Aprendamos con el coronavirus. Cómo ayudar a la gente a ahorrar y reducir la contaminación, cuando vuelva a ir al trabajo.

Con el confinamiento por el coronavirus se han limitado los viajes al trabajo, lo que ha reducido los atascos de tráfico en hora punta, y la contaminación del aire de las ciudades.
¿Cómo mantener estas ventajas cuando todo el mundo vuelva a tener que ir a trabajar?
Podremos mover la misma gente en menos coches, compartiendo coche al trabajo, con ayuda de la app DedoCar.

No hay duda de que el descenso de actividad humana por la epidemia de coronavirus, ha reducido las emisiones y ha repercutido en la contaminación.

Los sensores de satélites como el Sentinel, muestran una reducción paulatina en los niveles de Óxidos de Nitrógeno, sobre todo en el norte de Italia.

Reducción de contaminación por coronavirus

Al mismo tiempo, los gráficos de distintas ciudades indican que ha habido una gran reducción de las congestiones de tráfico, que se provocaban al ir y volver del trabajo, en la hora punta de los días laborables.

Gráfico Reducción de Atascos CoronaVirus Marzo 2020

Pero lo más interesante, es que la reducción de atascos de tráfico en Madrid, ocurrió sin necesidad de decretar el estado de alarma.

Los atascos desaparecieron varios días antes, en cuanto las primeras personas empezaron el  teletrabajo, y se quitaron unos cuantos coches superfluos del tráfico de las ciudades. Justo aquellos que antes superaban la capacidad de las vías de circulación, durante la hora punta de los días laborables (que es cuando se producen atascos).

 

Tras un análisis en profundidad de los datos, llegamos a la conclusión de que las emisiones de CO2 de una ciudad del tamaño de Madrid, se pueden reducir en más de un millón de toneladas al año.

Y lo mejor, es que para ello no hace falta prohibir los desplazamientos de la gente, ni tampoco prohibir los coches (obligándonos a todos a ir al trabajo en bicicleta, o en transporte público, para que perdamos aún más tiempo en llegar).

 

Se puede reducir la contaminación, sin afectar negativamente a los trabajadores, ni a la economía productiva. Basta con ser más eficientes, y llevar la misma gente en menos coches.

 

El truco está, en aprovechar mejor los cuatro millones asientos libres que estamos desperdiciando cada día (en un millón de coches de 5 plazas que solo llevan al conductor).

Si aprovechamos mejor los viajes, yendo varios juntos en cada coche (en vez de ir cada uno solo en el suyo), nos ahorraremos gastos y problemas, y seremos más sostenibles.

 

Ya se que, a finales de Marzo de 2020 (cuando estamos en pleno confinamiento por la epidemia), este consejo de compartir los viajes en coche, os sonará raro. Pero esta epidemia pasará algún día, y millones de personas tendremos que volver a ir a trabajar.

 

Cuando imaginamos reducir la contaminación, lo primero que pensamos es que moviendo la mitad de coches, contaminaremos la mitad.

Pero la realidad es que contaminaremos mucho menos.
La clave está en reducir los atascos de tráfico.

Cada vez que un coche está atrapado en el atasco de camino al trabajo, está consumiendo y contaminando un 80% más de lo normal (de lo que contaminaría ese mismo coche, si pudiera hacer su recorrido en otro momento, fuera de la hora punta).

Por eso, compartir los viajes en coche al trabajo, supone una oportunidad tan grande para mejorar nuestras vidas, que no la podemos desperdiciar.

 

¿Cuántos coches tendremos que compartir? ¿Hace falta compartir el 100% de los asientos libres?

No. Porque hay cuatro factores que nos ayudan.

  • Para evitar el atasco, no hace falta retirar del tráfico todos los coches, sino solo el número de vehículos que sobrepasa la capacidad de la vía, en el pico de la hora punta.
  • Al dejar de sufrir el atasco, no solo los coches compartidos, sino también todos los demás (aunque sigan llevando una sola persona), dejan de contaminar ese 80% adicional, debido al atasco.
  • Además, como la mayoría de los coches tienen capacidad para llevar hasta 4 personas más, cada uno que se comparte, puede estar retirando de la circulación entre uno y otros cuatro coches (los de quienes ahora van de pasajeros, y ya no mueven cada uno el suyo).
  • Al llevar menos coches al trabajo, hay menos demanda de plazas de aparcamiento, resulta fácil aparcar en la puerta, y dejamos de contaminar dando vueltas en busca de un hueco libre.

¿Cuantos coches hay que compartir b

Por tanto, para acabar con los atascos (o reducirlos mucho), y rebajar la contaminación a niveles aceptables, bastará con compartir alrededor del 15% de coches en los viajes al trabajo.

 

¿Querrá la gente compartir sus viajes?

Si. Por conciencia social y medioambiental, y por el ahorro.

Todas las encuestas (Real Automóvil Club de Cataluña, Rastreator, etc…) indican que “6 de cada 10 españoles compartirían coche a diario, para ahorrar”.

Mucha gente que tiene que ir al trabajo, o a estudiar, está deseando compartir sus viajes en coche.

Porque en la práctica, se consiguen ahorros que van del 50 al 75% (al dejar de pagar todos los gastos de ir cada uno en su propio coche, y repartirse entre varios el gasto de aprovechar un solo viaje).

 

¿Por qué no lo están haciendo ya?

Por dos motivos: Por falta de información, y por el problema vecino/compañero del carpooling tradicional:

 

  • En primer lugar, el viajero no sabe quién va en su misma dirección.
    Aunque sepas que en hora punta hay millones de personas yendo al trabajo (y pienses que seguro que algunos deben hacer  un recorrido compatible con el tuyo), tú no los conoces.

 

  • En segundo lugar, pensamos que solo pueden compartir coche quienes viven y trabajan cerca.
    Tú conoces a tus vecinos, (pero cada uno trabaja en un sitio distinto), y también conoces a tus compañeros de trabajo (pero cada uno vive en su barrio, repartidos por toda la ciudad).

 

¡Así es imposible!
Pero ¿Y si el coche pudiera ir recogiendo y dejando gente por el camino?

Entonces, se podrían compartir también los tramos comunes, durante una parte del viaje.

¡Ya no haría falta ser vecinos y compañeros de trabajo a la vez, y aumentarían muchísimo las probabilidades de encontrar viajeros compatibles!

 

¿Querrá la gente compartir coche?

Por sentido común, por las encuestas, y porque nos lo han dicho más de 1200 personas, que ya se han apuntado en este formulario, sabemos que hay mucha gente con ganas de compartir sus coches (llevando a quienes les caen de camino al trabajo). Y que hay aún más personas que prefieren ir de pasajero en el coche de otro (lo que viene muy bien, porque cada conductor ofrece varios asientos libres).

 

Hay asientos libres de sobra, y hay mucha gente con ganas de compartir sus viajes.
Si eres uno de ellos, tu único problema, es que hasta ahora no tenías forma de saber con quién podías compartir tus recorridos cotidianos.

 

¿Quieres una buena noticia?
Estamos haciendo una app de smartphone que te lo dice.

 

Esta app supone una evolución, o una “segunda generación de Blablacar”, que combina lo mejor del carpooling tradicional, con la agilidad del autostop.

No solo te permite conocer varias personas que van en tu misma dirección, sino que te pone mucho más fácil compartir el viaje (Para un viaje habitual, solo tienes que tocar dos botones: “salgo ya” y “acepto”).

 

No te hace falta perder tiempo antes del viaje, en repasar una lista de posibles compañeros, no tienes que negociar y elegir, ni tienes que establecer una cita de un día para otro.

La app hace todo este trabajo por ti, y en cada ocasión, simplemente te propone ir con el compañero de viaje ideal (el que ese día esté más cerca). Cuando quieres viajar, te basta con salir a la calle con tu móvil.

Un minuto antes de que cada conductor pase por el punto de recogida de un pasajero, la app averigua que son compatibles, e inmediatamente les propone ir juntos.

Y, si aún no habían ido juntos, también los presenta, enseñando a cada uno la foto del otro, el número de viajes que ha compartido anteriormente, y la reputación que sus compañeros anteriores le han otorgado (como buen conductor, o como buen pasajero).

Cuando pase la epidemia, esperamos tener lista esta app para que ponga muy fácil compartir coche al trabajo a cientos de miles de las personas que tengamos que volver a trabajar.

Más información en www.DedoCar.org.

La guerra de los coches

El carsharing, frente al taxi, frente al coche privado y frente al ridesharing o carpooling.

¿De quién serán los coches del futuro?

Vivimos en una guerra donde está en juego la propiedad y el uso más o menos eficiente de los vehículos que utilizamos para movernos por la ciudad cada día.

Es una lucha de intereses cruzados entre unos usuarios necesitados de transporte, y las distintas empresas prestadoras de servicios (como el transporte público, o el alquiler de vehículos con o sin conductor), o las suministradoras de productos relacionados con la movilidad (como fabricantes de coches o vendedores de seguros o de combustibles).

A propósito de esta guerra, en estos días podemos ver en televisión un anuncio de coches, donde unos chavales se compran uno nuevo, pero lo dejan aparcado para irse al centro en autobús.

Se trata de un fabricante de coches que envía a sus clientes el mensaje: “cómprame un coche, aunque luego no lo puedas usar”.

Resulta chocante en un momento en que:

  • Los jóvenes cada vez se sacan más tarde el carné de conducir, y muchos prefieren que les regalen un buen móvil o un ordenador en vez de un coche. Porque los milenials ya saben que no hace falta poseer físicamente el coche (lo que acarrea unas complicaciones que no quieren), sino que tan solo necesitan tener acceso a una forma de moverse de un sitio a otro, de modo puntual, fácil y económico.

    Sin embargo, el anuncio parece tratar de revertir esta tendencia, mostrándonos dos jovencitos contentos de tener un coche nuevo.

  • Vivimos en plena época de “cochefobia”. Las autoridades urbanas, la prensa y los progres se ponen de acuerdo en culpar al coche de todos los males, y en decirnos que hay que restringir el tráfico rodado y el aparcamiento en el centro de la ciudad.

    Sin embargo, el anuncio parece tratar de disociar la propiedad y el uso del coche. Una cosa es tener un coche propio (que mola), y otra usarlo para ir a todas partes (que resulta problemático).

Y en eso le tenemos que dar la razón.

Si tú te das un capricho, te compras el coche que te gusta, y lo tienes guardado en el garaje, para sacarlo a dar un paseo por la sierra un día que te apetezca, no hay nada malo en ello. ¡Como si te puedes permitir coleccionarlos y tienes varios! No haces daño a nadie con ello.

Lo que nos crea problemas, no es tener un coche, sino que mucha gente tenga que mover el suyo cada día.

Ocurre que las ciudades crecen sin parar. Ya no se puede llegar al trabajo andando, sino que cada vez resulta más difícil tardar menos de una hora en transporte público. Cada vez somos más gente yendo en coche y resulta difícil aparcarlos todos en el centro, en los polígonos industriales o en los centros empresariales donde están los puestos de trabajo.

Además estamos sujetos a unos horarios por los que la mayoría tenemos que movernos a la vez, y en las horas punta nos pillan los atascos de tráfico, que nos hacen perder tiempo cada día (tres o cuatro veces más de lo normal), y que hacen que el coche consuma demasiado combustible y que contamine el aire más de la cuenta (un 80% más).

Para echar más leña al fuego, aparecen los oportunistas.

Nuevas empresas tecnológicas de Silicon Valley, que vienen respaldadas por multimillonarios fondos de inversión de capital riesgo, pretenden pescar en río revuelto, para ganancia de pescadores.

Aprovechan la coyuntura para lanzarnos su mensaje: “tener coche es malo, no tengas tu propio coche, sino utiliza uno de los míos”. Unos dicen: “alquilándomelo por horas”, y otros “déjate llevar por uno de mis chóferes, que (como no los tengo en nómina y puse la sede de la empresa en Delaware, donde apenas pago impuestos) te sale un poco menos caro, que ir en un taxi de los de toda la vida”.

Que no se engañen, ni pretendan engañarnos:

El carsharing no es la solución.

Puede que esto sirva para alguien que solo se tenga que mover esporádicamente; pero pagarles a ellos cada día está fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores.

Pues, aun así, estas plataformas (que se autodenominan de “carsharing”, aunque son puro negocio y no tienen nada de economía colaborativa) se publicitan como que son muy “cool” porque “comparten coche”, y hasta vaticinan que en el futuro no habrá coches particulares, sino que solo habrá flotas de sus coches de alquiler y de sus taxis; e incluso que serán todos robotizados y se conducirán solos (es la esperanza que tienen, para ahorrarse pagar un sueldo al conductor).

Pero lo cierto es, que los ciudadanos seguimos sufriendo la carestía del transporte (que es la tercera mayor partida de los presupuestos familiares, después de la vivienda y la alimentación), y seguimos teniendo problemas de tráfico, de aparcamiento y de contaminación en las ciudades.

Con todo este lío, las opiniones están divididas:

¿De quién es la culpa? ¿Del coche o de quien lo conduce?

Si sabemos que ir en tu propio coche te sale cinco veces más caro que en transporte público, y que atascas y contaminas más la ciudad.

¿Por qué lo seguimos haciendo?

Porque para muchos, ir en transporte público (que es una solución más económica y sostenible) les supondría perder cada día más de una hora de ida y otra de vuelta.

Ante esta situación, cuando en coche tardas la mitad, muchos sentimos que “no nos queda más remedio que ir en coche”. Y es entonces cuando nos convertimos en esclavos de utilizar el coche cada día para ir a trabajar, o a estudiar.

Y lo peor es que utilizamos cada uno el suyo.

Pollution rides in the empty seat

En vez de buscar culpables, será mejor estudiar el caso en profundidad, para encontrar soluciones más sensatas y creativas (algo mejor que ir a lo fácil: prohibir el coche y multar al conductor; o hacer ciencia-ficción con coches que se conducen solos, o que vuelan).

Los datos de Madrid son aplastantes, y nos dan buenas pistas:

  • El 83% de los vehículos que circulan son coches particulares.
  • De cada cinco coches, cuatro llevan solo al conductor.

Conclusión:

Cada día se están desperdiciando en Madrid más de cuatro millones de asientos libres (esto son más plazas de transporte que personas viajan en metro y autobús juntos), y la mayoría de ellos van casi vacíos durante la hora punta, justo cuando más problemas de transporte hay.

Esto es muy poco eficiente. Y, cada vez que se derrocha, alguien acaba “pagando el pato”. Lamentablemente suele ser el más débil.

Aquí se aprecia una clara oportunidad de mejora.

No tiene sentido que, precisamente cuando faltan medios para transportar a la gente, sea cuando más plazas vacantes se desperdician en los coches.

Y además, cualquiera que se haya fijado (mirando a su alrededor mientras estaba atrapado en un atasco en las vías radiales o de circunvalación), ha visto que hay miles de personas yendo en la misma dirección, unos detrás de otros, pero cada uno en su propio coche.

La mejor solución es el ridesharing o carpooling.

¡Blanco y en botella!

¿Por qué no ir a trabajar varios juntos en cada coche? Al estilo de lo que hace BlablaCar en los viajes interurbanos.

Además de ahorrar compartiendo gastos, quitaríamos coches del tráfico y se aliviarían mucho los problemas en la ciudad (atascos, contaminación, aparcamiento), que acabamos sufriendo nosotros mismos.

Si atendemos a lo que interesa a la sociedad y a los ciudadanos, la clave para solucionar nuestros problemas no es compartir los coches (el “carsharing”), sino compartir los viajes (lo que en inglés se llama el “ridesharing” o “carpooling”).

Con las plataformas de carsharing, da lo mismo que un “taxi” primero te lleve a ti y luego a mí, o que ahora tú alquiles un coche y después lo alquile yo. Cada coche sigue llevando un solo viajero, y así no solucionamos gran cosa.

Las maravillas de “compartir coche” que nos quieren vender aquellas plataformas, no son tal solución, porque en realidad no quitan coches del tráfico.

De hecho, actualmente ocurre todo lo contrario:

Los fabricantes están encantados con las ventas para equipar estas nuevas flotas de más coches que se ponen en circulación (como Daimler con los Car2Go).

Sin embargo, nunca habrá suficientes taxis ni coches de alquiler para llevarnos a todos en hora punta.  Por una sencilla razón: porque si los hubiera, estarían ociosos el resto del día, y estas empresas no invierten ni se meten en negocios para perder dinero.

Lo sensato no es poner en circulación nuevos coches, sino utilizar bien los que ya tenemos.

En vez de poner en funcionamiento más taxis, o nuevas flotas de coches de alquiler ¡Aprovechemos en beneficio de los propios ciudadanos, la enorme cantidad de plazas libres que llevan nuestros coches particulares!

Para ganar en calidad de vida, aprovechando bien los viajes en coche, solo necesitas una app de smartphone que te señale a otras personas dispuestas a compartir gastos que siguen una ruta similar a la tuya.

Y con tu ayuda, lo vamos a lograr.

¡Apúntate a DedoCar, la comunidad de autoestopistas urbanos que utilizan una app de carpooling para ahorrar y evitar problemas!

La app de DedoCar te dirá en el acto con quien puedes compartir tu recorrido en coche, para ir a trabajar, a estudiar, de vuelta a casa, o cualquier otro trayecto por la cuidad.

Tú eliges lo que más te conviene.

Puedes ir como el pasajero que disfruta la comodidad y rapidez de un coche con chofer, a precio de autobús; o (si te gusta conducir tu propio coche) puedes ser el conductor que comparte sus asientos libres y recupera hasta ¾ partes de sus gastos.

Cuantas más personas vamos juntas en cada coche, más ahorramos y conseguimos mejor calidad de vida para todos.

La solución de María Jesús y sus vecinas para ir a trabajar.

Una historia real de cómo ahorrar tiempo y dinero, compartiendo coche en los desplazamientos al trabajo, gracias a la app DedoCar

Se pusieron de acuerdo para ahorrar tiempo y dinero.

 

Os contaré la historia de mi amiga María Jesús. Es una mujer luchadora e inteligente que vive en Fuenlabrada y trabaja en Madrid.

Chica esperando 2
Al principio pensaba (como creemos la mayoría) que sólo tenía dos maneras de ir a trabajar:

  • En transporte público;
    Tendría que hacer varios transbordos y perdería cada día más de una hora de ida y otra de vuelta;
  • O coger el coche familiar.
    Como su marido no lo usa, porque está en paro, María Jesús podría cogerlo para tardar menos; pero (como buen ama de casa que es) echó cuentas y vio que no podía permitírselo, porque ir en coche le costaría más de 200€ al mes (además de tener que alquilar una plaza de aparcamiento cerca del trabajo).

Cualquiera de estas alternativas tenía serios inconvenientes; así que María Jesús no utiliza ninguna de ellas.
¡Es una chica lista, y encontró otra salida!

Sí, amigos. Las mujeres son unos seres maravillosos, con una gran virtud: ¡Hablan y hablan a todas horas!
En serio. Hacen lo que nunca hacemos los hombres (por lo menos yo, que me da corte hasta preguntar el camino cuando me pierdo). Hablan entre ellas continuamente, se interesan por los problemas de las demás y se preguntan unas a otras ¿y tú cómo haces…?

María Jesús encontró la solución por casualidad:
Varias madres de compañeros de colegio, estaban charlando en un cumpleaños, cuando se dieron cuenta de que casi todas tenían unas necesidades de transporte similares: Muchas tenían que ir cada día a trabajar a  Madrid, y entre ellas había cinco amigas con horarios similares.

Vieron que les convenía a todas, y enseguida se pusieron de acuerdo para ir las cinco juntas, en el coche de una de ellas.
La que trabaja más lejos, sigue yendo en su coche pero, en vez de ir sola, ahora recoge a sus compañeras en el barrio y luego las va dejando por Madrid, mientras ella sigue de camino a su trabajo. Una de ellas se queda en el intercambiador de transportes de la Plaza Elíptica (para seguir hasta su trabajo en transporte público) y las otras se van bajando del coche cuando cada una va llegando cerca del suyo.

Al llevar un solo coche, el gasto de viaje es menor; y se lo dividen entre todas. Cada una de las pasajeras devuelve a  la conductora una parte de lo que cuesta mover el coche, y así les sale más barato que el abono transporte.

Las que antes iban en transporte público, ahora ahorran mucho tiempo; y las que iban cada una en su propio coche, ahora gastan mucho menos. Y todas viajan juntas cómodamente, mientras hacen lo que mas les gusta: charlar.

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María Jesús y sus amigas encontraron la mejor solución, porque tuvieron la suerte de conocerse y de hablar sobre sus problemas.

Pero… ¿Cuántos casos similares existen todavía por resolver?

El caso de María Jesús y sus amigas, nos sirve de modelo para solucionar los problemas de millones de personas.

Gracias a nuevas aplicaciones en los móviles, pronto podremos ponernos en contacto con otras personas para solucionar nuestros problemas comunes del día a día.

Ir por la ciudad cada uno en su propio coche, significa provocar atascos de tráfico, quemar combustible, contaminar el aire, desperdiciar asientos libres y tirar dinero cada día.

Cuando tantos millones de personas tenemos que ir a trabajar a la vez, no tiene sentido que cada uno vaya en un coche, solamente porque no conoce a  los que van en su misma dirección. Fácilmente podríamos compartir nuestros viajes en coche con otras personas, para movernos por la ciudad de una forma más económica, más eficiente y más sostenible.

Creemos que te puede servir cualquier coche que vaya en tu misma dirección y que lleve una plaza libre. En realidad, ¿Necesitas ser amigo de alguien para compartir con él unos minutos en coche, durante la ida al trabajo o la vuelta a casa?

Por eso, estamos desarrollando una comunidad de viajeros que usen una app que localiza a personas con recorridos compatibles (como María Jesús y sus amigas) para que se puedan ayudar mutuamente.

La hemos llamado DedoCar. ¡Apúntate a compartir viajes en coche!