¿Por qué la paradoja de Jevons no aplica al carpooling?

En 1865, el economista británico William Jevons hizo un hallazgo contra intuitivo: cuando las máquinas de vapor se volvieron más eficientes y consumieron menos carbón por unidad de energía, el consumo total de carbón no cayó, sino que se disparó. ¿Por qué? Porque la eficiencia redujo los costes y amplió su adopción en múltiples industrias.

¿En qué consiste el carpooling?

Hasta ahora somos muchas personas las que vamos a trabajar cada una en su propio coche, para poder ir rápidamente de puerta a puerta en vez de perder una hora haciendo trasbordos en el  transporte público (que además se congestiona en las horas punta).

Hacer carpooling consiste en ir varios juntos en cada coche. En aprovechar algunos de los 4 asientos libres por viaje que estábamos desperdiciando, para llevar a otros de los que van en la misma dirección.
Esto supone poder movernos de forma más eficiente (al ir la misma gente moviendo menos coches), más económica (al compartir los gastos del viaje entre varios), y más sostenible (al reducir los atascos de tráfico de las horas punta, donde los vehículos atrapados consumían y contaminaban hasta un 80% más de lo normal, y dar menos vueltas buscando aparcamiento, además de por el efecto directo de mover menos coches).

Por qué la paradoja de Jevons no se da en el Carpooling, sino todo lo contrario

En el siglo XIX había muchos procesos que hasta entonces se hacían a mano, y que la industrialización permitió cambiar para que se hicieran a máquina, gracias a las nuevas máquinas de vapor. Por eso aumentó la actividad industrial, y con ella el consumo de carbón.

Sin embargo, el número de personas que hemos de ir a trabajar en las horas punta es limitado.
El hecho de que con el carpooling puedas ahorrar (al ir varios en el mismo coche y compartir los gastos con tus compañeros de viaje), no hará que más gente madrugue para ir a trabajar, si no lo estaban haciendo ya.

Al contrario de lo que pasó con la actividad y el carbón, hacer carpooling bajará el consumo de energía, y también la contaminación del aire de nuestras ciudades, al ir la misma gente moviendo menos coches.

Incluso si con el carpooling se diera un poco el efecto descubierto por Jevons, sería una buena cosa.

Es cierto que algunas personas de las que antes iban a trabajar haciendo trasbordos en el transporte público, descubrirían que cambiándose a ir como pasajeros en carpooling, podrían ir casi de puerta a puerta en los asientos libres de uno de los conductores que hacen un recorrido similar al suyo, con lo que llegarían al trabajo en menos tiempo (y con un coste similar).

Se suele pensar que sería malo que estas personas se cambiaran de ir en transporte público a ir en coche.

Pero, si lo piensas bien, no es malo sino beneficioso, por cuatro motivos:

  1. Ir compartiendo asientos libres de coche tiene un rendimiento energético similar a ir en autobús.
    Un coche de 1.500 kg puede llevar 5 personas.
    Tratando de que el transporte público de abasto en las horas punta, los autobuses son enormes y pueden llevar 50 personas, pero pesan 15.000 kg cada uno.
    Ambos datos se multiplican por 10, y la relación prácticamente se mantiene, pudiendo decir que en la práctica cada autobús consume y contamina como 9 coches.

  2. La clave de la eficiencia, la economía y la sostenibilidad, está en desperdiciar el menor número posible de plazas libres en cualquier vehículo que circule por la ciudad.

    A menudo se critica al coche (y con razón) por desperdiciar 4 asientos libres por viaje, cuando vamos cada uno en el suyo. Pero el carpooling trata de evitar esto, llevando más gente en menos coches.

    También se dice que el autobús es más eficiente.
    Pero esto sólo es cierto en las horas punta, cuando somos tantos yendo a trabajar a la vez y hay tal pico de demanda que la gente tiene que ir hacinada en los autobuses.
    Sin embargo, fuera de esos picos hay muchas más horas del día en que esos mismos autobuses tiene que seguir dando vueltas sin parar, mientras siguen consumiendo y contaminado como 9 coches cada uno, pero ahora desperdiciando muchas plazas libres (puesto que hay mucha menos gente que llevar).
    La mayor parte del tiempo esos autobuses tan grandes ya no son eficientes, económicos ni sostenibles. Mientras que una vez llegado al trabajo, el coche compartido deja de consumir y contaminar, porque no se volverá a mover hasta la hora de salir del trabajo, cuando podrá volver a ser compartido para la vuelta a casa.

  3. Quitar algunos pasajeros al autobús en las horas punta, reduce los picos de la demanda. Lo que permitirá que los autobuses ya no tengan que ser tan grandes.
    Con una curva de demanda más plana a lo largo del día, se dará abasto con unos buses más pequeños. Y estos serán más eficientes durante todo el día (al desperdiciar menos asientos libres durante esa mayoría del tiempo fuera de las horas punta).
    Unos autobuses más pequeños son más baratos de adquirir y de operar, consumen menos energía y son más fáciles de electrificar que los actuales de 15 toneladas (porque uno eléctrico necesita una batería de Litio de más de 5.000 kg, y cuesta el doble que uno tradicional, unos 600.000 €)

  4. El carpooling sólo quitará viajeros al autobús cuando este más necesita que le echen una mano: En las horas punta.
    La clave para que el carpooling pueda funcionar, es que haya muchos conductores ofreciendo sus asientos libres, y muchos pasajeros que los demanden, para que se encuentren grupos de varios que van en la misma dirección y puedan ir juntos.
    Estas circunstancias sólo se dan en las horas punta de entrar y salir de trabajar; Que es justo cuando el autobús necesita la ayuda del carpooling. El resto del día el carpooling no supone competencia para el transporte público.

Conclusión

Por todo lo dicho, es muy interesante ayudar a que las personas podamos compartir coche para ir a trabajar.

Nosotros nos ahorraremos tiempo y gastos de viaje, y al mover menos coches nos libraremos de problemas como los de aparcamiento en el trabajo y atascos de tráfico de las horas punta.
Y una gran ciudad reducirá sus emisiones de CO2 en hasta un millón de toneladas al año.

Las encuestas coinciden en que “6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar”.

Y muy pronto seremos muchos más los que podremos hacerlo. Porque con las nuevas apps de compartir coche para ir a trabajar, como DedoCar.org, saber con quién puedes compartir tu viaje al trabajo será tan fácil como pulsar un botón cuando estás listo para salir:

  • “Salgo ya” para ofrecer los asientos libres de tu coche;
  • o “Listo para recoger” para indicar que estás dispuesto a compartir gastos con el conductor que te lleve (y con otros pasajeros más, para ahorraros cada uno más de la mitad).

Historia del «carpooling»

Que varias personas compartan un viaje es tan antiguo como la humanidad.

Para que puedan hacerlo, solo hay dos requisitos:

  • Que alguien que va a hacer un viaje disponga de plazas libres en el vehículo, y admita llevar algún pasajero (normalmente a cambio de compartir los gastos del viaje)
  • Y que se entere de ello otra persona que también quiera ir para allá.

A lo largo de la historia se han utilizado diferentes métodos para poner de acuerdo a los viajeros que podían ir juntos.

El primer ofrecimiento para compartir un viaje que se conoce en España, es este anuncio en un periódico, publicado en 1791.

Durante la II Guerra Mundial, el carpooling tuvo un gran auge, porque el gobierno de los Estados Unidos de América quería ahorrar el combustible que se necesitaba en el frente.
Se crearon los primeros Car Clubs, y se fomentó que los trabajadores hicieran un esfuerzo patriótico y compartieran coche para ir a trabajar, mediante una creativa campaña publicitaria.

Con la llegada de Internet surgieron las primeras plataformas digitales, en forma de «marketplaces» que ponían de acuerdo e intermediaban entre la oferta y la demanda.

Es entonces cuando surge la diferenciación entre «Car Sharing» y «Car Pooling».
Ambos aprovechan las facilidades que nos dan los teléfonos móviles inteligentes, pero en el Carsharing son compañías de coches de alquiler.
Se dice que es un coche compartido, porque ahora lo puedes llevar tú y luego yo, recogiéndolos y dejándolos directamente aparcados en la calle, sin que tengan que retornar a la base de la compañía.
Accedes a reservar y desbloquear el coche con una app en el móvil (donde también tienes registrada una tarjeta, con la que pagas el alquiler por minutos).

En el caso del Carpooling, no se trata tanto de compartir el coche (que es particular y es conducido por su dueño), sino de compartir el viaje: Ir varias personas juntas en el coche de una de ellas, aprovechando los asientos libres para llevar como pasajeros a otros que van en la misma dirección, y compartiendo los gastos del viaje entre varios, lo que les supone un importante ahorro de costes.
Otra ventaja del carpooling es que, al llevar más gente moviendo menos coches, ayuda a aliviar numerosos problemas en las ciudades, como los atascos de tráfico de las horas punta, las dificultades para aparcar, el excesivo consumo de energía, y la contaminación.
Aquí la aplicación ayuda a encontrar a los conductores y pasajeros que son compatibles para ir juntos, y también a repartirse los gastos del viaje.

La plataforma pionera de carpooling es la bien conocida Blablacar, que es de origen francés.

En esta plataforma se pueden publicar los viajes interurbanos que un conductor o un pasajero prevén hacer próximamente, o se pueden consultar los viajes que hayan publicado otras personas.
El algoritmo de la plataforma pondrá en contacto a quienes cumplan cuatro condiciones. Ser de distinto tipo (pasajero frente a conductor), y tener las mismas:
-Ciudad de origen
-Ciudad de destino
-Y fecha de viaje.

Previamente, el conductor habrá fijado un precio por cada asiento que ofrece, y el pasajero podría comparar entre los ofrecimientos de varios conductores, y elegir y reservar una plaza en el más conveniente para él.
Antes del viaje, los que irán juntos deben negociar ciertas cosas como la hora de salida, los puntos exactos de recogida y entrega, la cantidad de equipaje que se puede llevar, etc.

Llamaremos a este procedimiento el «Carpooling tradicional», para diferenciarlo del «Carpooling de 2ª generación» surgido en la 2ª década del siglo XXI, que está diseñado específicamente para ayudarnos a compartir de una forma mucho más ágil nuestros desplazamientos cotidianos.
Especialmente en los viajes para ir a trabajar en las horas punta de las ciudades, cuando somos tantas personas moviéndonos a la vez, que siempre se pueden encontrar grupos de varios que vamos en la misma dirección y podemos ir juntos en un solo coche (en vez de tener que ir cada uno en el suyo, o perder mucho más tiempo haciendo trasbordos en transporte público).

Logo DedoCar app
DedoCar

Aquí hay algunas plataformas españolas. Como DedoCar, que tiene una app que organiza los viajes sobre la marcha.

Para compartir un viaje habitual (como ir a trabajar, o volver a casa) te basta pulsar un botón.
Pulsas en «Salgo ya» si vas en tu coche y quieres ofrecer los asientos libres durante el viaje que comienza.
O pulsas en «Listo para recoger» si ya estás en tu punto de recogida y quieres que te lleve alguno de tus conductores conocidos que hoy también vienen de camino, o el primer conductor compatible nuevo que pase.

Con esta app, muchas más personas pueden ir juntas, porque ya no se necesita conocer a un vecino que sea también compañero de trabajo, sino que basta con ir un rato en la misma dirección.
Porque la app va proponiendo a los conductores que lleven a los pasajeros compatibles que están listos cuando pasan por sus puntos de recogida, y que luego los dejen al pasar cerca de sus lugares de destino, sin que tengan que desviarse de sus rutas.
Cada pasajero indica cuánto está dispuesto a caminar desde el punto de entrega hasta su verdadero destino, para que así haya más conductores que le puedan llevar, y tenga que esperar menos a que pase el primero de ellos.

En cada ocasión, la app propone que vayan juntos el conductor y el pasajero más cercanos.
Así, ya no hay obligación de quedar citados para todos los días, ni de coincidir para hacer juntos la ida y la vuelta.

Y el reparto de gastos es automático y equitativo.
Cuantos más van juntos, más se ahorra cada uno (a partir del 50%, si solo fueran el conductor y un pasajero).

Ir a trabajar en coche no solo es más rápido; También puede ser tan económico y más sostenible que en autobús.

Gráfica del MITMA mostrando que el índice de ocupación del transporte público ronda el 10% en distintas ciudades españolas.

Más transporte público no es la solución a los problemas de la ciudad. El carpooling sí.

El tabú del coche está muy extendido. Siempre nos dicen que el coche es el enemigo de la ciudad, porque la mayoría de coches solo llevan una persona. Así, el rendimiento de un coche de 5 plazas solo sería de 1/5 (el 20%).

Mientras tanto, nos «venden la moto» de que un autobús lleva mucha más gente en un solo vehículo, por lo que el transporte público sería más eficiente y sostenible.

Pero esto en realidad es un mito, que se demuestra con datos oficiales.

La gráfica del ministerio (en la cabecera de este artículo), indica claramente que la relación entre la oferta y la demanda de plazas de transporte público ronda el 10%, con solo ligeras diferencias entre ciudades.

¿Que significa?

Que de las plazas disponibles en transporte público, en promedio solo el 10% van ocupadas por viajeros… y el 90% restante se desperdician.

Está claro: El rendimiento del transporte público solo es del 10% (o sea, la mitad del rendimiento de ese coche que solo llevaba al conductor).

Nadie pone en duda que el transporte público es necesario; Pero que no nos engañen: No es tan eficiente, ni tan sostenible como nos lo pintan (ni tampoco tan económico, pues sobrevive gracias a la subvención del precio del billete).

¿Por qué ocurre?

El gran problema del transporte público es que la demanda de plazas (el número de viajeros) varía mucho a lo largo del día. En la gráfica del número de viajeros, hay dos grandes picos en las horas punta (cuando la mayoría de la gente tenemos que ir y volver del trabajo, prácticamente a la vez). Pero fuera de hora punta hay muchas menos personas con necesidad de desplazarse.

Sin embargo la oferta de plazas del transporte público es prácticamente constante a lo largo del día.

Gráfica del reparto horario de la demanda y la oferta del transporte publico

En los picos de la demanda, el transporte público se congestiona. Luego fuera de hora punta, al tratarse de un servicio público, los autobuses tienen que seguir dando vueltas sin parar (para mantener cierta regularidad en los intervalos de paso por las paradas); Aunque esto suponga desperdiciar muchas plazas libres, durante demasiadas horas del resto del día.

Para tratar de dar abasto a la demanda de las horas punta, las empresas municipales de transporte han de comprar y operar autobuses con muchas plazas, que son enormes. Cada autobús urbano pesa unas 15 toneladas (lo que equivale al peso de 10 coches). Y por tanto, cada uno consume energía y contamina como 9 coches (tanto si lleva pasajeros, como si no).

Mientras ese autobús vaya lleno, la relación entre energía consumida y personas transportadas es buena. Esto es lo que nos han dicho siempre… pero la realidad es que solo ocurre durante un par de horas al día. El resto del tiempo, el autobús es menos eficiente que el coche.

En el promedio diario, el coche (aunque solo lleve una persona) resulta ser el doble de eficiente que el autobús. No es milagro. Simplemente, cuando vas a trabajar en coche, no lo vuelves a mover hasta la hora de salir; Pero el autobús sigue dando vueltas.

Por eso, en los viajes de ir a trabajar en hora punta, no se debe tratar de pasar gente del coche al transporte público, o la situación empeoraría: Al aumentar los picos de demanda, se necesitarían autobuses aún más grandes, que luego desperdiciarían aún más asientos libres.

Lo sensato es hacer lo contrario: Reducir una parte de los viajeros que van al trabajo en transporte público, para poder dar abasto a la demanda de la hora punta con autobuses más pequeños, más baratos, eficientes y sostenibles. Y también más fáciles de electrificar (por el enorme tamaño y peso de la batería que necesitan, para aguantar todo el día moviendo tan tremenda mole).

Aprovechemos la oportunidad que nos brinda el «carpooling», y compartamos los viajes en coche para ir a trabajar:

Esto sorprenderá a muchos, pero en los coches que circulan por cualquier ciudad, llevamos más asientos libres que viajeros van en metro y en bus; Y la mayoría de esos asientos libres estarían disponibles justo en las horas punta de entrar y salir del trabajo, porque las encuestas coinciden en que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar.

Podemos mitigar los principales problemas de la ciudad, con solo aprovechar algunos de los asientos libres de nuestros coches en las horas punta, para llevar a otras personas de las que vamos al trabajo en la misma dirección, y estamos deseando dividirnos los gastos del viaje entre varios.

Al llevar varias personas por coche, la eficiencia sube y todos los problemas mejoran.

Por ejemplo, si un coche de 5 plazas pasa de llevar uno, a llevar tres viajeros, su eficiencia sube del 20 al 60%.

Y en vez de tener que pagar cada uno el coste integro de ir en su propio coche, nos sale por una tercera parte de lo que nos costaba antes. O podemos ir con la rapidez y comodidad del coche, pero al mismo precio y en tres veces menos tiempo que haciendo trasbordos en transporte público (en cuanto no tengas buena combinación).

Además, ese único coche encontrará aparcamiento antes y más cerca del trabajo, que cuando éramos tres conductores compitiendo por las plazas.

Y, si se anima bastante gente a hacer lo mismo (a partir de compartir el 15% de los coches), quitaremos tantos vehículos del tráfico en hora punta, que todos llegaremos al trabajo y volveremos a casa en menos tiempo, al disminuir o desaparecer los atascos de tráfico (que solo se producen, cuando intentamos que circulen por las calles unos pocos coches más de los que caben).

Y, para colmo, podemos reducir las emisiones de CO2 de la ciudad en hasta un millón de toneladas al año; Sumando los efectos de mover menos coches, dar menos vueltas para aparcar, y reducir atascos (donde los vehículos atrapados consumen y contaminan hasta un 80% más de lo normal).

¡No hagamos más caso a los dogmáticos que viven de enfrentar el coche contra el transporte público! Ambos pueden ser aliados en la ciudad.

Gracias a compartir los asientos libres de nuestros coches para ir a trabajar, no solo podemos aumentar la economía, la eficiencia y la sostenibilidad de ir en coche; Sino también la de ir en transporte público, con unos autobuses de tamaño más ajustado a una nueva curva de demanda más plana a lo largo del día.

La mejor forma de reducir emisiones, no es cambiarse a un eléctrico, sino compartir coche para ir al trabajo.

Necesitamos movernos por las ciudades, y esto nos causa muchos problemas.
Uno de ellos, es que los desplazamientos producen emisiones contaminantes que perjudican la salud y pueden contribuir al cambio climático.

Todos creemos que habría que encontrar nuevas formas de desplazarnos, que fueran más eficientes y sostenibles.

A la mayoría, lo primero que se les ocurre es cambiar de coche, e invertir para comprar uno nuevo que sea eléctrico. Pero esta pretendida solución, podría no ser tan verde como algunos dicen (según de donde provenga la electricidad, y si tienes en cuenta que fabricar un coche nuevo contamina como recorrer 60.000Km).

Y es muy importante enfocarse en los viajes cotidianos y obligados (como ir al trabajo y volver a casa), porque suponen la mayor parte de los desplazamientos urbanos, y afectan a la mayoría de las personas.

En DedoCar, hace años que nos preocupa este tema.

Todo comenzó en un grupo de compañeros de trabajo, cuando nuestra empresa se mudó a las afueras de Madrid, y personas que siempre habíamos ido a trabajar en Metro (tardando unos 20 minutos), nos dimos cuenta que para llegar al nuevo puesto de trabajo, ahora tardábamos más de una hora en ir y otra en volver.

Para no perder tanto tiempo, la mayoría empezamos a ir en coche.

Y entonces descubrimos muchos otros problemas de movilidad: Dependíamos del coche, gastábamos 3 o 4 veces más, resultaba difícil aparcar en el trabajo, todos los días nos pillaba el atasco de tráfico, y sabíamos que yendo en coche contaminábamos más el aire de la ciudad.

Estando parados en el atasco, nos bastó mirar alrededor para darnos cuenta de por qué ocurría esto:

Estábamos rodeados de coches que solo llevaban al trabajo a una persona.

Los atascos diarios de la ciudad solo se producen en las horas punta, cuando cientos de miles de personas (que entran o salen de trabajar prácticamente a la vez) piensan que no les queda más remedio que ir cada uno en su propio coche, que suele ser de 5 plazas, y desperdician 4 asientos libres en cada viaje.

Comenzamos a investigar y, con solo buscar en Internet, descubrimos varias cifras sorprendentes:

En los coches particulares de una ciudad como Madrid estamos desperdiciando más de 4 millones de asientos libres al día. Hay más asientos desperdiciados en los coches, que viajeros en el transporte público.

Datos de la EMT, Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Ayuntamiento de Madrid.

Los vehículos atrapados en un atasco de tráfico contaminan un 80% más de lo que sería normal (para hacer el mismo recorrido con tráfico fluido).

Dr Martin Treiber (Universidad de Dresde)

Todas las encuestas indican que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar» 

Real Automóvil Club de Catalunya, comparador Rastreator

Entonces lo vimos claro:

Aprovechar los asientos libres de algunos de estos coches, para llevar a otras personas que van en la misma dirección, significaría mover menos coches (porque los que fueran como pasajeros ya no moverían cada uno el suyo).
Y además, al compartir los gastos del viaje, todos los que fueran juntos se ahorrarían más de la mitad de sus gastos.

Mover menos coches tendrá un efecto directo en la contaminación.

Pero hay que sumar otros dos efectos indirectos:

  • Reducir el número de coches que intentan circular en hora punta, reduciría los atascos de tráfico; Con el apalancamiento que supone reducir ese 80% extra de contaminación (y la ventaja de reducir el tiempo que las personas pierden en el atasco).
  • Como hay un menor número de conductores, y los coches de los pasajeros ya no compiten por las escasas plazas de aparcamiento en el trabajo, se aparca antes y más cerca y se dan menos vueltas con el coche buscando un sitio para aparcar. Esto también reduce la contaminación.

Sumando estos efectos, estimamos que ayudar a la gente a compartir voluntariamente sus coches para ir al trabajo, puede reducir las emisiones de CO2 de una gran ciudad en hasta un millón de toneladas al año.

Al compartir coche para ir a trabajar, se emite un millón de toneladas de CO2 menos por ciudad y año.

Si esto se hiciera en las principales ciudades del mundo, donde se concentra la mayoría de la población del planeta ¿Alguien se atreve a calcular el efecto sobre el cambio climático?

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros, todos los días?

Desde que nos dimos cuenta de estas ventajas, algunos compañeros de trabajo comenzamos a compartir nuestros viajes en coche.
Como nos conocíamos desde hacía años y sabíamos dónde vive cada uno, era fácil establecer una parada a lo largo de la ruta del conductor que vive más lejos, donde podía recoger al pasar a otro compañero (que se había acercado andando desde su casa hasta allí, para que el conductor no se tuviera que desviar, ni callejear).

Luego pensamos cómo podíamos ayudar a mucha más gente, para que pudieran hacer lo mismo, incluso si aún no se conocían, y no eran vecinos ni compañeros de trabajo.

Caímos en la cuenta de que mucha más gente de la que pensábamos resulta compatible para compartir el viaje:

Para que alguien te pueda llevar en su coche, en realidad basta con que pase cerca de tu casa y cerca de tu trabajo, tu estés dispuesto a caminar un poco, y él esté dispuesto a hacer dos paradas a lo largo de su ruta.
No hace falta ser vecinos y compañeros de trabajo a la vez.

Muchas personas estamos deseando compartir los viajes en coche, para ahorrar; Pero aún no podemos hacerlo, porque no conocemos a los otros que van en la misma dirección (aunque en hora punta siempre haya varios).

Entonces descubrimos que la mejor forma de presentar a los viajeros que son compatibles, ayudarles a ir juntos, y repartir entre ellos los gastos del viaje, era con una aplicación móvil de una plataforma de carpooling, que preste estos servicios.

Por eso, fundamos DedoCar.org. Ya tenemos casi terminada una nueva app, que podrás utilizar en tu móvil para compartir coche al trabajo como pasajero, o como conductor:

  • Si vas de pasajero, en cuanto tocas un botón («listo para recoger»), la app te dice por dónde vienen hoy tus conductores conocidos (los que ya te han llevado otras veces), y te avisa cuando falta un minuto para que pase el primer coche compatible.
  • Si vas de conductor, el botón se llama «salgo ya», y por el camino la app te va diciendo donde puedes recoger y dejar a los pasajeros que quieren compartir contigo los gastos del viaje.

Las personas elegimos el medio de transporte con el que perdemos menos tiempo y dinero.

Esta nueva app de carpooling de 2ª generación, te ayuda a ir con la rapidez y comodidad del coche, a un coste similar al transporte público y con la misma eficiencia y sostenibilidad.

Apúntate a compartir coche al trabajo con DedoCar, dinos por donde te mueves, y te avisaremos de cuando se pone en marcha en tu ciudad.

Sofia nos sugiere empezar por «buscar» a gente con la que compartir vehículo, y luego ya ir hacia la idea de auto-stop.

Cuando Sofía se ha apuntado a compartir coche al trabajo en el formulario de interés en la app DedoCar, nos hace la siguiente sugerencia:

«También incluiría la opción planificada de quedar en un punto con un conductor, porque la idea que planteáis de pedir en el momento solo funcionará si hay un volumen muy alto de gente con la app. Sino no te la puedes «jugar» a que no haya conductor. He buscado la app y no la encuentro, para empezar a dar a conocer la app creo que lo mejor es que sirva para «buscar» a gente con la que compartir vehículo y luego ya ir hacia la idea de auto-stop.»

Sofía
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Y esta ha sido nuestra respuesta:

Hola Sofía.

Muchas gracias por el interés y por dejarnos tu sugerencia cuando te apuntaste a compartir coche como pasajera.

Entendemos el problema que tienes al perder tanto tiempo en ir a trabajar, porque (aunque nosotros ahora ya estamos pre-jubilados) cuando comenzamos con el proyecto, también teníamos que ir cada mañana a Las Tablas.

Es normal que un pasajero quisiera tener asegurado al menos un coche que le pueda llevar.
A esto le llamamos el «miedo del primer día», cuando todavía nadie conoce a nadie y (aunque vayas a un sitio tan concurrido como las tablas) aún no tienes creada tu lista de conductores conocidos, y puedes temer que no aparezca ninguno compatible.
Pero fíjate en lo cerca que está la Nacional I y la cantidad de coches que te podrían dejar al pasar por La Moraleja (desde donde podrás llegar al trabajo andando en pocos minutos).

Efectivamente, el modelo de autostop sin reserva requiere que haya bastante gente usando la app. Todavía no la hemos puesto para descargar, porque nos falta hacer algunos retoques, y porque entre tanto damos tiempo a que se apunte más gente (aunque ya os habéis apuntado 1.862 personas en total, entre pasajeros y conductores, y la mayoría sois de Madrid).

Lamentamos no poder seguir tu consejo de dar a conocer la app comenzando por buscar a gente con la que compartir vehículo; porque eso nos obligaría a hacer una app totalmente diferente.
Nosotros nos hemos liado la manta a la cabeza, y hemos ido directamente a crear la 2ª generación de las apps de carpooling (con un funcionamiento totalmente dinámico y en modo auto-stop).

Entretanto, quizá te pueda interesar probar con HoopCarpool, que lo hacen de este otro modo que sugieres (con reserva previa y para todos los días).
Hoop incluso está llegando a acuerdos con algunos ayuntamientos de la periferia de Madrid, para que fomenten el carpooling, subvencionando los gastos a quienes compartan viajes con origen o destino en sus municipios. 

Te deseamos mucha suerte, y esperamos contar contigo como pasajera cuando lancemos el servicio DedoCar en Madrid. 
Verás que gozada será pulsar en la app el botón «listo para recoger» y que te diga por donde vienen hoy tus dos conductores conocidos más cercanos. Para que te recoja el primero que pase, sin depender del compromiso con un solo conductor, ni el agobio de tener que acudir puntual a la cita todos los días.
Y que los gastos del viaje se repartan automáticamente entre todos los que hayáis ido juntos (porque el conductor pueda recoger más pasajeros por el camino, y cuantos más seáis, mayor ahorro).

Te avisaremos cuando te puedas descargar la app.

Un saludo.
Martin
Equipo DedoCar

Cómo compartir coche para ir a trabajar con una app de CarPooling de 2ª generación.

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Todos sabemos cómo se comparten los viajes en BlablaCar:
Tienes que publicar con varios días de antelación el viaje que vas a hacer en tu coche, para que la plataforma te busque pasajeros que quieran ir ese día al mismo sitio, y tienes que fijar un precio por asiento (antes de saber cuantos pasajeros llevarás finalmente).
O tienes que mirar los viajes que han publicado los conductores de tu ciudad que van al mismo sitio que tú, comparar los precios que te quiere cobrar cada uno por un asiento libre; y contactar con ellos para ver si tus horarios y lugares de recogida y entrega cuadran con los de alguno de ellos.

Así funciona el carpooling de 1ª generación.
Y está genial para ir a Valencia el fin de semana de Fallas.
Pero no resulta práctico para ir a trabajar todos los días.

La 2ª generación de carpooling (aunque también sirve para eso) se ha diseñado específicamente para aprovechar millones de asientos libres que se están desperdiciando cada día, en los coches de cientos de miles de personas que van al trabajo en la hora punta de la ciudad, y que estos se puedan librar de problemas y ahorrarse más de la mitad de los gastos.
Gracias a una aplicación en el móvil, compartir coche en esos viajes cotidianos es inmediato, y resulta tan fácil como pulsar un botón.

¿Qué tiene que hacer el conductor?

Cuando entra en su coche, el conductor coloca el móvil en un soporte y abre la app DedoCar.
Automáticamente le sale seleccionado el viaje que hace todos los días a esa hora, toca el botón «salgo ya» y comienza su viaje.

A lo largo del camino, la app le va avisando cada vez que pasa por el lugar de recogida de un pasajero compatible (que va en su misma dirección, y está utilizando la misma app que él).
Normalmente será alguien a quien conoce, porque ya le ha llevado otras veces.
Pero la app también puede presentarle a un compañero de viaje nuevo (mostrándole su foto y su nombre, y diciéndole cuántos viajes lleva compartidos y qué reputación se ha ganado como buen pasajero con las valoraciones de otros conductores que le han llevado antes).

Si el conductor ve que efectivamente va a pasar cerca del lugar de destino del pasajero y le apetece llevarle, le basta decir en voz alta «Aceptar» (para no tener que tocar ese botón en el móvil mientras conduce). Cuando ambos están de acuerdo en ir juntos, la app se lo comunica y el conductor para un momento y recoge al pasajero.

Luego, la app va indicando al conductor cuándo entra en la zona de entrega de alguno de los pasajeros que lleva. No hace falta que se desvíe de su ruta para dejarlo exactamente en la puerta del trabajo, porque el pasajero está dispuesto a caminar un poco desde un lugar de entrega que sea conveniente para ambos.

Al final del viaje, la app muestra al conductor los ahorros que ha conseguido compartiendo su recorrido al trabajo: El dinero que ha recuperado (la parte de los gastos del viaje que ha correspondido a los pasajeros que ha llevado), y el nuevo saldo que tiene su monedero virtual.
Y también verá un resumen de los ahorros que lleva acumulados con los viajes que ha compartido: Los coches que han dejado de mover los pasajeros que ha llevado, los litros de combustible que han ahorrado, y los kilos de CO2 que han dejado de contaminar.

¿Qué tiene que hacer el pasajero?

El que no tiene coche (o prefiere ir de pasajero, para no tener que mover todos los días su propio coche, o para librarse de problemas de aparcamiento en el trabajo…), sale a la calle principal de su barrio con el móvil y abre la app DedoCar.

Automáticamente le sale seleccionado el viaje que hace todos los días a esa hora y toca el botón «listo para recoger».
Entonces, la app le dice por donde vienen hoy sus conductores conocidos (los que ya le han llevado otras veces), y luego le avisa un minuto antes de que el primero de ellos pase por su lugar de recogida, proponiéndoles que vayan juntos.
Pero la app también puede proponerle ir inmediatamente con un conductor nuevo que pase antes: Le muestra su nombre, una foto del conductor con su coche, cuántos viajes lleva compartidos y qué reputación de buen conductor se ha ganado (con las valoraciones de los pasajeros que ha llevado antes).
El pasajero toca el botón «Aceptar» y si el conductor también está de acuerdo, la app se lo comunica a ambos y el conductor recoge al pasajero al pasar.

Más adelante, cuando el conductor pasa por el destino del pasajero (o lo bastante cerca, según lo que el pasajero ha indicado que está dispuesto a caminar), la app les avisa y (si es la primera vez que van juntos) eligen el punto exacto de entrega más conveniente para ambos: El más cercano al trabajo del pasajero donde el conductor pueda hacer una parada sin desviarse apenas de su ruta.

Tras la entrega, la app muestra al pasajero el resultado del viaje compartido:
Cuánto ha sido su parte de los gastos de viaje (que es transferida automáticamente a la cuenta monedero del conductor), y el nuevo saldo restante en su propio monedero.
También podrá ver el resumen de los ahorros que lleva acumulados con sus viajes compartidos: Los coches que ha dejado de mover, los litros de combustible que ha ahorrado, y los kilos de CO2 que ha dejado de contaminar

Más información en DedoCar.org

Nuestra visión sobre la movilidad urbana.

Los fundadores de grandes empresas tecnológicas presentan su visión del negocio como algo inevitable, cuando conectan las tendencias actuales de la tecnología, la economía y la sociedad con las necesidades futuras de sus clientes:

Steve Jobs, de Apple, ya predijo en 1996 el auge de las compras por Internet en base a las ventas por catálogo, al surgimiento de los ordenadores personales, y la conectividad de la red.

Jeff Bezos, de Amazon, preveía que la gente siempre querrá comprar más cosas, a menor precio, y recibirlas en menos tiempo.

Nuestra visión, en DedoCar, es que muy pronto compartir coche al trabajo será tan fácil como pulsar el botón “salgo ya” en una app en tu móvil.

Las tendencias son que durante la última década hemos visto:

  • crecer la preocupación por la sostenibilidad,
  • a la gente utilizar multitud de aplicaciones para móvil que les ayudan a realizar las tareas más variadas,
  • el éxito de plataformas digitales como AirB&B o Blablacar para compartir bienes infrautilizados, (como habitaciones vacantes en las casas, o asientos libres en los viajes en coche),
  • sabemos que las ciudades no paran de crecer,
  • y que “6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar” (si tuvieran una forma de saber quién más va en su misma dirección).

Estas tendencias están destinadas a acelerarse, ahora que:

  • que se nos impone la agenda 20-30,
  • que el coste de la energía se encarece,
  • que proliferan en las ciudades la búsqueda de medios alternativos de transporte (como bicis o patinetes eléctricos, o taxis o coches de alquiler que se reservan con una app),
  • que cada vez un porcentaje más alto de la gente viviremos en grandes ciudades, con crecientes distancias de casa al trabajo que impiden ir andando o en bici, e implican mayor pérdida de tiempo en los medios de transporte público o fuerzan a cada vez mas gente a ir en coche,
  • y que ya se ha conseguido crear en las plataformas digitales esa confianza entre iguales que se necesita para compartir bienes y servicios.

Imagínate que pudieras ahorrarte más de la mitad de los gastos en tus desplazamientos cotidianos, yendo a precio de bus mientras sigues disfrutando la rapidez y comodidad del coche, con solo compartir los asientos libres con otros compañeros que van en tu misma dirección.

De hecho, podremos ofrecer nuestro servicio de coordinación de viajeros para compartir viajes urbanos en coche (sobre todo para ir y volver del trabajo) tan pronto como pongamos en marcha nuestro prototipo en unos servidores en la nube, pongamos la app DedoCar para descargar de las tiendas de aplicaciones y demos a conocer las ventajas de utilizar el servicio DedoCar entre las personas que necesitan desplazarse a diario por las grandes ciudades.

Una vez logrado esto, el rango potenciales clientes de nuestro servicio se abre repentinamente a cientos de miles de personas que tienen el trabajo a 10, 20 o más kilómetros de casa, en cada una de las grandes ciudades del mundo.

Eventualmente, podremos aliviar los atascos de tráfico de las horas punta, los problemas de aparcamiento en el trabajo y reducir la contaminación en hasta un millón de toneladas de CO2 por ciudad y año. Y esa es una visión por la que creemos que vale la pena luchar.

Nueva Ley de Movilidad Sostenible: ¿Planes de Transporte al centro de Trabajo, o Zonas de Bajas Emisiones?

Hoy ha salido la nueva Ley de Movilidad Sostenible

Según un artículo de El País «introduce la obligación de que las empresas de 500 trabajadores (o 250 por turno) dispongan de planes de movilidad sostenible al trabajo, que se consideran una herramienta imprescindible para avanzar en la potenciación de este tipo de movilidad en el ámbito laboral. No se exige a las empresas un contenido mínimo de los planes ni que estos deban incluir necesariamente ningún tipo de medidas obligatorias, y las opciones son amplias: impulso de la movilidad activa (a pie o en bicicleta), transporte colectivo, movilidad eléctrica, movilidad compartida o colaborativa, flexibilización de la hora punta, teletrabajo…»

El artículo habla de potenciar las formas y herramientas de movilidad más sostenible. Pero luego el titular de la noticia es “cobrar a los vehículos por entrar en el centro”, y la foto de portada es una Zona de Bajas Emisiones (dos medidas que limitan la movilidad).
No queda claro cuál es el espíritu de la ley: ¿En España optamos por la zanahoria, o por el palo?

Vamos a ver, señores legisladores:
La mayoría de los viajes son al trabajo, pero las empresas de más de 500 trabajadores raras veces están en el centro de las ciudades. Y sus empleados solo suelen tener dos alternativas:
.- Ir en coche,
.- o perder una hora yendo en transporte público (y otra en volver a casa), todos los días.

Con lo cual, a diario cientos de miles de trabajadores se ven obligados a ir cada uno en su propio coche, gastando mucho (porque desperdician 4 asientos libres en cada viaje), perdiendo tiempo en los atascos de tráfico de las horas punta, y teniendo problemas para aparcar en el trabajo.

¿Cuál es el mejor Plan de Transporte al centro de Trabajo?
Ayudar a los trabajadores a aprovechar esos asientos libres y compartir coche al trabajo. Una app de carpooling en sus móviles presenta a los trabajadores que van en la misma dirección, y les ayuda para que varios puedan ir juntos moviendo un solo coche.
Ya no hace falta ser vecinos además de compañeros, porque la app ayuda al conductor a ir recogiendo y dejando pasajeros por el camino.

Así, necesitan mover #menoscoches, se ahorran más de la mitad (al compartir gastos), y el resto de sus problemas de movilidad se alivian.
¡Cuantos más van juntos, más ahorran y es mejor para todos!

La empresa patrocina el servicio de carpooling (o da otras ventajas a los empleados que comparten coche, como aparcamiento preferente, etc…), y recibe informes mensuales sobre los beneficios de sostenibilidad conseguidos con el plan.

¿Te interesa incluir el carpooling en el plan de tu empresa?
Escríbenos a Contacto.DedoCar@gmail.com
Nuestra app de carpooling de 2ª generación, pone muy fácil a tus empleados compartir sus viajes al trabajo.
Les bastará pulsar un botón («salgo ya»)

El transporte público está al borde de la quiebra

https://www.xataka.com/movilidad/transporte-publico-londres-al-borde-quiebra-espana-busca-no-seguir-camino?utm_source=NEWSLETTER&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_content=POST2&utm_campaign=21_Feb_2022+Xataka&utm_term=CLICK+ON+TITLE

El principal problema del transporte público (o transporte colectivo) es que la demanda de plazas es muy irregular a lo largo del día:
Para dar un servicio decente, afrontando los grandes picos de demanda en las horas punta, los medios públicos deben dimensionarse con un gran número de plazas (autobuses de 15 toneladas, convoyes de trenes con muchos vagones, …). Y luego, durante el resto del día, se ha de mantener cierta regularidad, con lo que la mayoría de esas plazas van vacías.

Así, solo con lo que se recauda con los billetes, no hay forma de que salgan las cuentas y el transporte público sobrevive a base de subvenciones.

Sin embargo, en el transporte privado ocurre justo lo contrario:
En las horas punta (cuando la mayoría de la gente entra y sale de trabajar) sobran muchísimos asientos libres en los coches particulares (porque hay muchos coches de 5 plazas que solo llevan al conductor, y desperdician 4 asientos vacíos en cada viaje).

Si lográramos aprovechar algunos de esos asientos libres, para llevar a otras personas que van en la misma dirección (a cambio de compartir los costes del viaje entre el conductor y uno o varios pasajeros) conseguiríamos muchos efectos beneficiosos:

·       Se aplanaría la demanda de plazas del transporte público en hora punta, pudiendo dimensionar mejor los medios (buses más pequeños y adaptados a una curva más estable a lo largo del día), reduciendo la inversión y los gastos de operación.

·       Se llevaría a la misma gente (o más), en #menoscoches, reduciendo los perniciosos atascos de tráfico de las horas punta (en los que tú pierdes mucho tiempo, y los vehículos atrapados en ellos contaminan hasta un 80% más de lo normal), y evitando problemas de aparcamiento en el trabajo.

·       Los que comparten coche, se ahorrarían más de la mitad de los gastos que tenían cuando cada uno iba en el suyo.

Puesto que todas las encuestas dicen que «6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar» ¿Cómo podemos presentar a las personas que pueden ir juntas y ayudarlas a compartir viaje en el mismo coche, para ahorrarse gastos y problemas?

Con una app de carpooling de 2ª generación, como DedoCar.org

Kike propone que el conductor más cercano acepte recoger al pasajero

Kike es nuestro amigo de DedoCar número 1.608.
Cuando se apuntó a llevar a otras personas en los asientos libres de su coche, hizo esta sugerencia:
«Q cuando le des al botón salte a los usuarios q hay un pasajero a recoger y q lo acepte el d mayor proximidad»

Photo by Dids on Pexels.com

Y esta fue nuestra respuesta:

Muchas gracias por apuntarte a DedoCar y por tu sugerencia de que el conductor más cercano acepte recoger al pasajero.

Así es como funciona radio-teléfono taxi:
Anuncian por radio a todos los taxistas de su flota que hay un nuevo pasajero; y estos (que conocen bien la ciudad) saben si están cerca del lugar de recogida, y el primero que responde se lo queda (a menos que otro diga que está más cerca), y va a buscar al pasajero para recogerlo y llevarlo a donde quiera ir.

En DedoCar las recogidas funcionan de forma diferente (son más fáciles):
Como cada conductor está yendo hacia su lugar de trabajo, normalmente no estará dispuesto a desviarse de su ruta para recoger pasajeros.
Por eso, la app se encarga de avisar al conductor cuando falta un minuto para que pase por donde hay un pasajero que va en su misma dirección. La app no es como el radio-taxi, y solo propone ir juntos a un pasajero y un conductor; los dos más cercanos que son compatibles para ir juntos.

Si el conductor acepta la propuesta, basta con que diga «aceptar» en voz alta (para no tocar el móvil mientras conduce). En seguida pasa por donde está el pasajero, para un momento y lo recoge.

Lo normal es que ellos ya se conozcan, porque han ido juntos otras veces.
Pero si se tratara de un pasajero nuevo, lo reconocería por su foto, que verá en la pantalla de la app.

Solo cuando se trate de alguien nuevo, antes de aceptar llevarlo el conductor debe asegurarse de que de camino al trabajo va a pasar cerca del lugar de destino del pasajero.
Normalmente el pasajero está dispuesto a caminar un poco desde un lugar donde el conductor pueda dejarle al pasar, sin desviarse mucho.
Y además, el pasajero ha dejado una pista sobre dicho lugar de entrega, indicando como referencia un sitio bien conocido que está cerca de donde va, para que el conductor sepa inmediatamente si pasa por allí, o no.

No sé si esta explicación encaja con lo que nos sugerías.
¿Qué te parece?
¿Te ves usando la app para aprovechar tus asientos libres mientras vas y vuelves del trabajo, y ahorrándote más de la mitad de los gastos?