El ratón, el jabalí y el elefante. Cómo acertar en la lucha contra la contaminación y los problemas de movilidad en las ciudades

Las nuevas formas de movilidad urbana, solucionan problemas de distinta importancia y a muy diferente número de ciudadanos. Los verdaderos problemas (carestía, tráfico, aparcamiento y contaminación) son de quienes van al trabajo en hora punta cada uno en su propio coche; y podemos solucionarlos con una nueva app que les ayude a compartir viaje en coche.

Ratón Jabali Elefante

 

Imagina que te esfuerzas en cuidar un huerto o tienes un precioso jardín, pero hay algún bicho que viene por la noche a comerse las plantas y pisotear las flores.

Decidido a resolver el problema, una noche te quedas de espera con un cartucho en tu escopeta. Entonces enciendes la luz y descubres un ratón, un jabalí y un elefante. ¿A cuál dispararías? ¿Cuál de los tres crees que está causando más destrozos en tu jardín? La cantidad que puede comer o pisotear un elefante, ¿crees que es comparable a la del ratón?

 

¡Tranquilos, que no se trata de matar ningún animal!

Solo queremos aplicar este símil del jardín pisoteado, al fenómeno de los problemas de transporte en las ciudades, para descubrir que no todas las soluciones que se proponen actualmente, son capaces de solucionar los verdaderos problemas, ni sirven para el mismo número de ciudadanos.

 

 

Comencemos con el símil de cazar al ratón.

Los exiguos beneficios que conseguiríamos disparando al ratón, serían comparables a poner en marcha BiciMad en la ciudad de Madrid. Es como el “chocolate del loro” o como “matar pulgas a cañonazos” (si miramos la relación coste/beneficio).

bici

Poder alquilar una bici para moverte por la almendra central de la capital, tan solo aporta una alternativa más a unas personas que en realidad no tienen verdaderos problemas de movilidad.

Quienes viven en el centro, ya disponen de una magnífica red de transporte público. Cada uno de ellos ya puede elegir entre varias líneas de autobús y de metro. Estas personas probablemente tarden menos de media hora para ir a cualquier parte. E incluso, las distancias que necesitan recorrer (si pueden hacerlas en bici) también pueden hacerlas andando.

Es cierto que la bici no consume combustible, ocupa poco espacio y no contamina. Pero es poco probable que ir en bici sea la forma habitual de desplazarse de mucha gente. Tan solo sería la opción elegida por una persona joven para dar un paseo sin prisas, un día que haga buen tiempo.

No diríamos que es una solución para la mayoría de los desplazamientos, sino que es algo que está de moda y queda muy cool, pero en la práctica ¡resulta un lujo!

Apuntar al ratón sería lo menos efectivo.

 

 

Lo siguiente, por orden de magnitud, sería ahuyentar al  jabalí.

Esto sería comparable con poner en marcha en la ciudad nuevos servicios de taxi, o nuevas compañías de alquiler de coches.

taxi cocheDeAlquiler

Es cierto que ahora la tecnología te permite llamar un taxi con una app (ya sea uno de los tradicionales o de los nuevos que circulan con licencias VTC) y te permite alquilar nuevas flotas de coches por horas, sin tener que devolver las llaves al mismo sitio donde lo cogiste.

Sin embargo, no dejan de ser servicios de taxi y coches de alquiler, con las limitaciones que esto tiene, en cuanto al número de personas que los pueden usar, y los problemas que pueden solucionar en una ciudad.

¿Creéis que los trabajadores se pueden permitir pagar el coste de ir todos los días al trabajo en taxi, o en coche de alquiler?
Además ¿Cuántos de estos coches tendría que haber para llevar a todo el mundo en hora punta? En realidad, nunca los habrá, porque las compañías que explotan estos servicios no invertirán en dimensionar tanto sus flotas, como para luego perder dinero, teniendo los coches parados el resto del día.

Estos servicios pueden ser útiles para un uso ocasional (para pocas personas que alguna vez han de ir al aeropuerto, al médico o a una reunión a media mañana). Y puede que aligeren algo el aparcamiento en el centro de la ciudad; pero no en los polígonos industriales o en las zonas de negocios, a donde los que van son trabajadores, que llegan todos a la vez y pasan allí ocho horas, antes de volver a casa.

Aunque estas empresas lo llamen “compartir coche”, en realidad esos vehículos siguen llevando un solo viajero en cada viaje y, en vez de reducir el número de coches en circulación, el efecto inmediato que consiguen es traer a la ciudad nuevas flotas de coches, y restar pasajeros al transporte público, que es mucho más eficiente y sostenible.

Así que, el jabalí tampoco parece un buen objetivo al que disparar.

 

 

Lo verdaderamente inteligente no sería apuntar al ratón, ni al jabalí, sino conseguir espantar al elefante.

El elefante de la cuidad son millones de personas que actualmente “no tienen más remedio” que ir al trabajo cada una en su propio coche.

Con el tamaño creciente de las ciudades, son muchísimas las personas que viven a tal distancia de sus puestos de trabajo, que han de ir en coche (porque no tienen buena combinación en transporte público y perderían más de una hora en ir y otra en volver). No se trata de algunos viajes esporádicos, sino de millones de desplazamientos que se repiten mañana y tarde todos los días laborables. Y además, son personas sometidas a horarios de entrada y salida, por lo que todos han de moverse prácticamente a la vez, en la hora punta del tráfico; primero hacia las zonas de trabajo, y luego para volver en dirección contraria hacia las zonas residenciales.

 

Pero un simple tiro de escopeta no servirá para acabar con este elefante tan grande. Necesitamos trazar un plan y elaborar una solución más inteligente.

Cuando nos damos cuenta de que tanta gente se mueve a la vez en la misma dirección, ¿Tiene sentido que sigan tirando el dinero, y sufriendo unos atascos de tráfico y unos problemas de aparcamiento, que en realidad provocan ellos mismos por ir cada uno en su propio coche; mientras en Madrid se desperdician 4.000.000 de asientos libres al día?

 

La tecnología del siglo XXI puede solucionar esto, organizando un uso más eficiente de los coches particulares, y permitiendo que esos millones de trabajadores se ahorren problemas y gastos cada día, al aprovechar los asientos libres de sus coches para compartir los viajes al trabajo con otras personas que van en la misma dirección.

Siluetas compartir viaje en coche

BlablaCar ya tiene un gran éxito para compartir viajes en coches particulares, pero no es una solución pensada para los desplazamientos al trabajo, sino para ir de fin de semana a otra ciudad.

6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario para ahorrar, pero la mayoría siguen yendo cada uno en su propio coche, ¡porque no conocen a alguien con quien puedan compartir sus viajes!

 

La única bala que espantará al elefante de la ciudad, será fomentar el uso de una aplicación de móvil (como DedoCar) que presente a los compañeros de viaje compatibles, y les ponga muy fácil compartir sus desplazamientos diarios al trabajo (y de vuelta a casa), utilizando menos coches para llevar a la misma gente.

Los beneficios serán apabullantes:

  • Cada coche que lleve cuatro personas (además del ahorro del 75% de los gastos, al dividirlos entre sus 4 ocupantes) contaminará la cuarta parte (porque dejará sin mover los coches de los tres pasajeros)
  • Ese coche no perderá tiempo ni quemará gasolina buscando aparcamiento, porque no competirá por el espacio con los coches de los pasajeros.
  • Y cuando haya suficientes coches compartidos (alrededor de un 15%), incluso acabaremos con los atascos de tráfico. Y entonces, no solo los coches compartidos, sino también todos los demás que se muevan en hora punta, dejarán de contaminar el aire de la ciudad con ese 80% extra que emiten ahora, a causa del atasco; y los viajeros dejarán de perder 3 o 4 veces más tiempo del necesario en sus desplazamientos.
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La guerra de los coches

El carsharing, frente al taxi, frente al coche privado y frente al ridesharing o carpooling.
¿De quién serán los coches del futuro?

 

Vivimos en una guerra donde está en juego la propiedad y el uso más o menos eficiente de los vehículos que utilizamos para movernos por la ciudad cada día.
Es una lucha de intereses cruzados entre unos usuarios necesitados de transporte, y las distintas empresas prestadoras de servicios (como el transporte público, o el alquiler de vehículos con o sin conductor), o las suministradoras de productos relacionados con la movilidad (como fabricantes de coches o vendedores de seguros o de combustibles).

 

A propósito de esta guerra, en estos días podemos ver en televisión un anuncio de coches, donde unos chavales se compran uno nuevo, pero lo dejan aparcado para irse al centro en autobús.

Se trata de un fabricante de coches que envía a sus clientes el mensaje: “cómprame un coche, aunque luego no lo puedas usar”.

Resulta chocante en un momento en que:

  • Los jóvenes cada vez se sacan más tarde el carné de conducir, y muchos prefieren que les regalen un buen móvil o un ordenador en vez de un coche. Porque los milenials ya saben que no hace falta poseer físicamente el coche (lo que acarrea unas complicaciones que no quieren), sino que tan solo necesitan tener acceso a una forma de moverse de un sitio a otro, de modo puntual, fácil y económico.
    Sin embargo, el anuncio parece tratar de revertir esta tendencia, mostrándonos dos jovencitos contentos de tener un coche nuevo.
  • Vivimos en plena época de “cochefobia”. Las autoridades urbanas, la prensa y los progres se ponen de acuerdo en culpar al coche de todos los males, y en decirnos que hay que restringir el tráfico rodado y el aparcamiento en el centro de la ciudad.
    Sin embargo, el anuncio parece tratar de disociar la propiedad y el uso del coche. Una cosa es tener un coche propio (que mola), y otra usarlo para ir a todas partes (que resulta problemático).

 

Y en eso le tenemos que dar la razón.

Si tú te das un capricho, te compras el coche que te gusta, y lo tienes guardado en el garaje, para sacarlo a dar un paseo por la sierra un día que te apetezca, no hay nada malo en ello. ¡Como si te puedes permitir coleccionarlos y tienes varios! No haces daño a nadie con ello.

 

Lo que nos crea problemas, no es tener un coche, sino que mucha gente tenga que mover el suyo cada día.

 

Ocurre que las ciudades crecen sin parar. Ya no se puede llegar al trabajo andando, sino que cada vez resulta más difícil tardar menos de una hora en transporte público. Cada vez somos más gente yendo en coche y resulta difícil aparcarlos todos en el centro, en los polígonos industriales o en los centros empresariales donde están los puestos de trabajo.

Además estamos sujetos a unos horarios por los que la mayoría tenemos que movernos a la vez, y en las horas punta nos pillan los atascos de tráfico, que nos hacen perder tiempo cada día (tres o cuatro veces más de lo normal), y que hacen que el coche consuma demasiado combustible y que contamine el aire más de la cuenta (un 80% más).

 

Para echar más leña al fuego, aparecen los oportunistas.

 

Nuevas empresas tecnológicas de Silicon Valley, que vienen respaldadas por multimillonarios fondos de inversión de capital riesgo, pretenden pescar en río revuelto, para ganancia de pescadores.

Aprovechan la coyuntura para lanzarnos su mensaje: “tener coche es malo, no tengas tu propio coche, sino utiliza uno de los míos”. Unos dicen: “alquilándomelo por horas”, y otros “déjate llevar por uno de mis chóferes, que (como no los tengo en nómina y puse la sede de la empresa en Delaware, donde apenas pago impuestos) te sale un poco menos caro, que ir en un taxi de los de toda la vida”.

 

Que no se engañen, ni pretendan engañarnos:
El carsharing no es la solución.

 

Puede que esto sirva para alguien que solo se tenga que mover esporádicamente; pero pagarles a ellos cada día está fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores.

Pues, aun así, estas plataformas (que se autodenominan de “carsharing”, aunque son puro negocio y no tienen nada de economía colaborativa) se publicitan como que son muy “cool” porque “comparten coche”, y hasta vaticinan que en el futuro no habrá coches particulares, sino que solo habrá flotas de sus coches de alquiler y de sus taxis; e incluso que serán todos robotizados y se conducirán solos (es la esperanza que tienen, para ahorrarse pagar un sueldo al conductor).

 

Pero lo cierto es, que los ciudadanos seguimos sufriendo la carestía del transporte (que es la tercera mayor partida de los presupuestos familiares, después de la vivienda y la alimentación), y seguimos teniendo problemas de tráfico, de aparcamiento y de contaminación en las ciudades.

 

Con todo este lío, las opiniones están divididas:
¿De quién es la culpa? ¿Del coche o de quien lo conduce?

 

Si sabemos que ir en tu propio coche te sale cinco veces más caro que en transporte público, y que atascas y contaminas más la ciudad.
¿Por qué lo seguimos haciendo?

Porque para muchos, ir en transporte público (que es una solución más económica y sostenible) les supondría perder cada día más de una hora de ida y otra de vuelta.

Ante esta situación, cuando en coche tardas la mitad, muchos sentimos que “no nos queda más remedio que ir en coche”. Y es entonces cuando nos convertimos en esclavos de utilizar el coche cada día para ir a trabajar, o a estudiar.

Y lo peor es que utilizamos cada uno el suyo.

Pollution rides in the empty seat

En vez de buscar culpables, será mejor estudiar el caso en profundidad, para encontrar soluciones más sensatas y creativas (algo mejor que ir a lo fácil: prohibir el coche y multar al conductor; o hacer ciencia-ficción con coches que se conducen solos, o que vuelan).

 

Los datos de Madrid son aplastantes, y nos dan buenas pistas:

  • El 83% de los vehículos que circulan son coches particulares.
  • De cada cinco coches, cuatro llevan solo al conductor.

Conclusión:

Cada día se están desperdiciando en Madrid más de cuatro millones de asientos libres (esto son más plazas de transporte que personas viajan en metro y autobús juntos), y la mayoría de ellos van casi vacíos durante la hora punta, justo cuando más problemas de transporte hay.
Esto es muy poco eficiente. Y, cada vez que se derrocha, alguien acaba “pagando el pato”. Lamentablemente suele ser el más débil.

 

Aquí se aprecia una clara oportunidad de mejora.

No tiene sentido que, precisamente cuando faltan medios para transportar a la gente, sea cuando más plazas vacantes se desperdician en los coches.

Y además, cualquiera que se haya fijado (mirando a su alrededor mientras estaba atrapado en un atasco en las vías radiales o de circunvalación), ha visto que hay miles de personas yendo en la misma dirección, unos detrás de otros, pero cada uno en su propio coche.

 

La mejor solución es el ridesharing o carpooling.

 

¡Blanco y en botella!

¿Por qué no ir a trabajar varios juntos en cada coche? Al estilo de lo que hace BlablaCar en los viajes interurbanos.

Además de ahorrar compartiendo gastos, quitaríamos coches del tráfico y se aliviarían mucho los problemas en la ciudad (atascos, contaminación, aparcamiento), que acabamos sufriendo nosotros mismos.

 

Si atendemos a lo que interesa a la sociedad y a los ciudadanos, la clave para solucionar nuestros problemas no es compartir los coches (el “carsharing”), sino compartir los viajes (lo que en inglés se llama el “ridesharing” o “carpooling”).

 

Con las plataformas de carsharing, da lo mismo que un “taxi” primero te lleve a ti y luego a mí, o que ahora tú alquiles un coche y después lo alquile yo. Cada coche sigue llevando un solo viajero, y así no solucionamos gran cosa.

 

Las maravillas de “compartir coche” que nos quieren vender aquellas plataformas, no son tal solución, porque en realidad no quitan coches del tráfico.
De hecho, actualmente ocurre todo lo contrario:
Los fabricantes están encantados con las ventas para equipar estas nuevas flotas de más coches que se ponen en circulación (como Daimler con los Car2Go).

 

Sin embargo, nunca habrá suficientes taxis ni coches de alquiler para llevarnos a todos en hora punta.  Por una sencilla razón: porque si los hubiera, estarían ociosos el resto del día, y estas empresas no invierten ni se meten en negocios para perder dinero.

 

Lo sensato no es poner en circulación nuevos coches, sino utilizar bien los que ya tenemos.

 

En vez de poner en funcionamiento más taxis, o nuevas flotas de coches de alquiler ¡Aprovechemos en beneficio de los propios ciudadanos, la enorme cantidad de plazas libres que llevan nuestros coches particulares!

 

Para ganar en calidad de vida, aprovechando bien los viajes en coche, solo necesitas una app de smartphone que te señale a otras personas dispuestas a compartir gastos que siguen una ruta similar a la tuya.

 

Y con tu ayuda, lo vamos a lograr.

¡Apúntate a DedoCar, la comunidad de autoestopistas urbanos que utilizan una app de carpooling para ahorrar y evitar problemas!

La app de DedoCar te dirá en el acto con quien puedes compartir tu recorrido en coche, para ir a trabajar, a estudiar, de vuelta a casa, o cualquier otro trayecto por la cuidad.

 

Tú eliges lo que más te conviene.
Puedes ir como el pasajero que disfruta la comodidad y rapidez de un coche con chofer, a precio de autobús; o (si te gusta conducir tu propio coche) puedes ser el conductor que comparte sus asientos libres y recupera hasta ¾ partes de sus gastos.

 

Cuantas más personas vamos juntas en cada coche, más ahorramos y conseguimos mejor calidad de vida para todos.

El auto-stop urbano es la visión de DedoCar para solucionar los problemas de transporte.

Compartir los viajes en coche por la ciudad, gracias a una app de auto-stop urbano en tiempo real que permite aprovechar las plazas libres, como DedoCar, soluciona problemas de transporte como atascos de tráfico en hora punta, problemas de aparcamiento y contaminación.

madrid-hoyAlgunos dicen que en las ciudades del futuro solo habrá flotas de robo-taxis (coches de alquiler que se conduzcan solos).  Una solución más realista y sostenible es practicar el auto-stop urbano.

Esta es nuestra visión del futuro inmediato:

Sigue habiendo taxis, metro y autobuses.
Los coches también son los que ya teníamos (y siguen siendo particulares), pero en la práctica, ahora consumen y contaminan la cuarta parte que antes, y ya no provocan atascos de tráfico, porque (en vez de llevar cada uno solamente al conductor) ahora van más llenos, ya que la mayoría preferimos desplazarnos mediante el auto-stop del siglo XXI  que, gracias a una aplicación de smartphone, nos permite aprovechar los asientos libres que antes se desperdiciaban. Al aumentar el aprovechamiento de cada viaje, se ha reducido a la mitad el número de coches que circulan por la ciudad.

Los ayuntamientos eran conscientes de que, en las horas en que vamos y volvemos de trabajar todos a la vez, había un gran pico en la demanda de plazas de transporte que era difícil de satisfacer con los medios públicos. Luego se dieron cuenta de que la hora punta también era el momento en que había más plazas libres en los millones de coches que circulaban por cualquier gran ciudad. Y de que los trayectos de mucha gente coincidían (al menos en parte) por lo que se podía organizar fácilmente un servicio de coordinación, que permitiera ir llenando con pasajeros las plazas libres de un coche a lo largo del recorrido que tenía previsto hacer su conductor.

Para desplazarte, ya solo necesitas la app de tu smartphone.

Gracias a una innovadora solución tecnológica, ahora muy pocos utilizan su propio coche, porque es mucho más cómodo simplemente salir a la calle, indicar en tu teléfono inteligente dónde quieres ir, y que te recoja el primer coche que va en esa dirección con una plaza libre.

Cuando se implantó en Madrid este servicio, tuvo un gran éxito, y se ha adoptado rápidamente en todas las grandes ciudades del mundo, por las ventajas que tiene para sus habitantes:
Al ir juntos para compartir el coste del viaje, no solo los conductores ahorran el 75% de los gastos que tenían antes, y los pasajeros van con la comodidad y rapidez de un taxi, pero a precio de autobús; sino que (al transportar más eficientemente el mismo número de personas con menos coches) por fin se ha acabado con la contaminación del aire de las ciudades, con los embotellamientos y los problemas de aparcamiento.

La tecnología que nos permite aprovechar las plazas libres, acabó con los problemas.

Las reservas de petróleo nos durarán para varias generaciones más y pueden dedicarse a producir nuevos materiales sintéticos (en vez de quemarse en los motores de los coches produciendo humo y gases de efecto invernadero). Ciudades como Beijing que antes solo veían el sol un par de días al año, vuelven a ser habitables y ya nadie habla de los peligros del cambio climático.

 

No creas que es ciencia ficción. ¡Es para ya!

¿Qué te parecería si te dijera que no es una visión utópica, sino que un grupo de conductores indignados ya estamos manos a la obra y que, si conseguimos apoyos suficientes, podemos lograrlo el año que viene?

Ante el cierre de la línea 1 del Metro de Madrid, podemos utilizar Dedocar para compartir los asientos libres de nuestros coches.

DedoCar, el autostop asistido por smartphone del siglo XXI, puede solucionar los problemas que ocasiona el cierre de la línea 1 del Metro de Madrid, compartiendo los asientos libres de los coches particulares, para ahorrar gastos de viaje.

Buena parte de la línea 1 del Metro no se podrá utilizar durante un año, ya que estará cerrada por obras. Los autobuses alternativos podrían no ser suficientes y el transporte de superficie se resentirá. Más de 300.000 personas se verán afectadas en sus viajes cotidianos.

Para ayudar a solucionar estos problemas, podemos poner en marcha el sistema que hemos diseñado para desplazarse por la ciudad compartiendo viajes en los coches particulares.

Se trata de aprovechar mejor millones de plazas que llevan libres los coches que circulan por Madrid, y que hasta ahora se desperdiciaban, porque la mayoría de los coches van sólo con el conductor. Ir cada uno en su propio coche (aparte de salir más caro de lo que pensamos) provoca un exceso de contaminación y ocasiona atascos de tráfico y dificultades de aparcamiento.

Los conductores que iban a trabajar (o de vuelta a casa) llevando asientos libres en sus coches, ahora podrán compartirlos con algunos pasajeros que vayan en la misma dirección. A cambio de que les lleven, los pasajeros contribuirán a pagar los gastos del viaje, que se dividen entre todos los ocupantes del coche. Cuantos más viajen juntos, a menos tocan en el reparto de gastos, y más se ahorran todos.

Un conductor que lleve cuatro pasajeros podría ahorrar más del 75% de sus gastos, y quienes vayan con él de pasajeros disfrutarán de una comodidad y rapidez similares a la de un taxi, pero a precio de autobús.

 

El sistema es una especie de Blablacar urbano, organizado en tiempo real, o el auto-stop asistido por smartphone del siglo XXI.
Por eso lo hemos llamado DedoCar.

Logo DedoCar para Web

¿Cómo funciona?

Sales a la calle y, en vez de bajar al metro (que no funciona), solicitas en la app de tu móvil una plaza libre para el sitio donde quieres ir.
Acude a recogerte el primer coche que va a seguir una ruta parecida a la tuya y te deja en tu punto destino, o lo bastante cerca como para que puedas llegar andando (siempre a una distancia menor que la tolerancia de entrega que tú mismo indicas).
La app del conductor, una vez que indica su destino y el número de plazas libres que ofrece, le va guiando durante el recorrido a los puntos donde puede recoger a los pasajeros que tienen trayectos compatibles con el suyo, y luego a los puntos donde deberá dejarlos.

En realidad, la app presenta al conductor y al pasajero una foto del respectivo compañero con el que le propone viajar, así como una indicación del nivel de reputación que se ha ganado (como buen conductor o como buen pasajero) gracias a las valoraciones de sus compañeros de viajes anteriores.
El pasajero, además, ve una foto del coche e información de cómo viene de lleno.
Al conductor también se le dice la longitud del trayecto del pasajero.
Si ambos aceptan al compañero propuesto, viajarán juntos. En caso contrario, habrán de esperar a que el sistema les encuentre la siguiente coincidencia de trayectos.

 

No se trata de ganar dinero, sino de hacer un reparto justo de los gastos de viaje

Cada vez que sube un pasajero al coche, comienza un nuevo tramo del recorrido, en el que los gastos se dividen entre el nuevo número de ocupantes (incluido el conductor, que nunca puede ganar dinero). Cada vez que se baja un pasajero, el sistema calcula automáticamente su parte proporcional de los gastos por el trayecto que ha recorrido, y se la cobra utilizando su medio de pago preferido. Cuando el conductor llega a su propio destino, el sistema le reembolsa las aportaciones de todos los pasajeros que ha ido recogiendo y entregando a lo largo de su ruta, sin desviarse más de lo que él mismo permite, porque le caían prácticamente de camino.

Para sufragar los gastos de puesta en marcha y mantenimiento de este servicio de coordinación de viajeros, bastaría con una pequeña cuota (de unos 10 céntimos de Euro por viaje) que se añadiría automáticamente a lo aportado por cada pasajero.
Aparte de la comodidad de ir en el coche de otro, este coste del servicio siempre sería mucho menor de lo que el pasajero se ahorraría, comparado con desplazarse en su propio coche. También merecería la pena por el tiempo que ganaría, en caso de que tuviera que encadenar varios medios de transporte.

La mejor forma de moverse por la ciudad.

Nuestros smartphones nos permiten compartir las plazas que llevan libres los coches, y aprovecharlas bien será la mejor forma de moverse por la ciudad para millones de personas.

 

La tecnología y un análisis detallado del transporte urbano, ofrecerán nuevos modos de movernos por la cuidad más eficientemente, con menor gasto de tiempo y dinero, menor despilfarro energético y contaminación.

 

Analizando el modo en que nos movemos por nuestras grandes ciudades, se aprecia un foco de gran ineficiencia: La mayoría de los coches particulares viajan tan solo con su conductor; cuando cada uno de ellos podría llevar cinco personas, con prácticamente el mismo consumo de energía y la misma ocupación de espacio en la calle.

 

Así pues, existe una gran abundancia de plazas libres inutilizadas que se pueden aprovechar para transportar más personas en menos coches, gracias a la tecnología disponible actualmente.

 

Ventajas generales.

En general, reducir el número de coches en circulación, supondrá un gran alivio para la congestión del tráfico urbano, y para disminuir la contaminación del aire.

 

Las congestiones en el tráfico rodado provocan cada día a los automovilistas estrés, pérdidas de tiempo y un consumo de combustible mayor del necesario. Se producen habitualmente durante las horas punta (en las que la mayoría de la gente se desplaza a trabajar a la vez), y son causadas por la circulación simultánea de un número de vehículos mayor a la capacidad de las vías urbanas.

 

Buena parte de la contaminación del aire de nuestras ciudades es debida a los gases de escape de los motores de combustión interna de nuestros coches. Sufrimos sus efectos adversos especialmente cuando se dan condiciones meteorológicas anticiclónicas, con ausencia de lluvia y viento, que no favorecen la dispersión de estos gases, sino que se acumulen en el aire que respiramos en la ciudad. A menudo, las autoridades se ven forzadas a imponer restricciones en el tráfico para mitigar la contaminación.

 

Todos estos problemas, pueden paliarse con un mejor aprovechamiento de los medios de transporte disponibles; especialmente ocupando lo mejor posible las plazas libres de los coches particulares que ya están en circulación.

 

Ventajas para quienes compartan viaje.

Además, las personas que aprovechen mejor los coches, compartiéndolos durante sus desplazamientos diarios, se beneficiarán de importantes ahorros de tiempo y gastos de viaje.

 

Los pasajeros que actualmente necesitan encadenar varios medios de transporte público y gastar más de una hora de su tiempo para llegar desde casa al trabajo, cuando viajen como pasajeros en el coche de otro, disfrutarán de una comodidad y rapidez comparable a la de un taxi, pero manteniendo un coste similar al precio del autobús.

 

Los conductores que actualmente están tirando el dinero por correr en solitario con todos los gastos de mover el coche (amortización de su compra, aparcamiento, combustible, seguro, impuestos, mantenimiento…), disfrutarán de un ahorro de hasta el 75% de dichos gastos si, mientras van de camino al trabajo, llevan en los asientos libres de su coche a pasajeros dispuestos a compartir gastos.

 

La tecnología viene en nuestro rescate.

La actual difusión del uso de smartphones y sus capacidades de comunicación de datos, de ubicación y de navegación, facilitan y simplifican enormemente la coordinación de varios viajeros para compartir los gastos de utilizar un solo coche.

 

En este prototipo, puedes experimentarlo tú mismo. Juega para ver si el procedimiento consigue llenar sobre la marcha los asientos libres del coche con hasta cuatro pasajeros, y cuánto consigue ahorrar cada uno de ellos.

 

Una vez explicadas las ventajas de compartir viajes urbanos en tiempo real (la segunda generación de Blablacar), y demostrado que es posible técnicamente, di… ¿qué más haría falta para que tú mismo pasaras de ese juego a compartir viajes en la vida real?