas, hacen un diagnóstico acertado del problema, y proponen un remedio; que normalmente se basa en reducir el despilfarro y aumentar la eficiencia en el uso de unos recursos valiosos y escasos (como la energía, los medios de transporte, o el espacio disponible en las ciudades)
  • Que tienen ideas novedosas sobre soluciones, aprovechando las nuevas tecnologías (como los smartphone que todos llevamos encima). Ideas que van más allá de lo convencional (que el metro funcione con electricidad desde hace 100 años, solo significa que el tubo de escape no está en el túnel, sino en otro sitio).
  • Que encuentran sinergias (1+1 es mayor que 2), y una forma de convertir los círculos viciosos en círculos virtuosos.
  • Con conocimientos y habilidades técnicas, que les capacitan para diseñar y poner en marcha soluciones prácticas y verdaderamente eficaces.
    Suelen ser soluciones que aprovechan la nueva Economía Colaborativa, con plataformas digitales que ayudan a los ciudadanos a colaborar entre sí (librándose del individualismo, y del consumismo brutal), para reutilizar y aprovechar mejor sus bienes y recursos infrautilizados (como habitaciones vacías, o asientos libres en los coches).

 

No nos engañemos:

¡No salvarás el mundo cambiando de coche, ni vendrá ningún héroe que salve el planeta por ti!

Solucionar los problemas está en tus manos.
Solo necesitas un poco de tecnología, que te ayude a hacer un gesto diario
.

Lo que necesitamos son herramientas tecnológicas, que ayuden a la mayoría de nosotros a no despilfarrar.

La única solución es que muchos ciudadanos ahorremos un poco cada día, siendo más eficientes y sostenibles:
Consumiendo menos energía, aprovechando mejor los medios de transporte, usando más eficazmente el espacio urbano…

Y (por qué no) aprovechando también esa mayor eficiencia en nuestro propio beneficio individual:
Para ahorrarnos tiempo de desplazamiento y gastos de transporte en nuestros viajes cotidianos (los de ir al trabajo, estudios, o de vuelta a casa, que se concentran en la hora punta del tráfico en la ciudad).

 

Concretemos el camino a seguir, en un ejemplo:

Si cierto número de personas de tu ciudad, os coordináis para compartir los viajes en coche al trabajo (con ayuda de una aplicación de móvil que presenta a los que vais en la misma dirección), podéis dejar de emitir hasta 1.000.000 de toneladas de CO2 al año.

¡Y, además, ahorraros del 50 al 75% de vuestros gastos!

www.DedoCar.org

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Una solución, y tres críticas a los responsables de organizar la movilidad urbana

A paso de tortuga

Empezamos por mencionar lo que, a nuestro juicio, no están haciendo bien los que gestionan nuestra movilidad en las ciudades:

  1. No fomentar las soluciones del siglo XXI
  2. Poner el carro delante de los bueyes.
  3. Imponer a los ciudadanos alternativas con sesgo ideológico, en vez de ofrecerles las soluciones más eficaces

Hay soluciones nuevas

La bicicleta se usaba mucho para ir al trabajo en la China de Mao, y el metro cumple 100 años. Pero ahora hay formas mejores para moverse, basadas en tecnología. Hay Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS), que aprovechan que todos llevamos en el bolsillo un móvil con una increíble capacidad de procesamiento y que nos mantiene siempre comunicados.

Dad una buena alternativa, antes de restringir la movilidad

Todos queremos aire más limpio, una ciudad más humana y con menos coches.

Pero no se puede empezar por quitar carriles al tráfico, o te saldrá el tiro por la culata (porque solo conseguirás aumentar los atascos, en los que los vehículos contaminan un 80% más de lo normal).
Antes de eso, tienes que reconocer que hay a mucha gente que necesita moverse por la ciudad todos los días y que, conforme la ciudad crece, cada vez depende más del coche, porque tiene el trabajo más lejos de casa, y ciertos medios de transporte, que son ideales en el centro, dejan de ser la mejor opción para ellos.

Luego, tienes que facilitar a estas personas una alternativa más eficiente que ir cada uno en su propio coche.

Cuando ya hemos identificado que el principal problema son los desplazamientos cotidianos en vehículos de baja ocupación (En cristiano: Ir al trabajo cada uno solo en su propio coche),

¿Qué es mejor hacer?

A.- Prohibir circular a estos vehículos (y que la gente se las apañe como pueda).

B.- Aumentar la ocupación (ayudar a llevar la misma gente en menos coches).

En demasiadas ocasiones, vemos que esta decisión se toma sin pensar en el ciudadano, exhibiendo un comportamiento autoritario, y guiado más por la ideología del gobernante que en criterios de eficacia de las distintas soluciones posibles.

La forma más eficaz de quitar coches de la circulación, es ayudar a los ciudadanos a compartir los asientos libres de sus coches particulares, para que cientos de miles de ellos ya no tengan que mover cada uno el suyo, y puedan ir al trabajo en menos coches.

No nos engañemos.

Nadie cambiará su modo de transporte para perder más tiempo en ir al trabajo todos los días (como con las propuestas que ahora están de moda: Dejar de ir en coche para ir en transporte público, o en bicicleta).

Y si les obligas, enfrentarás a la gente, y te echarán del cargo porque los perjudicados votarán a otro.

Pero ayudar a la gente a cambiar de hábitos no es imposible.

Solo hay que ofrecerles una forma nueva de moverse, que sea más ventajosa.

Ahí van dos, que muchísima gente podrá aprovechar:

  • Comparte tu viaje en coche como conductor:
    Si mientras vas al trabajo, llevas en los asientos libres de tu coche, a algunas personas que te caen de camino, ahorrarás más del 50% de los gastos del viaje.
    Ahora estás tirando el dinero, porque desperdicias cuatro asientos libres cada vez (y entre todos, sumamos 4.000.000 al día en Madrid). Mientras que en hora punta, hay mucha gente como tu yendo al trabajo, que compartiría sus viajes para ahorrar (6 de cada 10).
  • Cámbiate a ir de pasajero:
    Mejor aún.
    Si, en vez de ir en tu propio coche, dejas que te lleve en el suyo alguien que va en la misma dirección, ahorras lo mismo y ya no tienes que aparcar, ni que conducir en el atasco, ni necesitas mover tu coche todos los días.
    Ahora puedes ir con la comodidad y rapidez de un “coche con chofer”, a precio de autobús.

Para hacer realidad el sueño de una movilidad más eficiente y sostenible en la ciudad, aprovechando la mejor oportunidad que tenemos (nuestros asientos libres y las ganas de la gente de compartirlos) ¿Qué es lo que nos falta?

  1. Integrar a todos esos conductores y pasajeros que quieren compartir sus viajes, en una plataforma que les coordine y les ayude a ahorrar.
  2. Darles una aplicación de móvil, que se lo ponga muy fácil, porque vaya diciendo al conductor a lo largo del camino a quién puede llevar; Y diga al pasajero cuál es el primer coche que pasa en su misma dirección con asientos libres.

La app. te propone el primer conductor compatible
La app. te propone el primer conductor compatible

En DedoCar ya estamos trabajando en ello.

Y esperamos que mucha gente se sume para vivir mejor en la ciudad, ahorrando tiempo y dinero, y con menos problemas de contaminación, aparcamiento y tráfico.

¡Difunde el proyecto en redes sociales, y apúntate a compartir coche al trabajo con nuestra nueva app!

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CÓMO EVOLUCIONAR EL MODELO BLABLACAR, GRACIAS A UNA APLICACIÓN DE AUTO-STOP EN EL MÓVIL, PARA MITIGAR LOS PROBLEMAS DE LA CIUDAD Y AHORRAR, COMPARTIENDO COCHE AL TRABAJO A DIARIO.

Resumen:

Una ciudad del tamaño de Madrid, actualmente desperdicia más de cuatro millones de asientos libres al día, porque cuatro de cada cinco coches solo llevan al conductor.
El problema se agrava debido a que la mayoría de estos desplazamientos son al trabajo y de vuelta a casa, por lo que se producen en hora punta; provocando atascos de tráfico en los que el coche contamina un 80% más.

El 60% de estos conductores solitarios desearían compartir coche a diario, para ahorrar tiempo y gastos; pero no conocen a los otros que van en su misma dirección.
Compartir esta multitud de viajes, llevando la misma gente en menos coches, y quitando vehículos del tráfico en hora punta, supone una increíble oportunidad para reducir los principales problemas de las ciudades, que están relacionados con la movilidad: Contaminación del aire (hasta un millón de Toneladas de CO2 menos, por ciudad y año), consumo de energía, atascos de tráfico, dificultades de aparcamiento y carestía del transporte.

Analizando los sistemas tradicionales de compartir viajes en coche (el CarPooling y el Auto-Stop), junto al reciente modelo de éxito de BlablaCar, esta ponencia define las principales características de una segunda generación de plataformas de “ride-sharing”, adaptada al entorno urbano y basada en una aplicación de smartphone que localizará sobre la marcha los trayectos compatibles de pasajeros y conductores, y les ayudará en tiempo real a compartir sus viajes y a repartirse los gastos.

Palabras clave:

compartir coche viaje trabajo ahorrar gasto atasco tráfico aparcamiento contaminación

Introducción

En una ciudad inteligente, hay una gran oportunidad de mejorar la movilidad urbana. Por ejemplo, en los coches que se mueven por Madrid, actualmente se desperdician unos cuatro millones de asientos libres al día.
Un uso tan poco eficiente de los coches, es la verdadera causa que provoca los principales problemas que sufren los habitantes de las grandes ciudades (contaminación, carestía del transporte, atascos de tráfico, problemas de aparcamiento, y hasta conduce al cambio climático).

Al compartir coche en los viajes al trabajo, se estima que el número de vehículos retirados de la circulación en una ciudad del tamaño de Madrid podrían ahorrar directamente 330.000 toneladas de emisiones de CO2 al año; pudiendo llegar a 1.000.000 de toneladas al contar los efectos indirectos, por la reducción de atascos de tráfico y por dejar de dar vueltas buscando aparcamiento.

El Proyecto

Se pretende ayudar a millones de personas que han de desplazarse por la ciudad en hora punta, para que puedan compartir sus coches durante los viajes al trabajo, aprovechando mejor un valioso recurso: los asientos libres que actualmente se desperdician.

Con la ayuda de una nueva herramienta tecnológica (una aplicación de smartphone) se pueden aplicar a la movilidad urbana los beneficios de la economía colaborativa, gracias a integrar en una plataforma de “ride-sharing” un procedimiento innovador, que va localizando las personas que tienen trayectos coincidentes con el recorrido del conductor, y les ayuda a compartir los gastos del viaje.

Así, además de los medios de transporte tradicionales, el ciudadano dispondrá de dos nuevos modos de movilidad urbana, de gran eficiencia, economía y sostenibilidad:

  • Podrá ir como el conductor que ofrece los asientos libres de su coche para llevar a otras personas que van en la misma dirección, y así compartir con ellas los gastos del viaje, y ahorrarse hasta el 75% del dinero que antes tiraba al ir en solitario.
  • O podrá ir como el pasajero que (en vez de ser esclavo de mantener su propio coche, y de moverlo cada día), prefiere que sea otro quien le lleve, y así disfruta del mismo ahorro, más la comodidad añadida de ir en un coche con chofer.

Demo Mejor que Blablacar 2
Figura 1. Simulador de ahorro de gastos, combustible y contaminación, al compartir coche durante el recorrido al trabajo.

 

Material y métodos

¿Cómo diseñar una plataforma de RideSharing urbano?

Cuando se trata de resolver los problemas de movilidad de las ciudades, ayudando a millones de personas que sufren dificultades para ir al trabajo y volver a casa cada día, y promoviendo en ellas un cambio de hábitos hacia nuevos modos de movilidad colaborativa, se ha de aprovechar la experiencia de quienes llevan años compartiendo sus desplazamientos diarios a lugares con gran concentración de trabajadores, como Las Tablas, en Madrid.

Se trata de construir una plataforma informática que ayude a compartir ágilmente los viajes al trabajo, ofreciendo a los viajeros urbanos un servicio de coordinación, mediante una aplicación móvil que presente en el acto a los pasajeros y conductores que son compatibles, porque se dan coincidencias parciales de trayectos entre ellos.

Para el diseño de esta plataforma y esta app, se deben también aprovechar las ventajas de los diferentes sistemas conocidos hasta ahora (como el CarPooling tradicional, el Auto-Stop y el propio BlablaCar), y a la vez mejorar sus respectivos puntos débiles:

Mejorando el CarPooling tradicional

El CarPooling fue fomentado en los Estados Unidos de América durante la Segunda Guerra Mundial, para ahorrar el combustible que se necesitaba en el frente; y después cayó en desuso.

Se basa en que un grupo de personas se reúnen en un mismo sitio (como una parada de autobús en una zona residencial) y viajan en un solo coche, para llegar todas juntas a un punto de destino común (como una fábrica).

Las mejoras que precisaría este sistema para generalizarse con éxito son:

  • No necesitar que tu vecino sea también tu compañero de trabajo

Numerosos intentos en empresas y universidades han fracasado por ese motivo: exigir dos condiciones simultáneas que son difíciles de cumplir: que los viajeros vivan cerca y trabajen cerca.

Un sistema que consiga que el coche pueda ir recogiendo y entregando pasajeros durante todo su recorrido, multiplicará las probabilidades de encontrar compañeros de viaje compatibles, puesto que no impone a los viajeros la limitación de tener que ser a la vez vecinos y compañeros de trabajo.

  • No obligar a compromisos

La experiencia demuestra que muchas personas no comparten sus viajes por miedo al compromiso.

Sería deseable evitar que una persona que lleve al trabajo a otra un día, contraiga la obligación de llevarte todos los días, ni que tampoco esté obligada a quedar con ella de nuevo por la tarde para llevarla de vuelta a casa.

Las personas no siempre llegamos a tiempo y tampoco nos gusta esperar a alguien que se retrase (o que quizá hoy no venga).

Ahora que todos llevamos un smartphone en el bolsillo, sería preferible que una app dijera en cada ocasión al pasajero cuál es el primer coche que pasa y le puede llevar, y que dijera al conductor donde están los pasajeros que esperan a su paso, y a los que puede llevar mientras sigue de camino a su trabajo.

Mejorando el Auto-Stop

El auto-stop tuvo su auge coincidiendo con el movimiento hippie de la década de los 60. Una persona con pocos recursos económicos que deseaba viajar a otra ciudad, se colocaba junto a la carretera, haciendo a los conductores que pasaban por allí un gesto moviendo la mano con el pulgar hacia arriba (el gesto de “ir a dedo”), con la esperanza de que algún conductor que llevara asientos libres, parara para preguntarle adonde iba, y pudiera llevarle, o al menos acercarle una parte de la ruta.

Lo más aprovechable de este sistema es su agilidad. Pero un auto-stop del siglo XXI precisaría las siguientes reformas:

  • Que el coche no tenga que parar a preguntar a dónde va el otro

La aplicación de smartphone para compartir asientos libres, solo propondrá a un viajero cierto compañero, cuando sabe que ambos tienen trayectos compatibles.

  • No llevar a desconocidos, ni montar con desconocidos.

Todos los usuarios estarán registrados en la plataforma y habrá un sistema de reputación online basado en las recomendaciones de los compañeros de viajes anteriores. Un viajero podrá ver la fotografía y la reputación del compañero de viaje que le propone la app, de forma que podrá elegir con quién va.

  • Todos contribuyen a los gastos del viaje

La plataforma irá calculando la parte de gastos que corresponde a cada pasajero que lleva el coche (según su uso compartido) y, una vez terminado el viaje, recolectará el importe correspondiente a cada uno, por la división de gastos entre ellos, y se lo reembolsará automáticamente al conductor; con una comodidad total para los viajeros.

Mejorando el propio BlablaCar

Actualmente, BlablaCar es el referente mundial de una plataforma de compartir viajes en coche para ahorrar gastos, y ya ha demostrado en toda Europa las ventajas de aplicar la economía colaborativa a los viajes.
Sin embargo, su modelo de servicio está diseñado para organizar solamente viajes interurbanos y que sean programados con cierta antelación, y requeriría demasiado esfuerzo para unos viajeros que lo usaran a diario.

Esta plataforma permite que los usuarios publiquen los viajes que desean hacer en el futuro, o que busquen alguien que haya publicado un viaje similar al suyo. Su motor de búsqueda detecta conductores y pasajeros que tienen en común tres características muy básicas: la misma ciudad de origen, la misma ciudad de destino y la misma fecha de viaje. Pero luego los usuarios han de ponerse en contacto entre sí para negociar el resto de condiciones del viaje (la hora y el lugar de salida, el precio de cada asiento, el lugar de entrega en destino, etc.)

Para resolver los problemas de las ciudades, habría que evolucionar este modelo con ciertas mejoras:

  • Organizar los viajes compartidos al trabajo con más agilidad.

Una forma de organizar los viajes que obliga a negociarlos con cierta antelación, es adecuada para ir de fin de semana a otra ciudad; pero no se ajusta a las necesidades de unos viajes mucho más cortos y frecuentes, como los recorridos diarios por la ciudad para ir al trabajo y de vuelta a casa. Los viajes urbanos requieren de un procedimiento mucho más ágil, aprovechando una serie de avances tecnológicos para que la plataforma sea capaz de organizarlos en tiempo real, presentando en el acto a los compañeros de viaje ideales; de modo que el usuario tan solo tenga que aceptar una propuesta para compartir coche inmediatamente.

  • Un reparto más equitativo de los costes del viaje.

En lugar de que sea el conductor el que fije el precio que quiere cobrar por cada asiento, es preferible que la plataforma tenga establecido un coste por cada kilómetro recorrido, y que lo divida equitativamente entre el número total de ocupantes del coche (conductor incluido). De esta forma, cuantas más personas compartan el viaje, de mayor ahorro se beneficiarán todas ellas, y se garantizará que el conductor nunca pueda llegar a ganar dinero, sino que tan solo recupere la mayor parte posible de esos gastos que ha pagado por adelantado.

Resultados

Los síntomas (problemas percibidos):

Los que percibimos como nuestros principales problemas en las ciudades son:

  • La contaminación del aire que respiramos

La mayoría de las grandes ciudades incumplen la normativa europea, cada vez que se dan condiciones meteorológicas anticiclónicas que evitan la dispersión de los contaminantes.

  • Los atascos de tráfico que se forman en la hora punta

En ellos, no solo se tarda tres o cuatro veces más tiempo de lo normal, sino que los coches contaminan un 80% más [1].

  • Los problemas de falta de espacio por el aparcamiento

Hay demasiados coches en busca de un sitio para aparcar en el centro de la ciudad y en los lugares de trabajo.

  • La carestía del transporte.

Es la 3ª partida en los presupuestos familiares (tras la vivienda, y casi con el mismo importe que la alimentación).

Con la movilidad actual, la ciudad no es inteligente.

Cuando vemos los problemas de la ciudad en su conjunto, entendemos cómo están relacionados entre sí y detectamos que existe una causa común que provoca todos ellos: La poca eficiencia en el uso de coches particulares.

La ocupación media de los coches que se mueven por Madrid, es tan solo de 1,1 ocupantes por vehículo. Mientras la mayoría de los coches tienen cinco plazas, 4/5 de ellos solo llevan al conductor, y desaprovechan cuatro asientos libres en cada viaje, con lo que en cada una de nuestras grandes ciudades, se están desperdiciando más de 4.000.000 de asientos libres al día. Para dar idea de la magnitud de este despilfarro de recursos, se desperdician más asientos libres que personas van en metro y autobús juntos.

Discusión

Análisis y diagnóstico (causas y soluciones)

Para hacer un diagnóstico correcto, entendamos que los problemas de la ciudad no son individuales, sino que en realidad son síntomas de un mal común:

  • El tiempo perdido en desplazamientos, es lo que determina el modo de transporte que eligen las personas.

Las ciudades son cada vez más grandes y, a medida que aumentan las distancias a recorrer para ir al trabajo, las personas dejan de poder ir andando (o en bicicleta), aumentan sus dificultades para tener una buena combinación en transporte público, aumentan sus tiempos de desplazamiento y muchas sienten que “no les queda mas remedio” que ir al trabajo en coche y, desgraciadamente, ir en coche se suele traducir en ir cada uno en el suyo.

  • La demanda de transporte se concentra en las horas punta, mientras que la oferta de plazas de los medios de transporte, y la capacidad de las vías de circulación, son prácticamente planas.

Millones de personas tienen que moverse todas a la vez, porque están obligadas a viajar en los horarios de entrada y salida del trabajo o de los estudios. A esas horas los medios de transporte se colapsan y las calles se saturan de vehículos.

Los servicios de taxi (aunque ahora se los llame con una app) o los vehículos de alquiler (aunque sea por horas), no resolverán estos problemas, por dos motivos: Nunca habrá suficientes para la hora punta (o estarían ociosos el resto del tiempo, perdiendo dinero). Y los trabajadores no pueden permitirse pagarlos dos veces al día.

 

 

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Figura 2. Distribución de la demanda y oferta de transporte).

 

  • Demasiados coches que llevan una sola persona, multiplican los problemas y, al final, todo repercute sobre la contaminación.

Cuatro personas que van cada una en un coche, tienen el efecto directo de contaminar cuatro veces más que si compartieran los asientos libres de uno solo.

Demasiados coches infrautilizados, llevando al trabajo a un solo ocupante, tienen el efecto indirecto de superar la capacidad de las vías de circulación, colapsándolas y provocando los habituales atascos de tráfico de la hora punta, en los que cada coche contamina un 80% más de lo normal [1].

Las dificultades para aparcar un coche por cada viajero, causan otro efecto indirecto de hacerles contaminar dando vueltas a la espera de que quede libre una plaza de aparcamiento.

  • Compartir los asientos libres cambiará estos círculos viciosos, en virtuosos.

Justo en la hora punta, es cuando están disponibles la mayoría de los asientos libres de los coches. Aprovecharlos supondrá hacer aflorar una gran abundancia de plazas de transporte (que son gratuitas, porque se estaban desperdiciando). Son plazas que las personas podrán compartir, para no tener que ir al trabajo cada una en su propio coche.

  1. Compartiendo los asientos libres, se reduce el coste del transporte, consiguiendo ahorros de hasta el 75% para cada uno de los viajeros, lo que refuerza el hábito de segir compartiéndolos.
  2. Un coche compartido con tres pasajeros, consume y contamina la cuarta parte, porque dejan de moverse los coches de los tres pasajeros.
  3. Solo uno de cada varios viajeros necesita una plaza de aparcamiento, con lo que la encuentra sin dificultades, al no enfrentarse a la competencia de los coches de los pasajeros. Dejar de dar vueltas buscando aparcamiento también reduce el consumo y la contaminación.

Compartiendo un 15% de los coches (cada uno de los cuales pueden llevar entre 1 y 4 pasajeros más) se quitará del tráfico la cantidad de coches suficientes como para que no se alcance el punto de saturación de las vías urbanas en hora punta; con lo que ya no se producirá el atasco de tráfico que era habitual. Esto hará que, no solo los coches compartidos, sino también todos los coches en circulación, dejen de contaminar ese 80% adicional causado por el atasco de tráfico [1].

 

¿Cuantos coches hay que compartir b
Figura 3 Compartir evita atascos en hora punta.

 

Sumando todos estos efectos, se estima que en una ciudad como Madrid, compartir coche en los viajes al trabajo podría ahorrar entre 330.000 y 1.000.000 de Toneladas de emisiones de CO2 al año.

 

El tratamiento (aplicando el remedio) ¿Qué necesitamos?

Las encuestas [2] muestran que seis de cada diez españoles compartirían coche a diario para ahorrar. Sin embargo, la mayoría siguen tirando el dinero (al ir cada uno en su propio coche) y creando los problemas que ellos mismos acaban sufriendo.

¿Por qué ocurre esto? Porque no conocen a nadie que vaya en su misma dirección y que esté dispuesto a compartir los gastos del viaje, yendo al trabajo en un coche compartido, a pesar de que hay tantas personas moviéndose en hora punta, que existen gran cantidad de trayectos coincidentes y de oportunidades de ahorrar gastos y problemas.

Por lo tanto, es conveniente poner en marcha una plataforma de RideSharing urbano como la descrita en esta ponencia, dotada de una aplicación de smartphone que ponga muy fácil a estas personas compartir coche al trabajo a diario.

Conclusiones

Mientras que seis de cada diez españoles querrían compartir coche a diario para ahorrar, solo en los que circulan por Madrid ya se están desperdiciando 4.000.000 de asientos libres. Demasiadas personas van solas al trabajo, cada una en su propio coche, porque no conocen a otras con quienes podrían compartir su viaje, para ahorrarse hasta el 75% de los gastos (y los pasajeros, además, disfrutar la comodidad y rapidez de un coche con chofer, a precio de autobús).

Con una app de smartphone que diga en tiempo real a pasajeros y conductores quién más va en su misma dirección (y son muchos yendo a la vez al trabajo en hora punta) podremos quitar del tráfico cierta cantidad de coches superfluos, para dejar de emitir en cada ciudad del tamaño de Madrid entre trescientas treinta mil y un millón de Toneladas de CO2 al año; y acabar con los atascos de tráfico y con los problemas de aparcamiento y de falta de espacio; para que las personas vivamos mejor en unas ciudades con una movilidad más inteligente.

Referencias Bibliográficas

[1] How Much does Traffic Congestion Increase Fuel Consumption and Emissions? Applying a Fuel Consumption Model to the NGSIM Trajectory Data, Martin Treiber 2007

[2] IV estudio comparación online y ahorro Inteligente 2017 Rastreator

Destacado

Conclusiones prácticas para mejorar la movilidad en la Comunidad de Madrid

Complementando los datos de la Comunidad de Madrid sobre los desplazamientos residencia-trabajo, con datos de otras fuentes, como los obtenidos por Rastreator y DedoCar, proponemos una nueva forma de solucionar los problemas de muchos madrileños:

Ayudarles a ahorrar tiempo y gastos, compartiendo los asientos libres que desperdician sus coches.

En el Atlas de la movilidad residencia-trabajo, la Comunidad de Madrid publica datos muy interesantes sobre cómo nos movemos los madrileños en nuestros desplazamientos diarios para ir al trabajo y volver a casa. Es un estudio riguroso, del que remarcamos lo que más nos ha llamado la atención.

Casi nadie trabaja donde vive (Getafe)

Muy poca gente tiene la suerte de contar con un puesto de trabajo en su localidad de residencia (tan solo los representados en la zona marrón en el centro del gráfico, que en este caso es de Getafe). Por el contrario son muchos más los que han de salir de su municipio de residencia (los representados en las zonas azuladas), mientras que otros tantos entran en él para acceder a su puesto de trabajo (las zonas anaranjadas).

Desgraciadamente para la mayoría, casi nadie trabaja donde vive, y somos muchos los que nos vemos obligados a realizar desplazamientos considerables a diario.

Además de los desplazamientos en Madrid capital, hay muchísimas personas que se desplazan diariamente desde y hacia la periferia. Estos desplazamientos no solo afectan a municipios de toda la Comunidad de Madrid, sino que incluyen zonas de las provincias de Guadalajara y Toledo.

Nº Trabajadores por distancia

Naturalmente, quienes permanecen en su municipio, realizan desplazamientos más cortos que los que han de ir a otras localidades. Pero el caso es que unas 600.000 personas recorremos distancias que van desde los 10 a los 20 Km, en cada uno de nuestros viajes diarios (de ida al trabajo y vuelta).

Los datos oficiales acaban aquí. Nos indican la magnitud del problema, pero no nos permiten atisbar posibles soluciones. Para ello, necesitamos complementarlos con información procedente de otras fuentes.

En DedoCar hemos creado un formulario (Gracias, Google) con el que animamos a las propias personas interesadas en mejorar su movilidad, a indicarnos cuál es el motivo de su viaje, por qué medios se desplazan actualmente, y cuanto tiempo pierden cada día, Este pequeño estudio casero no tiene ni el tamaño muestral, ni el rigor científico de las encuestas y los datos oficiales; pero va mucho más «al grano» y nos permite obtener conclusiones interesantes, que apuntan hacia una posible solución para mejorar le eficiencia de nuestros desplazamientos y reducir nuestros actuales problemas.

¿Qué hemos descubierto?

Motivo del viaje 2

Como era previsible, la inmensa mayoría de sus desplazamientos son por motivos de trabajo, seguidos por los estudios.

Cuanto tardas 2

Más de la mitad de las personas que han colaborado, pierden más de una hora al día en sus desplazamientos.

Combinando el medio de transporte, con el tiempo empleado; resulta que más del 60% de los que van en coche tardan menos de 1 hora; mientras que el 80% de los que encadenan varios medios de transporte público tardan más de 1 hora.

Esto explicaría por qué tantas personas utilizan el coche en sus desplazamientos.

Como vas 2

Más de la mitad utilizan los distintos medios de transporte público, pero el medio de transporte más usado es el coche particular, resultado que un 37% de estas personas van solas en su propio coche.

Este dato, confirmado porque el Ayuntamiento de Madrid en su Plan de Movilidad Urbana Sostenible, estima que la ocupación media de los coches está entre 1,1 y 1,2 personas por coche (4 de cada 5 solo llevan al conductor),  es extraordinariamente relevante para la búsqueda de soluciones.

Puesto que la mayoría de los coches son de cinco plazas, estaríamos hablando de que los coches que circulan por Madrid desperdician entre cuatro y ocho millones de asientos libres al día. Para tener una idea de la magnitud de este despilfarro, contaremos las personas transportadas en metro y autobús urbano, y veremos que tan solo suman tres millones y medio.

¿Podríamos aprovechar esta multitud de asientos libres para llevar a otras personas (además del conductor), y mover menos coches?

Creemos que definitivamente sí, por cuatro motivos:

  • Hay corredores bien definidos, que recogen la mayoría de los desplazamientos entre los distintos municipios.

Hay decenas de miles de personas yendo en la misma dirección, y muchos de ellos van uno detrás de otro, cada uno en su propio coche, aunque podrían compartir asientos libres, para no tener que mover tantos coches al día.

Flujos Intermunicipales

  • Por la distribución horaria de los desplazamientos.

La mayoría de los desplazamientos se producen en las horas de entrar y salir del trabajo, que es cuando más problemas tenemos todos para movernos.

Realmente necesitamos aprovechar mejor los medios disponibles, porque en hora punta la demanda supera la capacidad de las vías de circulación y la de los medios de transporte. Es cuando las carreteras se colapsan con los habituales atascos de tráfico. También faltan plazas en los medios de transporte colectivo, y faltan taxis o vehículos de alquiler. Al tratarse de una demanda muy irregular, resultaría anti-económico poner más medios, porque durante el resto del día estarían vacantes o circularían infrautilizados.

La paradoja es que, en los momentos en que más personas tienen necesidad de moverse, es justo cuando más asientos libres de coche estarían disponibles para compartir, y actualmente se están desperdiciando.

  • Por el auge de la economía colaborativa.

Muchas personas están deseando compartir coche para ahorrarse gastos y problemas.

Desde hace años, hay estudios que lo indican, como los del Real Automóvil Club de Cataluña sobre el tráfico en los corredores de acceso a Barcelona (que entrevistaban a pie de calle a los conductores víctimas de atascos de tráfico), o la más reciente encuesta de Rastreator (de Noviembre de 2017) que indica que «seis de cada diez españoles compartiría coche a diario para ahorrar».

  • Porque la tecnología ahora lo permite

En pleno siglo XXI prácticamente todos llevamos un teléfono inteligente, y proliferan las aplicaciones de móvil para los más variados propósitos.

Ya existen plataformas tecnológicas como BlablaCar, que ayudan a compartir coche en desplazamientos interurbanos más o menos esporádicos. Solo necesitamos adaptarlas para que nos ayuden a optimizar nuestros recorridos urbanos habituales para ir al trabajo

Si la solución es tan evidente, ¿por qué no se están compartiendo ya los viajes al trabajo?

Como hemos visto, se dan todas las condiciones para ello, salvo una:

Las personas que podrían compartir sus viajes al trabajo, no se conocen entre sí.

Vemos mucha gente que se mueve a la vez que nosotros, pero no sabemos a donde va cada uno. Muchos queremos compartir nuestros viajes, pero nos falta un medio de coordinación.

Por eso, en DedoCar estamos creando una app que nos pone muy fácil compartir los viajes al trabajo, presentando mutuamente al pasajero y al conductor que llevan (aproximadamente) el mismo camino, guiando al conductor a donde puede recoger y entregar a cada uno de los pasajeros con que llenar sus asientos libres, mientras va de camino al trabajo (o de vuelta a casa), y repartiendo equitativamente entre ellos los gastos del viaje (cuantos más van juntos, más ahorra cada uno de ellos).

En resumen:

En el propio problema (usar demasiados coches infrautilizados para llevar a los que no quieren perder tanto tiempo en ir al trabajo), podría estar la solución (aprovechar los asientos libres para llevar a los que van en la misma dirección, compartiendo sus viajes para mover menos coches).

Solo nos falta un medio de coordinación de viajeros, como una app en los teléfonos móviles de los pasajeros y los conductores, que les indique quienes son compatibles para ir juntos en un solo coche.

Aprovechando mejor los medios disponibles, y dejando de ir cada uno en su propio coche, no solo ahorraremos tiempo y  gastos de viaje, sino que evitaremos problemas de aparcamiento, contaminación y atascos de tráfico, y todos viviremos mejor en la ciudad.

La muerte de la «prima verde» (o Green Premium)

Hasta ahora nos solían decir que, para «salvar el mundo», teníamos que cambiarnos a comprar productos ecológicos que eran más caros, o que teníamos que pagar más impuestos, o barbaridades como que todos teníamos que tirar inmediatamente a la chatarra nuestros coches y comprarnos otros nuevos que fueran eléctricos.
Era el concepto del Green Premium: Que los productos sostenibles son inevitablemente más caros. Y que todos teníamos que sacrificarnos por el bien común (aunque algunos hicieran buenos negocios con ello).

Pero ese concepto ha muerto. Porque en realidad, hacer las cosas de forma más eficiente (logrando los mismos resultados pero consumiendo menos recursos), también es más sostenible, y además resulta más económico (no más caro).

En muchas ocasiones basta con aprovechar mejor los recursos que ya tenemos infrautilizados, para conseguir mejores resultados. Y sin necesidad de invertir grandes sumas; Sino, todo lo contrario, ahorrando.

Por ejemplo:
No salvaremos el mundo cambiando todos los coches para que sean eléctricos, si luego vamos a seguir yendo a trabajar cada uno en el suyo (tirando el dinero y consumiendo y contaminando más de la cuenta, al desperdiciar 4 asientos libres por viaje).
Porque un coche nuevo cuesta mucho. Y fabricarlo consume mucha energía y materias primas, contaminando el equivalente a recorrer unos 60.000km (o unos 75.000 si fuera eléctrico). Y luego, está por ver si esa contaminación inicial se amortizará o no, dependiendo del uso, y teniendo en cuenta la diferencia real de emisiones entre el coche nuevo y el viejo. Probablemente no, si no le vas a hacer al coche muchos kilómetros al año, y si vas a recargar la bateria por la noche (cuando ya no hay sol, y la proporción de energía renovable en la red eléctrica no llega al 40%)

Es mucho más inteligente facilitar que podamos movernos más gente en menos coches.
Sobre todo para ir a trabajar en hora punta, cuando somos tantos moviéndonos a la vez, que las nuevas aplicaciones de «carpooling» encuentran grupos de varios que vamos en la misma dirección, y nos ayudan a ir juntos en un solo coche, para dividirnos entre varios el coste del viaje y que cada uno se ahorre más de la mitad (en cuanto sube al coche el primer pasajero), en vez de tener que invertir decenas de miles de Euros cada uno en cambiar de coche.

Con las nuevas apps de compartir coche para ir a trabajar de 2ª generación, como DedoCar.org, saber con quién puedes ir ahora mismo resulta tan fácil como pulsar un botón:

  • «Salgo ya» para ofrecer los asientos libres de tu coche y llevar a los que están listos para ir en tu misma dirección, sin desviarte de tu ruta.
  • «Listo para recoger» para compartir el coste del viaje con alguno de los conductores que ya te han llevado otras veces, o con uno nuevo que también te puede llevar, si hoy pasara antes por tu punto de recogida.

3 major advantages of carpooling (even for public transport) that urban mobility planners do not take into account.

There are three very important advantages of carpooling, that aren’t usually taken into consideration by transport planners:


1.- The hourly distribution of most of our trips.

2.- The huge amount of the new capacity brought in by carpooling.

3.- The door to door advantage of carpooling.


1 Hourly distribution of travels


Traffic jams and public transport congestion doesn’t happen all day long. But this only happens at the peak times, when most of us have to go at about the same time to work, and then back home.

Because at that time there is such a high peak on transport seats demand (even bigger than 15 tone buses can cope with). And we also try to put on the roads and city streets some more vehicles than roads can admit without collapsing (just because most of them are underutilized and waste 4 empty seats per trip).

Taking this hourly distribution into consideration, we can see that carpooling is not an enemy nor competition of public transportation, but an ally.
Because carpooling is easy only at peak hour (when there is such a rush of people demanding transportation). Due to so many people moving at the same time in all directions, only then new carpooling apps can almost always find several of them going in the same direction, and being compatible to go together.

These circumstances don’t happen all day long, and the rest of the day public transport will keep the current number of travellers.

Only the excess demand during peak hours will be removed from public transport, which causes congestion and poor service at those times.

Don’t be afraid. Carpooling will not steal customers to public transit but at peak time, when it is saturated and does not cope for the peak of transport demand.

So, with the aid of carpooling buses will no longer need to be that big, and fleets could be dimensioned for a smoother hourly demand (a flatter curve, without the former peaks at the times to go to work and back home). This way, new smaller buses will be efficient, economical to operate and sustainable all day long (and not only at peak time, when people complain because they are saturated).

And such former big buses will no longer go round and round wasting so many empty seats for many more hours during the rest of the day.

2 The huge amount of the new capacity brought in by carpooling.

The huge amount of the new capacity brought in by carpooling has the ability to convert millions of wasted empty car seats into new collective transportation seats, just when they are most needed.

So much, that by carrying the same people in half the number of cars, finally no BUS nor HOV lanes will be required.

Statistics tell us that cars circulating in any major city are currently wasting more vacant seats than commuters on the subway and buses combined.
Each car that shares its four free seats while its driver is commuting to work has the potential to take four other cars out of traffic (those of those who switch to riding as passengers, even if only to share expenses and save more than half, or to avoid parking problems at work, or to collectively reduce traffic jams and pollution).
Furthermore, most of these free seats will be available precisely when they are most needed (during rush hour, when most of us need to get to and from work).

Surveys (except for the one I know of in my country) agree in their conclusions: «6 out of 10 Spaniards would share a car daily to save money.» And data from those interested in riding as passengers in the car of a driver who offers free seats in their car and is traveling in the same direction indicates that the average occupancy of these vehicles will be three people per trip, achieving cost savings of over 50%.

This is so true that it is estimated that sharing between 15 and 20% of the number of cars (which currently carry only the driver) will be enough to end rush-hour traffic jams, or at least greatly reduce the problem they pose.

And the effects on pollution are cumulative: In addition to the same number of people travelling in fewer cars, there are also other indirect effects, such as fewer turns looking for parking, and preventing vehicles stuck in rush-hour traffic jams from consuming and polluting up to 80% more than normal (according to studies by Dr. Martin Treiber of the University of Dresden).
Taking all these effects into account, it is estimated that, thanks to carpooling, a large city the size of Madrid could reduce its CO2 emissions by up to one million tons per year.

The appropriateness of implementing bus lanes or high-occupancy vehicle lanes is a controversial debate.
Some advocate introducing them (in the vain hope that by slowing down private cars, people will switch to public transportation, and without considering that public transportation is already overcrowded during rush hour).
But these dedicated lanes are typically created by taking away a lane from most vehicles, which ends up worsening rush-hour traffic jams.

However, the reduction in car traffic achieved with carpooling is such that traffic automatically flows smoothly for all vehicles (even buses), making dedicated lanes unnecessary. And even less so for these to be separated by barricades, which causes significant damage if the planner fails to correctly design the necessary layout (which, moreover, often varies greatly depending on the time of day, and even the day of the week, or the season).

3 The door to door advantage of carpooling.

Photo by mentatdgt on Pexels.com

No matter how hard we try, we will never achieve a voluntary transfer of travellers from cars to public transport (unless dogmatists biased by certain ideologically preconceived solutions force them to do so against their will). Because people will only switch to a mode that offers them advantages, such as reduced travel time or greater convenience.
Experiences like the one in Tallinn show that it’s not enough to simply give away the cost of a public transport ticket, because our main concern isn’t the cost (but the time lost on the journey).
People will never switch from driving to public transport, or cycling, simply because it would take longer.

Public transport is based on the concept of lines.

So, everyone who isn’t lucky enough to have their home and work on the same line will have to make transfers, and this (coupled with the frequent stops public transport makes to pick up and drop off passengers) will inevitably make them take longer.

It takes even up to three or four times longer than if they could go directly from door to door, as happens when we travel in our private cars.

However, the magic of carpooling is that many more people can travel quickly and comfortably by car, without each having to take their own car; instead, they can take advantage of the vacant seats that used to be wasted by other cars travelling in the same direction.
Many more travellers can enjoy going virtually door-to-door (without wasting time transferring between public transportation lines), but in far fewer cars than before, and with efficiency and sustainability similar to those of public transportation (because more people travel in fewer cars). Besides, they can save more than half of the costs, as several travellers share the lower costs of moving a single car.

Las 3 grandes ventajas de compartir coche para ir a trabajar, que no tienen en cuenta los que planifican el transporte en nuestras ciudades.

Gracias a las nuevas aplicaciones de «carpooling», aprovechar asientos libres y compartir coche para ir a trabajar puede traernos tres grandes ventajas, que no suelen tener en cuenta quienes planifican el transporte en nuestras ciudades.

1.- La concentración horaria de la mayoría de nuestros viajes.
2.- La enorme capacidad que aporta el coche compartido.
3.- La ventaja de compartir coche de puerta a puerta.

1 La concentración horaria de los viajes

Los atascos de tráfico de las ciudades, y la congestión del transporte público, no ocurren durante todo el día. Sino sólo en las horas punta, cuando la mayoría tenemos que ir al trabajo y luego volver a casa casi a la vez.
Porque en ese momento hay un gran pico de demanda de plazas de transporte (más de la que puede dar abasto el transporte público, incluso con enormes autobuses de 15 toneladas). Además, intentamos poner en circulación más vehículos de los que las calles y carreteras pueden admitir sin atascarse (porque movemos muchos más coches de los necesarios, ya que van infrautilizados y la mayoría desperdician cuatro asientos libres por viaje).

Teniendo en cuenta la distribución horaria de la demanda, podemos ver que compartir asientos libres de coche no es un enemigo ni una competencia del transporte público, sino un aliado y un complemento.

Compartir asientos libres de coche es un aliado del transporte público


Porque compartir nuestros viajes en coche es fácil en las horas punta (cuando somos tantos necesitando transporte). Debido a la gran cantidad de personas que nos desplazamos simultáneamente en todas direcciones, en esos momentos las nuevas aplicaciones de compartir coche para ir a trabajar pueden encontrar fácilmente a varias personas que vamos en la misma dirección y decirnos quienes somos compatibles, para ayudarnos a ir juntos.
Pero estas circunstancias no se dan durante todo el día, sino sólo en las horas punta.

Por eso, el carpooling sólo eliminará el exceso de demanda del transporte público en las horas punta, que es lo que causa su congestión y prestar un servicio deficiente en esos momentos. Y el resto del día el transporte público mantendrá el número actual de viajeros.

No se preocupen en las Empresas Municipales de Transporte. El coche compartido no robará clientes al transporte público, salvo en hora punta, cuando está saturado y no da abasto a los grandes picos de la demanda.

Por lo tanto, con la ayuda del coche compartido, los autobuses ya no necesitarán ser tan grandes, y las flotas podrían redimensionarse para una demanda horaria más uniforme (una curva más plana, sin los picos anteriores al ir al trabajo y volver a casa). De esta manera, unos nuevos autobuses más pequeños serán eficientes, económicos y sostenibles durante todo el día (y no solo en hora punta, cuando la gente se queja de que van saturados). Y esos antiguos autobuses tan grandes ya no seguirán dando vueltas y vueltas, mientras desperdician tantos asientos vacíos durante muchas más horas durante el resto del día.

Por cierto, que tampoco se preocupen los taxistas ni las empresas de CarSharing; El carpooling tampoco es su competencia directa: Porque los trabajadores no nos podemos permitir tomar dos taxis al día (ni alquilar dos coches por minutos); Ni tampoco habrá nunca suficientes taxis ni coches de alquiler para llevarnos a todos a trabajar en hora punta (o el resto del día se lo pasarían ociosos perdiendo dinero, o peor aún, dando vueltas vacíos).

2 La enorme capacidad que aportan los asientos libres de los coches compartidos.

Compartir asientos libres de coche (para ir al trabajo en hora punta) tiene la capacidad de convertir los asientos libres que antes iban desperdiciados durante nuestros viajes habituales, en millones de nuevas plazas de transporte colectivo, justo cuando más se necesitan.
Tanto es así que, al transportar a las mismas personas en la mitad de coches, finalmente no se necesitarán carriles BUS, ni carriles VAO (para vehículos de alta ocupación).

Los datos estadísticos indican que en los coches que circulan en cualquier gran ciudad actualmente se desperdician más asientos libres que pasajeros llevan el metro y los autobuses juntos.
Cada coche que ofrece sus cuatro asientos libres mientras su conductor se desplaza al trabajo, tiene el potencial de sacar del tráfico a otros cuatro coches (los coches de quienes se cambian a ir como pasajeros, aunque solo sea para compartir gastos y ahorrarse más de la mitad, o para evitarse los problemas de aparcamiento en el trabajo, o para reducir entre todos los atascos de tráfico y la contaminación).
Además, la mayoría de estos asientos estarán disponibles precisamente cuando más se necesitan (en hora punta, cuando la mayoría tenemos que ir y volver del trabajo, se producen los atascos de tráfico, y el transporte público va congestionado).

Las encuestas (al menos las que conozco en España) coinciden en sus conclusiones: «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario para ahorrar».
Y los datos de quienes ya se interesan por viajar como pasajeros en el coche de un conductor que vaya en la misma dirección, indican que la ocupación media de estos vehículos aumentará a tres personas por viaje, consiguiendo un ahorro de costes de viaje superior al 60 %.

Tan cierto es esto, que se estima que compartir entre el 15 % y el 20 % de los coches que actualmente solo llevan al conductor, será suficiente para acabar con los atascos de tráfico de las horas punta, o al menos para reducir considerablemente el problema que suponen.

Compartir entre el 15 % y el 20 % de los coches acabará con los atascos de tráfico de las horas punta.

Y los efectos sobre la contaminación son acumulativos:
Además de quitar coches de la circulación directamente, porque iremos la misma gente en menos coches, también se suman otros dos efectos indirectos: Dar menos vueltas buscando aparcamiento (lo que también contamina), y evitar que los vehículos atrapados en los atascos de las horas punta consuman y contaminen hasta un 80 % más de lo normal (según estudios del Dr. Martin Treiber, de la Universidad de Dresde).
Teniendo en cuenta todos estos efectos combinados, se estima que gracias al coche compartido, una ciudad del tamaño de Madrid podría reducir las emisiones de CO2 hasta en un millón de toneladas al año.

La pertinencia de implementar carriles bus o carriles para vehículos de alta ocupación es un debate controvertido:
Algunos abogan por su implantación (con la vana esperanza de que, al entorpecer la marcha de los vehículos privados, la gente se pase al transporte público, y sin tener en cuenta que este ya va saturado en hora punta).
Pero estos carriles exclusivos no se suelen hacer nuevos, sino quitando un carril a la mayoría de los vehículos, lo que sólo acaba agravando los atascos en hora punta.

Sin embargo, la reducción del tráfico rodado que se consigue compartiendo coche para ir a trabajar es tal, que el tráfico automáticamente fluye sin problemas para todos los vehículos (incluso los autobuses), haciendo innecesario segregar carriles exclusivos. Y aún menos que estos estén separados por barreras, lo que causa importantes daños si el urbanista no diseña correctamente la distribución necesaria (que, además, suele variar mucho según la hora del día, e incluso el día de la semana, o la estación del año).

3 La ventaja de compartir coche de puerta a puerta.

Por mucho que algunos lo intenten, nunca lograrán una transferencia voluntaria de viajeros del coche al transporte público (a menos que los dogmáticos sesgados por ciertas soluciones ideológicas preconcebidas, nos obliguen a hacerlo contra nuestra voluntad y empeorando nuestras vidas). Porque sólo nos cambiaremos a ir de otro modo si nos ofrece ventajas, como una reducción del tiempo de viaje o una mayor comodidad.
Experiencias como la de Tallin demuestran que no basta con regalar los billetes de transporte público, porque nuestra principal preocupación no es el precio (sino el tiempo perdido en nuestros trayectos de todos los días).

La gente nunca se cambiará del coche al transporte público, o a la bicicleta, simplemente porque tardaría más.

El transporte público se basa en el concepto de líneas.
Por lo tanto, todos los que no tengan la suerte de tener su casa y su trabajo en la misma línea, tendrán que hacer transbordos. Y esto (sumado a las frecuentes paradas que hace el transporte público para recoger y dejar pasajeros) inevitablemente hará que tarden más. Se tarda incluso tres o cuatro veces más que yendo directo de puerta a puerta, como ocurre cuando viajamos en coche particular o en taxi.

Sin embargo, la magia del compartir coche al trabajo reside en que muchas más personas podremos ir de forma rápida y cómoda en coche, sin tener que usar cada uno su propio vehículo; Sino aprovechando los asientos libres que antes desperdiciaban los coches que iban en la misma dirección.

Gracias a las nuevas apps que nos dicen quienes vamos en la misma dirección, muchos más viajeros podemos disfrutar de ir prácticamente de puerta a puerta (sin perder tiempo en transbordos entre líneas de transporte público), pero en muchos menos coches que antes, y con una eficiencia y sostenibilidad similares a las del transporte público (porque más personas viajaremos en menos coches). Además, podemos ahorrarnos más de la mitad de los gastos, ya que varios viajeros compartimos los menores costes de mover un solo coche.

Para conseguir todas estas ventajas, sólo nos falta utilizar en nuestros móviles una app de compartir coche para ir a trabajar de 2ª generación, como DedoCar.org.
Saber con quién puedes ir y compartir gastos, te resultará tan fácil como pulsar el botón «salgo ya».

Las 3 formas de reducir la contaminación: La de los idiotas, la de los sensatos, y la de los inteligentes.

La forma idiota

Es de idiotas tirar el dinero para no conseguir casi nada, o incluso acabar consiguiendo lo contrario de lo que te proponías.

El razonamiento más simple (al alcance de cualquier político) es echar la culpa de la contaminación a los coches.

Fijarse en un solo aspecto: Que los coches más antiguos emiten unos pocos gramos de dióxido de carbono (CO2) más que los modernos por kilómetro, o unos pocos microgramos de óxidos de nitrógeno (NOx).

Y hacer leyes para obligar a todo el mundo a cambiarse de coche a marchas forzadas.

¿Cuánto gastas así, y qué consigues a cambio?
Si obligas a la gente a cambiar un millón de coches, y cada uno cuesta 30.000 euros, el coste de esa política es de 30.000.000.000 € (treinta mil millones de euros).

Pero resulta que fabricar cada coche nuevo consume energía y materias primas; De forma que cuando te dan las llaves, se ha contaminado tanto en fabricar ese coche como si ya hubiera recorrido unos 60.000 kilómetros (o unos 75.000 si fuera eléctrico).

La pregunta clave es:

Teniendo en cuenta la escasa diferencia de emisiones entre el coche nuevo y el viejo ¿El propietario que cambie de coche, amortizará esa contaminación inicial de fabricar el coche nuevo, con el uso que haga de él a lo largo de su vida útil?

Hay algunos conductores que hacen un uso intenso del coche, porque lo cogen todos los días (por ejemplo para ir a trabajar). Pero incluso estos, tardan más de tres o cuatro años en recorrer 60.0000 Km., y muchos dejarán el coche antes de haber amortizado con el uso esa contaminación inicial. Son personas que cambian de coche con cierta frecuencia, ya que dependen tanto de él que no se pueden arriesgar a quedarse tirados, o a tenerlo una semana en el taller.

La mayoría de personas que tienen coches viejos son jubilados, que apenas contaminan las ciudades porque casi no los mueven.

Estas personas no conducen a diario, y a penas van por la ciudad. Mantienen el coche principalmente para ir a la casa del pueblo en algunos puentes, o salir de vacaciones a la playa.

Las políticas idiotas de cambiar todos los coches viejos están obligando a cambiar de coche a las personas que menos contaminan, y a las que sus coches actuales les hubieran dado un buen servicio durante lo que les queda de vida.

Obligándoles a cambiar de coche, les estamos obligando a consumir y contaminar más con la fabricación innecesaria de coches nuevos.

Y tampoco es cierto que ir en un coche eléctrico no contamine. Que el coche no tenga tubo de escape, no significa que la energía eléctrica que consume no se haya obtenido quemando algo en una chimenea mucho más grande. Sobre todo si (para que le salgan las cuentas, a quien tenga garaje en casa) lo recarga por la noche, cuando ya no hay sol.

La forma sensata

Lo sensato no es eso, sino estudiar un poco más y fijarnos en un aspecto clave: ¿Qué vehículos son los que contaminan más en la ciudad?

Una vez fabricado, un vehículo sólo contamina mientras está en marcha.

En el peor caso (si se utiliza a diario) un coche particular hará dos viajes al día, de un promedio de unos 15 minutos: Para ir a trabajar y para volver a casa. ¿Merece la pena el esfuerzo de cambiarlos todos?

Sin embargo, un taxi o un autobús urbano se pasarán muchas horas al día dando vueltas sin parar (durante dos turnos de trabajo completos de sus chóferes).

Un autobús pesa 15 toneladas (como 10 coches), y en la práctica cada autobús consume y contamina como 9 coches.

¿Qué vehículos interesa cambiar inmediatamente: Todos los coches particulares, que apenas se mueven y contaminan mucho menos; O unos pocos autobuses y taxis que circulan y contaminan todo el rato?

Estaremos de acuerdo en que lo sensato es buscar el mayor retorno de la inversión, y comenzar por renovar o electrificar unos pocos vehículos que son los que más contaminan. En vez de todos los demás.

La forma inteligente

Pero aún podemos ser más inteligentes, y encontrar sinergias.

Si indagamos más, descubriremos las claves que nos permiten reducir la contaminación, incluso sin tener que gastar en renovar vehículos.

Pensando un poco nos daremos cuenta de que en realidad no contamina la máquina, sino la persona.

No contaminan los coches, sino nosotros los viajeros, en función de que usemos nuestros vehículos de forma más o menos eficiente. De desperdiciar el menor número de asientos libres, y no mover más vehículos de los necesarios.

A menudo se dice que un autobús es muy eficiente, porque PUEDE QUITAR de la circulación muchos coches. Pero en realidad eso sólo es cierto si el autobús va lleno de viajeros y los coches sólo llevan al conductor.

En las horas punta, cuando somos tantos yendo a trabajar a la vez, sucede que el transporte público no llega a dar abasto ni con esos autobuses enormes de 15 toneladas en los que caben 50 personas (que en esos momentos van congestionados).

Pero luego, durante el resto del día, el número de viajeros baja tanto, que esos mismos autobuses siguen dando vueltas desperdiciando muchas plazas vacantes, mientras cada uno sigue consumiendo y contaminando como 9 coches.

Hay muchas más horas en que esos autobuses tan grandes ya no son eficientes, ni económicos, ni sostenibles.

Sin embargo, en un coche caben 5 personas (caben 10 veces menos que en el autobús, pero es que también pesa 10 veces menos).

Y en los coches particulares que se mueven por cualquier ciudad, hay más asientos libres que podemos aprovechar, que viajeros llevan el metro y los autobuses municipales juntos.

Y justo cuando más se necesitan (en las horas punta de ir a trabajar) la mayoría de estos asientos estarían disponibles para llevar a otras personas, de las que vamos al trabajo en la misma dirección que el conductor.

Porque varias encuestas (RACC, Rastreator, etc.) coinciden en que “6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar”.

El ahorro que se consigue compartiendo coche para ir a trabajar, no solo es de dinero (al compartir los gastos del viaje entre el conductor y uno o varios pasajeros más); El ahorro más valorado es el de tiempo. Porque (en vez de tener que perder hasta 3 o 4 veces más tiempo haciendo trasbordos entre varias líneas de metro y/o autobús), a cada pasajero le puede llevar el conductor que vaya a pasar más cerca de su lugar de destino, yendo casi de puerta a puerta.

Y, al aprovechar asientos libres para ir la misma gente en menos coches, quitaremos del tráfico coches suficientes para que ya no se formen los atascos de tráfico de las horas punta (donde perdíamos 2 o 3 veces más tiempo, y los vehículos atrapados consumían y contaminaban hasta un 80% más de lo normal).

Al aprovechar los asientos libres de algunos coches, podemos desplazarnos muchos más con la rapidez y comodidad del coche, pero moviendo menos coches. E incluso será más fácil aparcar y dejaremos de dar vueltas buscando aparcamiento (lo que también contamina).

Y al hacerlo en las horas punta, además reduciremos los picos de la demanda y los autobuses urbanos podrán ser más pequeños y fáciles de electrificar; Resultando más eficientes, más económicos de adquirir y de operar, y más sostenibles al desperdiciar menos plazas libres durante la mayor parte del día.

Sumando todos los efectos (directos e indirectos) de mover más gente en menos coches, se estima que podremos reducir las emisiones de CO2 de cada gran ciudad en hasta un millón de toneladas al año.

Si tiene tantas ventajas…
¿Por qué no lo estamos haciendo todavía?

Porque los viajeros necesitamos una forma fácil de saber quienes más van en nuestra misma dirección y quieren compartir entre varios el viaje y sus gastos.

Sólo nos falta en el móvil una app de compartir coche para ir a trabajar como DedoCar, en la que baste con pulsar un botón (“salgo ya”) y nos diga en cada momento quienes somos el pasajero y el conductor más cercanos que podemos ir juntos.

Que permita al conductor ir recogiendo por el camino a todos los pasajeros compatibles que estén listos.

Y que reparta automáticamente los gastos del viaje, de forma que cuantos más vayamos juntos, más ahorremos cada uno.

En conclusión:

Es de idiotas empeñarse en cambiar todos los coches. Porque en la práctica así se reduce poca contaminación, o incluso corremos el riesgo de acabar contaminando más (al obligar a los jubilados a comprar coches nuevos).

Es más sensato renovar o electrificar los vehículos de servicio público que contaminan más la ciudad: Sobre todo los enormes autobuses urbanos, que se pasan el día entero dando vueltas.

Pero lo verdaderamente inteligente, es aprovechar mejor los asientos libres que estamos desperdiciando en los viajes obligados de nuestros coches particulares.
Sobre todo en las horas punta, cuando siempre se pueden encontrar grupos de varios que vamos al trabajo en la misma dirección y estamos deseando ahorrarnos tiempo de desplazamiento, compartir gastos, y librarnos de los principales problemas de la movilidad en las ciudades, como aparcamiento, atascos de tráfico y contaminación.

No salvaremos el mundo cambiando todos de coche, para luego seguir yendo al trabajo cada uno en el suyo.
Ni podemos ir todos en autobús en hora punta.
Pero podemos aprovechar inteligentemente los asientos libres durante nuestros viajes en coche, gracias a las nuevas apps de “carpooling de 2ª generación”.

¿Por qué la paradoja de Jevons no aplica al carpooling?

En 1865, el economista británico William Jevons hizo un hallazgo contra intuitivo: cuando las máquinas de vapor se volvieron más eficientes y consumieron menos carbón por unidad de energía, el consumo total de carbón no cayó, sino que se disparó. ¿Por qué? Porque la eficiencia redujo los costes y amplió su adopción en múltiples industrias.

¿En qué consiste el carpooling?

Hasta ahora somos muchas personas las que vamos a trabajar cada una en su propio coche, para poder ir rápidamente de puerta a puerta en vez de perder una hora haciendo trasbordos en el  transporte público (que además se congestiona en las horas punta).

Hacer carpooling consiste en ir varios juntos en cada coche. En aprovechar algunos de los 4 asientos libres por viaje que estábamos desperdiciando, para llevar a otros de los que van en la misma dirección.
Esto supone poder movernos de forma más eficiente (al ir la misma gente moviendo menos coches), más económica (al compartir los gastos del viaje entre varios), y más sostenible (al reducir los atascos de tráfico de las horas punta, donde los vehículos atrapados consumían y contaminaban hasta un 80% más de lo normal, y dar menos vueltas buscando aparcamiento, además de por el efecto directo de mover menos coches).

Por qué la paradoja de Jevons no se da en el Carpooling, sino todo lo contrario

En el siglo XIX había muchos procesos que hasta entonces se hacían a mano, y que la industrialización permitió cambiar para que se hicieran a máquina, gracias a las nuevas máquinas de vapor. Por eso aumentó la actividad industrial, y con ella el consumo de carbón.

Sin embargo, el número de personas que hemos de ir a trabajar en las horas punta es limitado.
El hecho de que con el carpooling puedas ahorrar (al ir varios en el mismo coche y compartir los gastos con tus compañeros de viaje), no hará que más gente madrugue para ir a trabajar, si no lo estaban haciendo ya.

Al contrario de lo que pasó con la actividad y el carbón, hacer carpooling bajará el consumo de energía, y también la contaminación del aire de nuestras ciudades, al ir la misma gente moviendo menos coches.

Incluso si con el carpooling se diera un poco el efecto descubierto por Jevons, sería una buena cosa.

Es cierto que algunas personas de las que antes iban a trabajar haciendo trasbordos en el transporte público, descubrirían que cambiándose a ir como pasajeros en carpooling, podrían ir casi de puerta a puerta en los asientos libres de uno de los conductores que hacen un recorrido similar al suyo, con lo que llegarían al trabajo en menos tiempo (y con un coste similar).

Se suele pensar que sería malo que estas personas se cambiaran de ir en transporte público a ir en coche.

Pero, si lo piensas bien, no es malo sino beneficioso, por cuatro motivos:

  1. Ir compartiendo asientos libres de coche tiene un rendimiento energético similar a ir en autobús.
    Un coche de 1.500 kg puede llevar 5 personas.
    Tratando de que el transporte público de abasto en las horas punta, los autobuses son enormes y pueden llevar 50 personas, pero pesan 15.000 kg cada uno.
    Ambos datos se multiplican por 10, y la relación prácticamente se mantiene, pudiendo decir que en la práctica cada autobús consume y contamina como 9 coches.

  2. La clave de la eficiencia, la economía y la sostenibilidad, está en desperdiciar el menor número posible de plazas libres en cualquier vehículo que circule por la ciudad.

    A menudo se critica al coche (y con razón) por desperdiciar 4 asientos libres por viaje, cuando vamos cada uno en el suyo. Pero el carpooling trata de evitar esto, llevando más gente en menos coches.

    También se dice que el autobús es más eficiente.
    Pero esto sólo es cierto en las horas punta, cuando somos tantos yendo a trabajar a la vez y hay tal pico de demanda que la gente tiene que ir hacinada en los autobuses.
    Sin embargo, fuera de esos picos hay muchas más horas del día en que esos mismos autobuses tiene que seguir dando vueltas sin parar, mientras siguen consumiendo y contaminado como 9 coches cada uno, pero ahora desperdiciando muchas plazas libres (puesto que hay mucha menos gente que llevar).
    La mayor parte del tiempo esos autobuses tan grandes ya no son eficientes, económicos ni sostenibles. Mientras que una vez llegado al trabajo, el coche compartido deja de consumir y contaminar, porque no se volverá a mover hasta la hora de salir del trabajo, cuando podrá volver a ser compartido para la vuelta a casa.

  3. Quitar algunos pasajeros al autobús en las horas punta, reduce los picos de la demanda. Lo que permitirá que los autobuses ya no tengan que ser tan grandes.
    Con una curva de demanda más plana a lo largo del día, se dará abasto con unos buses más pequeños. Y estos serán más eficientes durante todo el día (al desperdiciar menos asientos libres durante esa mayoría del tiempo fuera de las horas punta).
    Unos autobuses más pequeños son más baratos de adquirir y de operar, consumen menos energía y son más fáciles de electrificar que los actuales de 15 toneladas (porque uno eléctrico necesita una batería de Litio de más de 5.000 kg, y cuesta el doble que uno tradicional, unos 600.000 €)

  4. El carpooling sólo quitará viajeros al autobús cuando este más necesita que le echen una mano: En las horas punta.
    La clave para que el carpooling pueda funcionar, es que haya muchos conductores ofreciendo sus asientos libres, y muchos pasajeros que los demanden, para que se encuentren grupos de varios que van en la misma dirección y puedan ir juntos.
    Estas circunstancias sólo se dan en las horas punta de entrar y salir de trabajar; Que es justo cuando el autobús necesita la ayuda del carpooling. El resto del día el carpooling no supone competencia para el transporte público.

Conclusión

Por todo lo dicho, es muy interesante ayudar a que las personas podamos compartir coche para ir a trabajar.

Nosotros nos ahorraremos tiempo y gastos de viaje, y al mover menos coches nos libraremos de problemas como los de aparcamiento en el trabajo y atascos de tráfico de las horas punta.
Y una gran ciudad reducirá sus emisiones de CO2 en hasta un millón de toneladas al año.

Las encuestas coinciden en que “6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar”.

Y muy pronto seremos muchos más los que podremos hacerlo. Porque con las nuevas apps de compartir coche para ir a trabajar, como DedoCar.org, saber con quién puedes compartir tu viaje al trabajo será tan fácil como pulsar un botón cuando estás listo para salir:

  • “Salgo ya” para ofrecer los asientos libres de tu coche;
  • o “Listo para recoger” para indicar que estás dispuesto a compartir gastos con el conductor que te lleve (y con otros pasajeros más, para ahorraros cada uno más de la mitad).

Historia del «carpooling»

Que varias personas compartan un viaje es tan antiguo como la humanidad.

Para que puedan hacerlo, solo hay dos requisitos:

  • Que alguien que va a hacer un viaje disponga de plazas libres en el vehículo, y admita llevar algún pasajero (normalmente a cambio de compartir los gastos del viaje)
  • Y que se entere de ello otra persona que también quiera ir para allá.

A lo largo de la historia se han utilizado diferentes métodos para poner de acuerdo a los viajeros que podían ir juntos.

El primer ofrecimiento para compartir un viaje que se conoce en España, es este anuncio en un periódico, publicado en 1791.

Durante la II Guerra Mundial, el carpooling tuvo un gran auge, porque el gobierno de los Estados Unidos de América quería ahorrar el combustible que se necesitaba en el frente.
Se crearon los primeros Car Clubs, y se fomentó que los trabajadores hicieran un esfuerzo patriótico y compartieran coche para ir a trabajar, mediante una creativa campaña publicitaria.

Con la llegada de Internet surgieron las primeras plataformas digitales, en forma de «marketplaces» que ponían de acuerdo e intermediaban entre la oferta y la demanda.

Es entonces cuando surge la diferenciación entre «Car Sharing» y «Car Pooling».
Ambos aprovechan las facilidades que nos dan los teléfonos móviles inteligentes, pero en el Carsharing son compañías de coches de alquiler.
Se dice que es un coche compartido, porque ahora lo puedes llevar tú y luego yo, recogiéndolos y dejándolos directamente aparcados en la calle, sin que tengan que retornar a la base de la compañía.
Accedes a reservar y desbloquear el coche con una app en el móvil (donde también tienes registrada una tarjeta, con la que pagas el alquiler por minutos).

En el caso del Carpooling, no se trata tanto de compartir el coche (que es particular y es conducido por su dueño), sino de compartir el viaje: Ir varias personas juntas en el coche de una de ellas, aprovechando los asientos libres para llevar como pasajeros a otros que van en la misma dirección, y compartiendo los gastos del viaje entre varios, lo que les supone un importante ahorro de costes.
Otra ventaja del carpooling es que, al llevar más gente moviendo menos coches, ayuda a aliviar numerosos problemas en las ciudades, como los atascos de tráfico de las horas punta, las dificultades para aparcar, el excesivo consumo de energía, y la contaminación.
Aquí la aplicación ayuda a encontrar a los conductores y pasajeros que son compatibles para ir juntos, y también a repartirse los gastos del viaje.

La plataforma pionera de carpooling es la bien conocida Blablacar, que es de origen francés.

En esta plataforma se pueden publicar los viajes interurbanos que un conductor o un pasajero prevén hacer próximamente, o se pueden consultar los viajes que hayan publicado otras personas.
El algoritmo de la plataforma pondrá en contacto a quienes cumplan cuatro condiciones. Ser de distinto tipo (pasajero frente a conductor), y tener las mismas:
-Ciudad de origen
-Ciudad de destino
-Y fecha de viaje.

Previamente, el conductor habrá fijado un precio por cada asiento que ofrece, y el pasajero podría comparar entre los ofrecimientos de varios conductores, y elegir y reservar una plaza en el más conveniente para él.
Antes del viaje, los que irán juntos deben negociar ciertas cosas como la hora de salida, los puntos exactos de recogida y entrega, la cantidad de equipaje que se puede llevar, etc.

Llamaremos a este procedimiento el «Carpooling tradicional», para diferenciarlo del «Carpooling de 2ª generación» surgido en la 2ª década del siglo XXI, que está diseñado específicamente para ayudarnos a compartir de una forma mucho más ágil nuestros desplazamientos cotidianos.
Especialmente en los viajes para ir a trabajar en las horas punta de las ciudades, cuando somos tantas personas moviéndonos a la vez, que siempre se pueden encontrar grupos de varios que vamos en la misma dirección y podemos ir juntos en un solo coche (en vez de tener que ir cada uno en el suyo, o perder mucho más tiempo haciendo trasbordos en transporte público).

Logo DedoCar app
DedoCar

Aquí hay algunas plataformas españolas. Como DedoCar, que tiene una app que organiza los viajes sobre la marcha.

Para compartir un viaje habitual (como ir a trabajar, o volver a casa) te basta pulsar un botón.
Pulsas en «Salgo ya» si vas en tu coche y quieres ofrecer los asientos libres durante el viaje que comienza.
O pulsas en «Listo para recoger» si ya estás en tu punto de recogida y quieres que te lleve alguno de tus conductores conocidos que hoy también vienen de camino, o el primer conductor compatible nuevo que pase.

Con esta app, muchas más personas pueden ir juntas, porque ya no se necesita conocer a un vecino que sea también compañero de trabajo, sino que basta con ir un rato en la misma dirección.
Porque la app va proponiendo a los conductores que lleven a los pasajeros compatibles que están listos cuando pasan por sus puntos de recogida, y que luego los dejen al pasar cerca de sus lugares de destino, sin que tengan que desviarse de sus rutas.
Cada pasajero indica cuánto está dispuesto a caminar desde el punto de entrega hasta su verdadero destino, para que así haya más conductores que le puedan llevar, y tenga que esperar menos a que pase el primero de ellos.

En cada ocasión, la app propone que vayan juntos el conductor y el pasajero más cercanos.
Así, ya no hay obligación de quedar citados para todos los días, ni de coincidir para hacer juntos la ida y la vuelta.

Y el reparto de gastos es automático y equitativo.
Cuantos más van juntos, más se ahorra cada uno (a partir del 50%, si solo fueran el conductor y un pasajero).

El ratón, el jabalí o el elefante.¿Qué vehículos hay que electrificar, para reducir la contaminación en las ciudades?

Muchos opinan que la solución a la contaminación es el coche eléctrico, pero no todos los vehículos contaminan igual ¿Cuáles interesa electrificar y cuáles no?

Imagina que te esfuerzas en cuidar un huerto o tienes un precioso jardín, pero hay algún bicho que viene por la noche a comerse las plantas y pisotear las flores.

Decidido a resolver el problema, una noche te quedas de espera con un cartucho en tu escopeta. Entonces enciendes la luz y descubres un ratón, un jabalí y un elefante. ¿A cuál dispararías? ¿Cuál de los tres crees que está causando más destrozos en tu jardín? La cantidad que puede comer o pisotear un elefante, ¿crees que es comparable a la del ratón?

¡Tranquilos, que no se trata de hacer daño a ningún animal!
Solo es un símil de otra situación:
Queremos cuidar la ciudad, pero hay algún vehículo que contamina el aire, y tratamos de resolverlo de la mejor forma posible.
Así descubriremos que no todos los vehículos contaminan igual. Y que merece la pena electrificar algunos, y otros no.

Comencemos con el símil de cazar al ratón.

Los exiguos beneficios que conseguiríamos disparando al ratón, serían comparables a obligar a un jubilado a cambiarse a un coche eléctrico.


El ratón causa pocos daños, igual que el jubilado apenas contamina, porque apenas mueve su coche:
El jubilado ya no tiene que llevar a los niños al colegio, ni tiene que ir a trabajar a diario.
De hecho el jubilado mueve tan poco su coche, que apenas contamina.
Salvo que tenga que ir alguna vez al hospital, solo usa el coche para irse al pueblo de vacaciones y para salir al campo o a la playa en algunos puentes. Son viajes a fuera, que no contaminan la ciudad.


Ves que no merece la pena malgastar el cartucho en matar al ratón (obligar al jubilado a cambiarse a un coche eléctrico), cuando te das cuenta de que:

  • Solo tienes un cartucho
    No hay Litio suficiente en el planeta Tierra para hacer baterías y que todos los coches sean eléctricos.
  • Cuesta más el cartucho que el beneficio que consigues disparándolo
    Fabricar un coche nuevo contamina como recorrer 60.000 Km. (75.000 si es eléctrico), y el jubilado no le va a hacer tantos en lo que le queda de vida, porque solo hace 1.000 Km. al año. Con la diferencia de emisiones entre el coche nuevo y el viejo, el jubilado nunca amortizará la contaminación inicial causada el fabricarlo, y globalmente le habrás obligado a contaminar más, en contra de su voluntad.
    Si multiplicamos esto por miles o millones de coches viejos, el desastre ecológico puede ser bíblico.
  • Matar el ratón te puede traer consecuencias negativas (pon el oído, Almeida)
    Los jubilados te votaban asiduamente… hasta que los puteas y les obligas a cambiar de coche, a base de multas y zonas de bajas emisiones.


No cabe duda de que asignar etiquetas de colores en función del año de fabricación del coche, es sencillo para la DGT. Pero obligar a cambiar todos los coches viejos ¿Es efectivo?
Atentos al siguiente razonamiento, porque me temo que los cerebros de nuestros políticos no dan para tanto:
Si alguien tiene el mismo coche desde hace más de 20 años, es señal de que no lo mueve a diario; O de lo contrario ya lo habría machacado, y hace 15 años que se habría comparado otro él solito, sin necesidad de que su ayuntamiento le “estímule” con prohibiciones, multas y ZBE.

Además es injusto matar al más débil.
Igual que si pegas un tiro al ratón, es seguro que lo matas; Si obligas al jubilado a cambiar de coche, no podrá pagarlo con su pensión. Le estás condenando a no poder ir al pueblo de vacaciones nunca más.

¿Qué necesidad hay de maltratar al jubilado por hacerle cambiar su coche viejo, cuando los coches viejos son los que apenas se mueven por la ciudad, y por tanto son los que menos contaminan?

Apuntar al ratón (hacer cambiar todos los coches más viejos) no solo sería lo menos efectivo, sino que sería matar pulgas a cañonazos, y además sería contraproducente.
Pero, desgraciadamente, es lo que estamos haciendo.

Ahuyentar al jabalí parecería ser más eficaz.

El jabalí es un animal con más porte que el ratón, y puede causar más daños en el huerto.
Los efectos en la ciudad son comparables a los de la gente que tiene que ir a trabajar a diario, y que están yendo en coche para no perder un par de horas al día haciendo trasbordos en transporte público.


Podría merecer la pena ahuyentar al jabalí con un disparo. Pero el trabajador es una persona que depende tanto de su coche, y que le hace tantos kilómetros (pongamos unos 20.000 al año), que es raro que no cambie de coche antes de 10 años. Por lo tanto, probablemente su coche tampoco será de los más contaminantes (sobre todo comparado con el elefante, como vemos a continuación).

¿Por qué digo ahuyentar, y no matar al jabalí?
Un disparo de escopeta seguramente también mataría al jabalí.
Pero tratándose de personas, hay soluciones mejores que obligar a todos los trabajadores a cambiar de coche (sobre todo cuando la mayoría están tan apurados pagando la hipoteca o el alquiler, y criando los hijos, que el desembolso económico les puede suponer una verdadera dificultad en sus vidas).
¿De qué otra solución hablo?
De ayudarles a compartir sus viajes en coche al trabajo, para que ya no tengan que ir cada uno en su propio coche (tirando el dinero al desperdiciar 4 asientos libres por viaje, y moviendo muchos más coches infrautilizados de los necesarios).
“6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar”, y pronto podrán ir la misma gente en menos coches, ahorrarse más de la mitad de sus gastos (al dividirlos entre varios), y librarse de muchos problemas (como aparcamiento y  atascos de tráfico de hora punta).
Se lo pondrán fácil las nuevas apps de compartir coche para ir a trabajar (como DedoCar.org).

No salvaremos el mundo cambiando todos de coche, para luego seguir yendo al trabajo cada uno en el suyo. Pero ayudando a los ciudadanos a compartir coche al trabajo, una ciudad como Madrid puede reducir sus emisiones de CO2 en hasta un millón de toneladas al año.

En vez de matarlo, podríamos ahuyentar al jabalí extraviado para que vuelva con su manada (Y no olvidemos que los trabajadores también votan).

Así que, el jabalí tampoco parece el mejor objetivo al que disparar.

Lo verdaderamente inteligente no es apuntar al ratón, ni al jabalí, sino conseguir espantar al elefante.

El elefante sí que es enorme, come mucho y puede causar grandes daños pisoteando plantas. ¡Definitivamente, ese es el bicho que tenemos que expulsar del jardín con el disparo (el vehículo que hay que electrificar inmediatamente, sí o sí, para librarnos de la mayor parte de la contaminación)!


Y ¿Cuál es el equivalente urbano al elefante? ¿Cuál es el vehículo que más contamina la ciudad, con diferencia?
Aunque los gestores de las EMTs no lo quieran admitir, es el autobús urbano.

Un autobús ha de ser un vehículo enorme, para intentar dar abasto a la tremenda demanda de plazas de transporte que tenemos en las horas punta (cuando una mayoría de ciudadanos hemos de entrar a trabajar, y volver a casa). Por eso un autobús pesa 15 toneladas (como 10 coches). Y lamentablemente también consume energía y contamina como 9 coches.

Y además, los autobuses se pasan todo el día dando vueltas sin parar, porque tienen que prestar un servicio regular a los viajeros (a diferencia del coche, que no hace mas que un viaje al día, y mientras está parado no contamina).

Esta característica la tienen en común con los taxis, que (aunque no sean tan grandes) también circulan mucho, y contaminan en proporción a los kilómetros recorridos (casi todos dentro de la ciudad).
También los taxis se han de electrificar cuanto antes, por la cuenta que nos trae.

La ventaja de electrificar los vehículos del servicio público urbano, es que la inversión se amortiza pronto y bien, precisamente por la gran cantidad de kilómetros que hacen en pocos años.

Eligiendo electrificar estos vehículos siempre acertamos:

  • Porque con menos recursos, afrontamos el mayor problema (conseguimos la máxima eficiencia, al electrificar los pocos vehículos que más contaminan).
  • Y porque podemos garantizar que, cuando llegue el momento de jubilar esos vehículos, siempre habrán compensado con creces la contaminación que causó fabricarlos.

Ir a trabajar en coche no solo es más rápido; También puede ser tan económico y más sostenible que en autobús.

Gráfica del MITMA mostrando que el índice de ocupación del transporte público ronda el 10% en distintas ciudades españolas.

Más transporte público no es la solución a los problemas de la ciudad. El carpooling sí.

El tabú del coche está muy extendido. Siempre nos dicen que el coche es el enemigo de la ciudad, porque la mayoría de coches solo llevan una persona. Así, el rendimiento de un coche de 5 plazas solo sería de 1/5 (el 20%).

Mientras tanto, nos «venden la moto» de que un autobús lleva mucha más gente en un solo vehículo, por lo que el transporte público sería más eficiente y sostenible.

Pero esto en realidad es un mito, que se demuestra con datos oficiales.

La gráfica del ministerio (en la cabecera de este artículo), indica claramente que la relación entre la oferta y la demanda de plazas de transporte público ronda el 10%, con solo ligeras diferencias entre ciudades.

¿Que significa?

Que de las plazas disponibles en transporte público, en promedio solo el 10% van ocupadas por viajeros… y el 90% restante se desperdician.

Está claro: El rendimiento del transporte público solo es del 10% (o sea, la mitad del rendimiento de ese coche que solo llevaba al conductor).

Nadie pone en duda que el transporte público es necesario; Pero que no nos engañen: No es tan eficiente, ni tan sostenible como nos lo pintan (ni tampoco tan económico, pues sobrevive gracias a la subvención del precio del billete).

¿Por qué ocurre?

El gran problema del transporte público es que la demanda de plazas (el número de viajeros) varía mucho a lo largo del día. En la gráfica del número de viajeros, hay dos grandes picos en las horas punta (cuando la mayoría de la gente tenemos que ir y volver del trabajo, prácticamente a la vez). Pero fuera de hora punta hay muchas menos personas con necesidad de desplazarse.

Sin embargo la oferta de plazas del transporte público es prácticamente constante a lo largo del día.

Gráfica del reparto horario de la demanda y la oferta del transporte publico

En los picos de la demanda, el transporte público se congestiona. Luego fuera de hora punta, al tratarse de un servicio público, los autobuses tienen que seguir dando vueltas sin parar (para mantener cierta regularidad en los intervalos de paso por las paradas); Aunque esto suponga desperdiciar muchas plazas libres, durante demasiadas horas del resto del día.

Para tratar de dar abasto a la demanda de las horas punta, las empresas municipales de transporte han de comprar y operar autobuses con muchas plazas, que son enormes. Cada autobús urbano pesa unas 15 toneladas (lo que equivale al peso de 10 coches). Y por tanto, cada uno consume energía y contamina como 9 coches (tanto si lleva pasajeros, como si no).

Mientras ese autobús vaya lleno, la relación entre energía consumida y personas transportadas es buena. Esto es lo que nos han dicho siempre… pero la realidad es que solo ocurre durante un par de horas al día. El resto del tiempo, el autobús es menos eficiente que el coche.

En el promedio diario, el coche (aunque solo lleve una persona) resulta ser el doble de eficiente que el autobús. No es milagro. Simplemente, cuando vas a trabajar en coche, no lo vuelves a mover hasta la hora de salir; Pero el autobús sigue dando vueltas.

Por eso, en los viajes de ir a trabajar en hora punta, no se debe tratar de pasar gente del coche al transporte público, o la situación empeoraría: Al aumentar los picos de demanda, se necesitarían autobuses aún más grandes, que luego desperdiciarían aún más asientos libres.

Lo sensato es hacer lo contrario: Reducir una parte de los viajeros que van al trabajo en transporte público, para poder dar abasto a la demanda de la hora punta con autobuses más pequeños, más baratos, eficientes y sostenibles. Y también más fáciles de electrificar (por el enorme tamaño y peso de la batería que necesitan, para aguantar todo el día moviendo tan tremenda mole).

Aprovechemos la oportunidad que nos brinda el «carpooling», y compartamos los viajes en coche para ir a trabajar:

Esto sorprenderá a muchos, pero en los coches que circulan por cualquier ciudad, llevamos más asientos libres que viajeros van en metro y en bus; Y la mayoría de esos asientos libres estarían disponibles justo en las horas punta de entrar y salir del trabajo, porque las encuestas coinciden en que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar.

Podemos mitigar los principales problemas de la ciudad, con solo aprovechar algunos de los asientos libres de nuestros coches en las horas punta, para llevar a otras personas de las que vamos al trabajo en la misma dirección, y estamos deseando dividirnos los gastos del viaje entre varios.

Al llevar varias personas por coche, la eficiencia sube y todos los problemas mejoran.

Por ejemplo, si un coche de 5 plazas pasa de llevar uno, a llevar tres viajeros, su eficiencia sube del 20 al 60%.

Y en vez de tener que pagar cada uno el coste integro de ir en su propio coche, nos sale por una tercera parte de lo que nos costaba antes. O podemos ir con la rapidez y comodidad del coche, pero al mismo precio y en tres veces menos tiempo que haciendo trasbordos en transporte público (en cuanto no tengas buena combinación).

Además, ese único coche encontrará aparcamiento antes y más cerca del trabajo, que cuando éramos tres conductores compitiendo por las plazas.

Y, si se anima bastante gente a hacer lo mismo (a partir de compartir el 15% de los coches), quitaremos tantos vehículos del tráfico en hora punta, que todos llegaremos al trabajo y volveremos a casa en menos tiempo, al disminuir o desaparecer los atascos de tráfico (que solo se producen, cuando intentamos que circulen por las calles unos pocos coches más de los que caben).

Y, para colmo, podemos reducir las emisiones de CO2 de la ciudad en hasta un millón de toneladas al año; Sumando los efectos de mover menos coches, dar menos vueltas para aparcar, y reducir atascos (donde los vehículos atrapados consumen y contaminan hasta un 80% más de lo normal).

¡No hagamos más caso a los dogmáticos que viven de enfrentar el coche contra el transporte público! Ambos pueden ser aliados en la ciudad.

Gracias a compartir los asientos libres de nuestros coches para ir a trabajar, no solo podemos aumentar la economía, la eficiencia y la sostenibilidad de ir en coche; Sino también la de ir en transporte público, con unos autobuses de tamaño más ajustado a una nueva curva de demanda más plana a lo largo del día.

La mejor forma de reducir emisiones, no es cambiarse a un eléctrico, sino compartir coche para ir al trabajo.

Necesitamos movernos por las ciudades, y esto nos causa muchos problemas.
Uno de ellos, es que los desplazamientos producen emisiones contaminantes que perjudican la salud y pueden contribuir al cambio climático.

Todos creemos que habría que encontrar nuevas formas de desplazarnos, que fueran más eficientes y sostenibles.

A la mayoría, lo primero que se les ocurre es cambiar de coche, e invertir para comprar uno nuevo que sea eléctrico. Pero esta pretendida solución, podría no ser tan verde como algunos dicen (según de donde provenga la electricidad, y si tienes en cuenta que fabricar un coche nuevo contamina como recorrer 60.000Km).

Y es muy importante enfocarse en los viajes cotidianos y obligados (como ir al trabajo y volver a casa), porque suponen la mayor parte de los desplazamientos urbanos, y afectan a la mayoría de las personas.

En DedoCar, hace años que nos preocupa este tema.

Todo comenzó en un grupo de compañeros de trabajo, cuando nuestra empresa se mudó a las afueras de Madrid, y personas que siempre habíamos ido a trabajar en Metro (tardando unos 20 minutos), nos dimos cuenta que para llegar al nuevo puesto de trabajo, ahora tardábamos más de una hora en ir y otra en volver.

Para no perder tanto tiempo, la mayoría empezamos a ir en coche.

Y entonces descubrimos muchos otros problemas de movilidad: Dependíamos del coche, gastábamos 3 o 4 veces más, resultaba difícil aparcar en el trabajo, todos los días nos pillaba el atasco de tráfico, y sabíamos que yendo en coche contaminábamos más el aire de la ciudad.

Estando parados en el atasco, nos bastó mirar alrededor para darnos cuenta de por qué ocurría esto:

Estábamos rodeados de coches que solo llevaban al trabajo a una persona.

Los atascos diarios de la ciudad solo se producen en las horas punta, cuando cientos de miles de personas (que entran o salen de trabajar prácticamente a la vez) piensan que no les queda más remedio que ir cada uno en su propio coche, que suele ser de 5 plazas, y desperdician 4 asientos libres en cada viaje.

Comenzamos a investigar y, con solo buscar en Internet, descubrimos varias cifras sorprendentes:

En los coches particulares de una ciudad como Madrid estamos desperdiciando más de 4 millones de asientos libres al día. Hay más asientos desperdiciados en los coches, que viajeros en el transporte público.

Datos de la EMT, Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Ayuntamiento de Madrid.

Los vehículos atrapados en un atasco de tráfico contaminan un 80% más de lo que sería normal (para hacer el mismo recorrido con tráfico fluido).

Dr Martin Treiber (Universidad de Dresde)

Todas las encuestas indican que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar» 

Real Automóvil Club de Catalunya, comparador Rastreator

Entonces lo vimos claro:

Aprovechar los asientos libres de algunos de estos coches, para llevar a otras personas que van en la misma dirección, significaría mover menos coches (porque los que fueran como pasajeros ya no moverían cada uno el suyo).
Y además, al compartir los gastos del viaje, todos los que fueran juntos se ahorrarían más de la mitad de sus gastos.

Mover menos coches tendrá un efecto directo en la contaminación.

Pero hay que sumar otros dos efectos indirectos:

  • Reducir el número de coches que intentan circular en hora punta, reduciría los atascos de tráfico; Con el apalancamiento que supone reducir ese 80% extra de contaminación (y la ventaja de reducir el tiempo que las personas pierden en el atasco).
  • Como hay un menor número de conductores, y los coches de los pasajeros ya no compiten por las escasas plazas de aparcamiento en el trabajo, se aparca antes y más cerca y se dan menos vueltas con el coche buscando un sitio para aparcar. Esto también reduce la contaminación.

Sumando estos efectos, estimamos que ayudar a la gente a compartir voluntariamente sus coches para ir al trabajo, puede reducir las emisiones de CO2 de una gran ciudad en hasta un millón de toneladas al año.

Al compartir coche para ir a trabajar, se emite un millón de toneladas de CO2 menos por ciudad y año.

Si esto se hiciera en las principales ciudades del mundo, donde se concentra la mayoría de la población del planeta ¿Alguien se atreve a calcular el efecto sobre el cambio climático?

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros, todos los días?

Desde que nos dimos cuenta de estas ventajas, algunos compañeros de trabajo comenzamos a compartir nuestros viajes en coche.
Como nos conocíamos desde hacía años y sabíamos dónde vive cada uno, era fácil establecer una parada a lo largo de la ruta del conductor que vive más lejos, donde podía recoger al pasar a otro compañero (que se había acercado andando desde su casa hasta allí, para que el conductor no se tuviera que desviar, ni callejear).

Luego pensamos cómo podíamos ayudar a mucha más gente, para que pudieran hacer lo mismo, incluso si aún no se conocían, y no eran vecinos ni compañeros de trabajo.

Caímos en la cuenta de que mucha más gente de la que pensábamos resulta compatible para compartir el viaje:

Para que alguien te pueda llevar en su coche, en realidad basta con que pase cerca de tu casa y cerca de tu trabajo, tu estés dispuesto a caminar un poco, y él esté dispuesto a hacer dos paradas a lo largo de su ruta.
No hace falta ser vecinos y compañeros de trabajo a la vez.

Muchas personas estamos deseando compartir los viajes en coche, para ahorrar; Pero aún no podemos hacerlo, porque no conocemos a los otros que van en la misma dirección (aunque en hora punta siempre haya varios).

Entonces descubrimos que la mejor forma de presentar a los viajeros que son compatibles, ayudarles a ir juntos, y repartir entre ellos los gastos del viaje, era con una aplicación móvil de una plataforma de carpooling, que preste estos servicios.

Por eso, fundamos DedoCar.org. Ya tenemos casi terminada una nueva app, que podrás utilizar en tu móvil para compartir coche al trabajo como pasajero, o como conductor:

  • Si vas de pasajero, en cuanto tocas un botón («listo para recoger»), la app te dice por dónde vienen hoy tus conductores conocidos (los que ya te han llevado otras veces), y te avisa cuando falta un minuto para que pase el primer coche compatible.
  • Si vas de conductor, el botón se llama «salgo ya», y por el camino la app te va diciendo donde puedes recoger y dejar a los pasajeros que quieren compartir contigo los gastos del viaje.

Las personas elegimos el medio de transporte con el que perdemos menos tiempo y dinero.

Esta nueva app de carpooling de 2ª generación, te ayuda a ir con la rapidez y comodidad del coche, a un coste similar al transporte público y con la misma eficiencia y sostenibilidad.

Apúntate a compartir coche al trabajo con DedoCar, dinos por donde te mueves, y te avisaremos de cuando se pone en marcha en tu ciudad.

Sofia nos sugiere empezar por «buscar» a gente con la que compartir vehículo, y luego ya ir hacia la idea de auto-stop.

Cuando Sofía se ha apuntado a compartir coche al trabajo en el formulario de interés en la app DedoCar, nos hace la siguiente sugerencia:

«También incluiría la opción planificada de quedar en un punto con un conductor, porque la idea que planteáis de pedir en el momento solo funcionará si hay un volumen muy alto de gente con la app. Sino no te la puedes «jugar» a que no haya conductor. He buscado la app y no la encuentro, para empezar a dar a conocer la app creo que lo mejor es que sirva para «buscar» a gente con la que compartir vehículo y luego ya ir hacia la idea de auto-stop.»

Sofía
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Y esta ha sido nuestra respuesta:

Hola Sofía.

Muchas gracias por el interés y por dejarnos tu sugerencia cuando te apuntaste a compartir coche como pasajera.

Entendemos el problema que tienes al perder tanto tiempo en ir a trabajar, porque (aunque nosotros ahora ya estamos pre-jubilados) cuando comenzamos con el proyecto, también teníamos que ir cada mañana a Las Tablas.

Es normal que un pasajero quisiera tener asegurado al menos un coche que le pueda llevar.
A esto le llamamos el «miedo del primer día», cuando todavía nadie conoce a nadie y (aunque vayas a un sitio tan concurrido como las tablas) aún no tienes creada tu lista de conductores conocidos, y puedes temer que no aparezca ninguno compatible.
Pero fíjate en lo cerca que está la Nacional I y la cantidad de coches que te podrían dejar al pasar por La Moraleja (desde donde podrás llegar al trabajo andando en pocos minutos).

Efectivamente, el modelo de autostop sin reserva requiere que haya bastante gente usando la app. Todavía no la hemos puesto para descargar, porque nos falta hacer algunos retoques, y porque entre tanto damos tiempo a que se apunte más gente (aunque ya os habéis apuntado 1.862 personas en total, entre pasajeros y conductores, y la mayoría sois de Madrid).

Lamentamos no poder seguir tu consejo de dar a conocer la app comenzando por buscar a gente con la que compartir vehículo; porque eso nos obligaría a hacer una app totalmente diferente.
Nosotros nos hemos liado la manta a la cabeza, y hemos ido directamente a crear la 2ª generación de las apps de carpooling (con un funcionamiento totalmente dinámico y en modo auto-stop).

Entretanto, quizá te pueda interesar probar con HoopCarpool, que lo hacen de este otro modo que sugieres (con reserva previa y para todos los días).
Hoop incluso está llegando a acuerdos con algunos ayuntamientos de la periferia de Madrid, para que fomenten el carpooling, subvencionando los gastos a quienes compartan viajes con origen o destino en sus municipios. 

Te deseamos mucha suerte, y esperamos contar contigo como pasajera cuando lancemos el servicio DedoCar en Madrid. 
Verás que gozada será pulsar en la app el botón «listo para recoger» y que te diga por donde vienen hoy tus dos conductores conocidos más cercanos. Para que te recoja el primero que pase, sin depender del compromiso con un solo conductor, ni el agobio de tener que acudir puntual a la cita todos los días.
Y que los gastos del viaje se repartan automáticamente entre todos los que hayáis ido juntos (porque el conductor pueda recoger más pasajeros por el camino, y cuantos más seáis, mayor ahorro).

Te avisaremos cuando te puedas descargar la app.

Un saludo.
Martin
Equipo DedoCar